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Sep
21

Reseña del concierto de EL GRAN SILENCIO en el Galaxy Theater de Santa Ana

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Suele ser un día de descanso, en el que muchos prefieren quedarse en casa haciendo carne asada, mientras sorben una cerveza que quedó de la noche anterior, o miran perezosamente la televisión. Pero, aunque parezca un anuncio comercial, El Gran Silencio llegó directamente desde Monterrey para hacer que el domingo pasado se convirtiera en una auténtica fiesta.

Una fiesta que, por cierto, empezó para ellos tarde (a las 11 y media de la noche) y terminó más tarde aún (dos horas después),  demostrando con ello que tienen todavía un gran nivel de seguidores en el Sur de California, porque la mayor parte de los que asistieron al concierto en el Galaxy Theater se quedaron hasta las últimas consecuencias, sin importar la inminente jornada laboral del lunes.

Y es que, realmente, el entusiasmo de estos ‘chúntaros’ de nuevo cuño hace que valga la pena andar de lo más torpe en la oficina o quedarse dormido en el almacén al mediodía si ése es el peor precio por verlos, como lo demostraron los que estuvieron no sólo de testigos impasibles, sino que se animaron en muchos casos a armar unos círculos de ‘slam’ que lucieron bastante ajetreados. EGS (como abreviaremos el nombre desde ahora) no es un grupo de punk, de hardcore ni de metal (aunque recurre a veces de manera generosa a dichos géneros), pero posee una energía contagiosa y un sentido del ritmo que se prestan fácilmente para desarreglos pacíficos de todo tipo.

Un día antes de esta presentación, el grupo regio había tocado en la antesala de una pelea de box, en el Staples Center, y a fines de julio, fue el acto de apertura del L.A. Rising, un evento multitudinario que se encontró encabezado por los legendarios Rage Against the Machine en el Coliseo de Los Angeles (y que reseñamos aquí). Pero, fuera de eso, EGS no había visitado este condado y sus áreas aledañas desde tiempo, por lo que su llegada era sin duda un motivo mayor de festejo.

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Otro detalle interesante es que las dos últimas producciones discográficas de EGS no se han editado en los Estados Unidos, incluyendo a su trabajo más reciente en estudio, “Revolusound Contra Systema”, que fue lanzado de manera independiente en México a fines del 2010. En vista de la falta de difusión del título, el concierto se concentró más en los temas del pasado, aunque se escucharon por ahí hasta cuatro piezas nuevas.

La decisión de enfrentar de ese modo el repertorio fue probablemente acertada, al menos en lo que corresponde a la demanda del público, que en su mayoría quería escuchar temas como “Dormir soñando”, “Chúntaro Style” y “Déjenme si estoy llorando”, los mismos que llegaron juntos al final de la presentación, aunque no faltaron los pesados que se empeñaron en reclamarlos a gritos desde el inicio (algo que, en determinado momento, llevó al cantante Tony Hernández a decirle a uno de los impacientes: “Espérate, no seas eyaculador precoz”).

En términos generales, el grupo no decepcionó a nadie, y se tomó incluso el trabajo de rendirle tributo a ciertos pilares del rock mexicano al interpretar “Pobre de ti” (de los recordados Tijuana No!) e introducir un fragmento de “Pachuco” (de Maldita Vecindad) en medio de su larga versión de “Chúntaro Style”, entregada al jammin’. Y es que, sin ser precisamente una banda de rock, EGS tiene un espíritu callejero y combativo que no se hace quizás evidente en sus sencillos más exitosos, pero que salió por ejemplo a relucir cuando entonaron “Mexican Policeman”, un cadencioso reggae sobre la proverbial ineficacia de los ‘agentes de la ley’ en el país vecino.

De hecho, el disco más reciente de la banda es aparentemente el más político y el más desafiante que ha hecho a largo de su carrera, aunque no todo en él asuma esta ruta, como lo probó la interpretación de “Mándame un Emoticón”, una suerte de vallenato sobre el desamor cibernético que Tony dedicó cariñosamente a las chicas que emplean las cámaras de sus computadoras con fines sensuales.EGS3

Pero, como ya lo hemos escrito, lo que puso realmente en movimiento a la masa fueron los temas más animados y bailables, en los que se plasma ciertamente la fusión que hizo popular a EGS a mediados de los 90, y que contiene elementos del ska (secundados por una competente sección de vientos), del dancehall (representados principalmente por Cano Hernández, hermano menor de Tony y encargado de los fraseos de raggamuffin) y, por supuesto, de la cumbia (generosamente proporcionados por los trepidantes solos del acordeonista Isaac “Campa” Valdez).

No faltó tampoco el homenaje al ‘Príncipe de la Canción’ -José José, claro- a través del recordado ‘cover’ de “Lo que fue no será”, donde Tony mostró  su mejor faceta melódica, rematada con un grito feroz que desembocó en un estallido instrumental de hardcore y, por consiguiente, en una breve pero intensa sesión de ‘slam’ entre los asistentes más prendidos (quizás en todo sentido).

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EGS dejó a sus seguidores completamente exhaustos; pero los ánimos y los cuerpos se habían calentado horas antes con Malacates Trébol Shop, una de las bandas contemporáneas más importantes de Guatemala, que empleó también una sección de metales para presentar un estilo de tendencia más conservadora (sustentado en el reggae y en el ska), pero de gran versatilidad instrumental y de atractivo manejo vocal.

Su set, por supuesto, se cerró con “Ni un centavo”, su tema más popular, que fue lanzado en 1997, lo que dice mucho del carácter histórico de su propuesta. Lejos de ser uno de esos ‘teloneros’ que pasan desapercibidos, los Malacates generaron euforia por virtud y por tradición propias.

Comentarios   

 
juan perez
0 # juan perez 01-10-2011 23:31
la banda antes de trebol shoot estuvo buena tambien... ratasan?
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Sburstein
0 # Sburstein 03-10-2011 18:48
Juan, ya veo que tú fuiste uno de los que llegaron súper temprano... No pudimos ver a esa banda, pero averiguaremos sobre ella. Saludos!
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