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Sep
26

GREEN DAY/ “¡Uno!” (Reprise)

Escrito por Sergio Burstein

PUno_coverarece que ya se está haciendo una costumbre: Kristen Stewart le puso los cuernos a su famosísimo novio antes de estrenar su nueva película; Clint Eastwood se puso a conversar animadamente con una silla poco antes de que se produjera su retorno a la pantalla grande como actor; y ahora, Billie Joe Armstrong protagonizó en Las Vegas un escándalo días antes de que pusiera a la venta su primer disco en tres años.

¿Será parte de una estrategia comercial conjunta o una simple coincidencia relacionada a la azarosa vida de los ricos y famosos? Es probable que se trate de lo segundo, pero lo que algunos sí han cuestionado es que Green Day, la banda encabezada por Armstrong, haya decidido pedirle disculpas a Clear Channel luego de que su ‘frontman’ mandara al diablo a la poderosa compañía en vivo y en directo, lo que muchos consideraron un acto de rebeldía digno y propio de esa reputación punkrockera que tanto le ha costado mantener al trío californiano tras su impresionante inserción en la fama comercial.

Lo recién sucedido hace que “¡Uno!” llame ahora la atención por razones extramusicales, lo que no es necesariamente malo en lo que respecta a un género rockero que suele romper los parámetros del simple sonido para aludir a circunstancias controvertidas y sociales. Sin embargo, por ese lado, la jugada (y no nos referimos necesariamente a la pataleta de Billie, sino al posterior acto de contrición) puede resultar demasiado arriesgada para Green Day, porque ha hecho probablemente que muchos esperen encontrar en el nuevo álbum más de lo que éste puede -y pretende- ofrecer.

En primer lugar, es necesario repetir que ésta es sólo la primera de tres placas, por lo que es de esperar que los siguiente volúmenes no se limiten a ofrecer lo mismo. Y luego de eso, puede ser bueno decir que, a pesar de no presentar nada realmente novedoso y de ser particularmente sencillo, “¡Uno!” se distingue justamente de sus antecesores inmediatos por haberse alejado de los aires experimentales y haber regresado a las raíces de ese power pop que tan bien sabe hacer el conjunto, en desmedro de lo que piensen aquellos detractores para los que su estilo resultó siempre demasiado comercial.

GD_Echo

Si “American Idiot” (2004) y “21st Century Breakdown” (2009) recurrían a instrumentos adicionales, orquestaciones ambiciosas y arreglos inusuales para hablar de política y de temáticas supuestamente relevantes, este disco se regocija en su simpleza, no sólo en el plano de la música, sino también en el de las letras; y eso no es necesariamente malo, ya que si bien se extraña a veces el talento de Armstrong para la elaboración de ideas mínimamente intelectuales, nunca cae mal una buena dosis de rock’n’roll despreocupado, sobre todo si se presenta con tanta potencia, eficacia y grandes ‘riffs’ como en este caso.

“Kill the DJ”, que se ha elegido como el segundo sencillo, es demasiado moderna, alegrona y parecida a lo que hace LCD Soundsystem, a pesar de que pretende criticar justamente a la música de baile, y hay otras piezas que no convencen mucho por su ligereza y su aroma de ‘deja vu’, como “Fell for You” y “Trouble maker” (que retoma el ‘dance disco’); pero el paquete resulta en general gozoso e inclemente, desde el corte de apertura,  “Nuclear Family”, que posee la dosis justa de melodía y de guitarrazos, hasta “Oh Love”, el surco de cierre, que tiene una interesante calidad de himno en medio de su amorosa proclama (y que parece ser la única canción adornada con unos discretos teclados).

Por supuesto, mucho de lo que aquí se escucha parece estar más destinado al estadio que al club subterráneo, pero ésa ha sido siempre la prerrogativa de Green Day. Y no sabemos si nos hemos ablandado con la edad, pero “Stay the Night” (que para algunos puede ser una anodina tonada de calentura adolescente) no nos molestó demasiado, aunque, si hubiera que elegir dos canciones, nos quedaríamos definitivamente con “Carpe Diem” (que recuerda al “I Fought the Law” de The Clash) y “Let Yourself Go” (rápida, divertida y con unos coros extremadamente pegajosos). (SERGIO BURSTEIN)

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