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Oct
25

Reseña del concierto de ANTHRAX, TESTAMENT y DEATH ANGEL en el Club Nokia

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

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Uno de los aspectos más positivos de Los Angeles en lo que respecta a los conciertos de rock es que se trata de una ciudad que te da muchas veces la posibilidad de recuperar lo perdido, y eso fue justamente lo que pasó con Anthrax, que participó recientemente en la parada de la gira de los Big 4 que se hizo en Coachella [lee aquí nuestra reseña], pero que tocó en un horario muy temprano, por lo que muchos se perdieron su actuación.

Sin embargo, el sábado pasado, la misma banda ocupó el lugar estelar en un concierto mucho más íntimo, pero igualmente orientado a la ‘vieja escuela’, que se llevó a cabo en el Club Nokia de L.A., y que la encontró acompañada por Testament y Death Angel, otras agrupaciones surgidas en la misma época (los 80) que podrán ser menos afamadas, pero que cuentan también con incontables seguidores (muchos de ellos latinos, si se presta atención a las facciones de quienes acuden a sus shows).

Como buen ‘acto de fondo’, Anthrax contó con las mejores condiciones de sonido y de iluminación de la jornada, lo que le permitió ofrecer un set tan poderoso como convincente. La formación actual tiene a casi todos los integrantes que se encontraban en el grupo durante su momento más exitoso, incluyendo al vocalista Joey Belladonna, quien se retiró del grupo en 1992 y se reintegró de manera estable en el 2010 (justo a tiempo para participar en la grabación de “Worship Music”, el álbum más reciente del conjunto, que ha sido generosamente acogido por la prensa especializada).

Lo primero que la banda neoyorquina dejó en claro es que no quiere refugiarse únicamente en la nostalgia, porque su presentación no sólo incluyó varios cortes de la nueva placa, sino que empezó con tres de ellos: el breve instrumental introductorio “Worship” y los feroces ‘thrashers’ “Earth on Hell” y “Fight’ Em Till You Can’t” (éste último perfecto para la temporada de Halloween, porque trata de un ataque de zombis). A pesar de sus ligeros toques modernos, ambos títulos suenan por lo general como las mejores piezas del pasado.

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En realidad, la tercera parte de lo que tocó el quinteto estuvo dedicado al “Worship…”, ya que más adelante, se escucharon también “I’m Alive”(que es probablemente la pieza de sonido más contemporáneo y menos duro del disco) y la muy estimable “The Devil You Know” (que se abre con un estupendo riff de guitarra). Pero no faltó espacio para composiciones antiguas como “Caught in the Mosh”, “Madhouse”, “Antisocial” (el conocido ‘cover’ de un tema original de los franceses Trust) y, por supuesto, “Indians”, un abierto reclamo ante la opresión de los pobladores originales de este país.

Para placer auditivo de los presentes, el grupo tocó con un ímpetu y una precisión que impidieron que se extrañaran sus actuaciones del pasado. Todos se lucieron, desde el impecable doble bombo del baterista Charlie Benante hasta el compactísimo dúo de guitarras de Scott Ian y de Rob Caggiano, quien es todavía visto por algunos como una suerte de ‘recién llegado’ (aunque está en el grupo desde el 2001), pero cuyos solos resultaron siempre excepcionales. Por su parte, a los 51 años de edad, Belladonna no es quizás capaz de estirar los falsetes como en su juventud, pero sigue teniendo la voz melódica y fuerte de siempre.

Debido a su estrechez, el Nokia no es un lugar precisamente idóneo para el ‘slam’; pero temas como estos son prácticamente una invocación para este tipo de expresiones, y el mismo Ian le pidió al público en un momento dado que se esforzara todavía más en sus manifestaciones físicas, lo que intensificó el ‘crowd surfing’ y el trabajo de los agentes de seguridad.

Cerca del final, mientras la banda arremetía con una entusiasta versión de “Metal Thrashing Mad”, el caos estalló en el escenario, cuando un fan que se subió a la tarima intentó abrazar a Belladonna y, al ser violentamente desalojado por los tipos de seguridad, terminó en el suelo con el pequeño vocalista, lo que a su vez provocó la ira del bajista Frank Bello, quien se metió de lleno en el enredo, con la evidente intención de propinar algunos puñetazos, destinados quizás al gorila contratado que no sabe todavía que esto suele suceder en los conciertos de metal (miren el video de abajo).

En vista de lo ocurrido, el concierto estuvo a punto de cancelarse, lo que hubiera sido una pena, porque tanto los músicos como sus fans lo estaban pasando realmente bien. Tras una breve discusión entre Belladonna y Benante, el show prosiguió con un ‘cover’ parcial de “Refuse and Resist” (original de Sepultura) y terminó con una encendida interpretación de “I Am the Law”. Esperamos sinceramente que el cantante no haya sufrido daño alguno, porque no es precisamente un tipo musculoso y, como le dijo a la audiencia, “no recibo todos los días un golpe de esta clase”.

Test1Antes de Anthrax, las mismas tablas fueron usadas por Testament, un grupo de la Bahía que, para quienes no lo conozcan, tiene cierto parecido estilístico  con el viejo Metallica, pero que en los últimos años ha empezado a tocar en vivo algunos temas que se acercan tímidamente al 'death metal'. Si la decisión de mantenerse aferrado a las corrientes del pasado puede considerarse encomiable, lo cierto es que, en vivo, Testament resulta ahora un tanto aburrido, como lo sentimos hace un par de años durante la gira que compartió con Megadeth, y como lo volvimos a sentir en el Nokia, donde no faltaron, eso sí, cortes tan populares como “The Preacher”, “Over the Wall” y “More Than Meets the Eye”.

A principios de la década pasada, el cantante Chuck Billy -de origen indio-americano- fue diagnosticado con cáncer, aunque tuvo una recuperación milagrosa, y el guitarrista Alex Skolnick (en la foto) fue considerado en algún momento como un prodigio de las seis cuerdas; pero ninguno de los dos tuvo un desempeño particularmente memorable durante esta velada, sin que esto les quite los méritos que tienen ya en la configuración del género y en el mantenimiento de su supervivencia.Death_An1

A nuestro modesto parecer, le fue mucho mejor a la primera banda de la noche, Death Angel, también de la Bahía. Sin haber tenido nunca la reputación de Testament, éste es un grupo que, desde su primer álbum (lanzado en 1987), fue capaz de combinar el ‘thrash’ más rápido y furioso con las melodías más fuertes y adictivas, y sigue produciendo de manera consistente discos de muy buena factura, pese a sus problemas internos y a sus numerosos cambios de formación (en la actualidad, sólo quedan el cantante Mark Osegueda y el guitarrista Rob Cavestany).

Al ser la primera banda en aparecer ante el público, Death Angel se vio sometida a problemas de sonido que perjudicaron la apreciación de su propuesta, sin poder cubrir el profesionalismo y la vitalidad de unos músicos que dieron todo de sí mientras desgranaban piezas tan emblemáticas como “Evil Priest”, “Seemingly Endless Time” y, por supuesto, “The Ultra-Violence”, aunque emplearon la mayor parte de su poco tiempo disponible en promover las canciones de su obra más reciente, “Relentless Retribution”, que merece realmente ser escuchada.

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