Imprimir
Nov
17

GREEN DAY/ “¡Dos!” (Reprise)

Escrito por Sergio Burstein

GD_dos_coverA estas alturas, ubicar en el contexto adecuado un disco como el que aquí comentamos parece absolutamente innecesario; pero si es que existe la posibilidad de que alguien se encuentre leyendo esto sin saber nada de rock o que acabe de salir de una cámara de congelación, precisaremos que se trata de la segunda entrega de una esperada trilogía cuyo lanzamiento paulatino se ha visto afectado por problemas internos en la banda que la creó.

Nos referimos, por supuesto, al incidente protagonizado por su vocalista y guitarrista Billie Joe Armstrong durante un concierto en Las Vegas, que terminó con sus huesos en una instalación de rehabilitación y que, hasta el momento, ha hecho que la banda entera cancele varias presentaciones, lo que resulta evidentemente un problema, porque tienen ya dos discos nuevos que promover (y, en cuantas semanas, agregarán el tercero).

“¡Uno!”, que salió hace sólo tres semanas y que ya comentamos aquí, significó un regreso a la simpleza de Green Day en sus primeros años y un retiro de las grandes orquestaciones que acompañaron al mismo grupo durante su ascenso al superestrellato mundial. El retorno fue recibido de distinto modo tanto por los fans como por los críticos, aunque el consenso terminó diciendo que se trataba de un trabajo interesante, pero poco novedoso y propositivo.

Por su lado, “¡Dos!”, que salió esta semana, sigue aparentemente la misma ruta, aunque varios se han apresurado ya a decir que supera a su antecesor debido a que se encuentra más enfocado y a que, en medio de su empeño por mantenerse en los cauces del rock’n’roll directo (a veces muy ‘garajero’), adopta algunos aires experimentales,  sobre todo en “Nightlife”, un corte que –horror de horrores- incluye una sección de rap a cargo de una tal Lady Cobra y que funciona mucho mejor de lo que podría haberse esperado, simplemente porque no se toma a sí mismo demasiado en serio.

GD_dos_1

Por fortuna, éste no es un álbum en el que los californianos hayan decidido finalmente transformarse en devotos del hip-hop. El inicio, marcado por la canción “See You Tonight”, dura únicamente un minuto, y es completamente acústico; pero el buen y viejo rock’n’roll empieza a imponerse pronto, y esto no es una simple figura literaria, porque temas como “F*** Time” y “Stray Heart” tienen evidentes huellas de rockabilly de los ’50, mientras que el riff principal del notable “Wow! That’s Loud” recuerda al inmortal “My Generation” de The Who.

En “Stop When the Red Lights Flash”, la velocidad se incrementa y Armstrong -que muestra en varias oportunidades sus habilidades para hacer solos de guitarra breves pero contundentes- inserta discretas referencias a las malas artes de los políticos actuales; pero donde el ‘frontman’ revela más de sí mismo es en el excelente corte “Lazy Bones”, cuya melodía vocal aparentemente alegre revela detalles de inestabilidad personal que cobran mayor relevancia en vista de lo recientemente ocurrido, mientras que el fondo instrumental recuerda a la escuela de The Strokes.

Curiosamente, la placa incluye al menos dos canciones directamente dirigidas a las damas, con nombre propio y todo, aunque ninguna parece ser una oda de amor (al menos, de amor convencional): “Ashley” es un potente corte –de los mejores del disco- sobre una chica adicta a las anfetaminas, mientras que “Amy” es una balada musicalmente amable que se encuentra dedicada a la gran Winehouse. (SERGIO BURSTEIN)

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar