Imprimir
Sep
27

Concierto de Jerry Lee Lewis en el Fox de Pomona

Escrito por Sergio Burstein

Por: Sergio Burstein

Jerry

A nadie le cabe la menor duda de que el mejor Jerry Lee Lewis era el que golpeaba las notas de su piano con particular fiereza, abandonaba frecuentemente su puesto para provocar a la audiencia y, en su momento de mayor exaltación, se dio el lujo de quemar el instrumento en vivo.

Pero todo eso ocurrió en los años 50s, por lo que la imagen más frecuente de él que tienen las nuevas generaciones es la que se mostró en la popular película Great Balls of Fire! (1989), donde fue interpretado por Dennis Quaid o, en todo caso, su más breve representación en Walk the Line (2005), una biopic centrada en la figura de Johnny Cash.

El Jerry Lee Lewis que se presentó el sábado pasado en el Teatro Fox de Pomona es un hombre de 74 años que luce mayor de lo que es, debido a los problemas generados en su organismo tras el consumo excesivo de alcohol, y que permanece prácticamente todo el tiempo sentado frente al piano, incapaz ya de mostrarse como el carismático y provocador frontman del pasado.

Pero su estado actual de salud no es un secreto, y así pareció entenderlo la audiencia que se reunió en el local del concierto, compuesta en su gran mayoría por jovencitos y jovencitas (aunque es probable que muchos de ellos estuvieran allí para ver a Reverend Horton Heat, la leyenda contemporánea del psychobilly que antecedió la actuación del protagonista de la velada).

En vista de los antecedentes inmediatos, los que estuvimos allí tuvimos mucha suerte, ya que la presentación más reciente de Lewis en el Sur de California -que debía darse en julio de este año, como parte de un festival que prometía tenerlo al lado del gran Chuck Berry- fue cancelada a último minuto "debido a enfermedad".

Jerry2El set de esta noche fue de una hora, pero el veterano sólo ocupó la tarima por unos 45 minutos, ya que su banda abrió la sesión con varios temas en los que no hubo presencia alguna del piano. Y a pesar de todo lo dicho, esos escasos minutos tuvieron sabor a gloria.

Aunque Lewis interpretó varias baladas de tendencia country (entre ellas "You Win Again" y "She Even Woke Me Up to Say Goodbye"), los momentos más impactantes llegaron cuando tocó sus más frenéticos rocanroles, entre los que destacó, como era de esperarse, "Great Balls of Fire", el éxito más grande de su carrera, en el que dio todavía cuenta de su destreza para sacudir las teclas y efectuar solos rápidos y contundentes.

Sorprendentemente, este estilo se mantuvo durante "Rockin' My Life Away", un excelente corte nuevo que forma parte de "Mean Old Man", un álbum que acaba de ser lanzado y que encuentra a Lewis acompañado por luminarias del calibre de Mick Jagger, Keith Richards, Slash, Merle Haggard, John Fogerty y Willie Nelson.

La velada alcanzó también uno de sus picos altos con "Whole Lotta Shakin' Goin' On", otro rock'n'roll cargado de entusiasmo, con una letra que podrá parecer ahora muy inocente, pero cuyas fuertes connotaciones sexuales causaron escándalo en su momento.

Este tema fue el último de la presentación, y le dio a Lewis la excusa perfecta para pararse mientras tocaba, poner su trasero sobre el piano (uno de sus gestos más recordados) y retirarse del escenario, dejando que la canción fuera terminada por un soberbio duelo de guitarras perpetrado por Kenny Lovelace y Buck Hutcheson, los dos mejores músicos de su banda actual.

Fuera de las baladas y del rockabilly, el maestro introdujo frecuentemente en su repertorio distintivos arreglos del blues, como ocurrió durante la interpretación de "Don't Put No Headstone on My Grave", que lo encontró también intentando -y logrando- unas llamativas piruetas vocales.

Jerry3Pese a los problemas de salud, el estilo instrumental de Lewis no ha perdido brillo, y su garganta se encuentra en un estado bastante bueno; si uno cerraba los ojos, podía imaginar por un momento que se encontraba escuchando al célebre músico en una cálida noche del 57.

Como ya se ha dicho, el show contó también con la presencia de Reverend Horton Heat, un cantante y guitarrista tejano que, sin ser precisamente un adolescente (tiene 50 años), despertó un entusiasmo desmedido en la platea.

Liderando un trío de enorme poder (que se completó con un contrabajo y una batería), Heat presentó una versión mucho más rápida, moderna y agresiva del estilo practicado por Lewis, en el que no faltaron temas que podrían haber sido tocados en los 50s, pero que le dio también espacio a la intensidad del punk y a la agresividad del metal.

El concierto empezó con un breve set de Head Cat, un grupo encabezado por Lemmy Kilmister, el desquiciado vocalista y bajista de Motörhead, uno de los combos más ruidosos en la historia del rock. Pero los que esperaban escuchar alguna pieza proveniente del repertorio de aquella agrupación salieron con los crespos hechos, porque este nuevo trío (en el que se encuentra también el ex baterista de Stray Cats) se dedica únicamente a tocar 'covers' de Cash, Buddy Holly y Eddie Cochran.

Claro que Lemmy siempre será Lemmy, y como nadie puede quitarle la presencia imponente ni la voz rasposa, cada uno de los rocanroles que interpretó contó con una intensidad que le debía poco a la tradición.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar