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May
09

Reseña del concierto de STYX, REO SPEEDWAGON y TED NUGENT en el Greek Theatre de L.A.

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

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Cuando las temperaturas empiezan a incrementarse, el Greek Theatre se convierte en uno de los escenarios más agradables para ver conciertos en el área de Los Angeles. Y aunque el del domingo pasado estuvo todavía marcado en sus últimas horas por un frío que se sintió más en medio de las butacas, ubicadas al aire libre, los músicos participantes contaron con la combinación ideal de experiencia y de buenas canciones como para calentarle el corazón a los rockeros allí presentes, que se situaron más bien hacia el lado maduro del espectro demográfico.

La banda final, Styx, no tiene desde hace varios años en sus filas a su cantante más conocido, Dennis DeYoung, y eso hizo probablemente que faltara en el repertorio “Babe”, su composición más popular (escrita por el mismo artista); pero los que conocen al grupo por algo más que sus logros radiales de los 80 saben que se trata de un proyecto especialmente longevo –su gestación data de inicios de los 60- en el que han destacado varios músicos, y cuyas labores vocales se han encontrado también encomendadas a lo largo del tiempo a los guitarristas Tommy Shaw y James Young, quienes permanecen en la formación.

De hecho, Shaw y James fueron los rockeros más notables de la velada, gracias a sus vibrantes y complejos solos y a sus logrados aportes como cantantes. Aunque el grupo incursionó frecuentemente en los poco gratos territorios del AOR (ese estilo de hardrock blando –si cabe la contradicción- que se encuentra lleno de ‘sintes’ anodinos), empezó en determinado momento a endurecer los trámites y terminó metiéndose de lleno en ambiciosos pasajes progresivos que, además de entusiasmar a los asistentes, dieron prueba del virtuosismo instrumental de cada uno de sus integrantes.

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Todos los demás músicos de Styx fueron buenos, pero destacó particularmente el tecladista Lawrence Gowan, quien brindó los principales aportes ‘espaciales’ a la actuación del sexteto y mantuvo siempre un aroma de ‘rock de estadio’ al brincar frecuentemente en el escenario e incitar a los asistentes.

Como era de esperarse, el apogeo de su actuación llegó con “Come Sail Away”, que es no sólo uno de sus temas más conocidos, sino el que les dio la mejor excusa para introducirse en ritmos asincopados, sonoridades alucinógenas, riffs creativos y armonías vocales vistosas. Antes de eso, se habían escuchado ya otras piezas dignas de mención, como “Lady” (un tema romántico cuya interpretación vocal e instrumental se sustentó en Gowan), “Man In the Wilderness” (una especie de balada progresiva con un magnífico solo a dos guitarras) y “Miss America” (que mostró a Young en su faceta más rockera).

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Antes de ellos, el estrado fue ocupado por REO Speedwagon, un combo que parece contar con un gran nivel de recepción por estos lares, ya que se presentó en el mismo recinto hace menos de un año, secundado esa vez por Rick Springfield [vayan aquí para esa reseña]. La ventaja principal de la agrupación de Illinois es que tiene todavía al frente a Kevin Cronin, un tipo que no fue su primer vocalista, pero cuyo canto y carisma son ahora prácticamente inseparables de la banda. Al igual que Styx, REO tiene un respetable pasado setentero en el que acudió generosamente al hardrock y al ‘progre’; pero, con el paso del tiempo, ha sido también capaz de mantener con decencia esas baladas ochenteras que en algún momento pudieron parecer muy cursis, pero que ahora gozan con justicia de una buena reputación dentro del rock clásico.

De ese modo, rompió fuegos con “Take It On The Run”, una ‘power ballad’ de indudables cualidades emotivas –habla sobre una posible infidelidad- que calentó a la platea y que fue, en realidad, el preludio de su éxito mayor, “I Can’t Fight this Feeling”, cuya ‘performance’ no pudimos apreciar muy bien debido a que la pareja que se encontraba frente a nosotros se pasó la canción entera enfrascada en una apasionada sesión de besos. Al lado de este espectáculo un tanto incómodo para los que se encontraban sin pareja (que no eran pocos), el pasillo más cercano a nosotros fue súbitamente invadido por una esbelta figura de pelo largo, barba y túnica blanca que remitía inmediatamente al Jesús de la tradición gráfica anglosajona, y que resultó una visión completamente desconcertante en medio de tanta dulzura.

Styx4Pero REO es mucho más que una bandita de temas amorosos a lo Camila; al grito de “Ahora vamos a sacar toda la artillería”, Cronin dio paso a una rockerísima versión de “Back on the Road” que encontró al bajista Bruce Hall en las responsabilidades vocales y al guitarrista Dave Amato en una serie de solos tan furiosos como impresionantes. Los mismos músicos sabían que tenían que complacer también a sus devotos más sentimentales, por lo que arremetieron inmediatamente después con una  interpretación de la balada “Keep on Lovin’ You” en la que la garganta de Cronin pareció dar muestras de cansancio.

El grupo fue antecedido por el acto solista de Ted Nugent, otro veterano y legendario rockero que en los últimos tiempos se ha hecho más conocido por sus escándalos que por su música, como se puede leer aquí. Y no es que es el guitarrista y cantante de Detroit haya sido arrestado por manejar borracho o usar drogas, ya que es un tipo de lo más 'sano'; lo suyo ha ido más bien por el lado de declaraciones intolerantes y hasta agresivas que se relacionan a su filiación republicana y conservadora. Sólo en el último mes, “el hombre salvaje del rock” ha sido investigado por el FBI debido a un discurso que dio en la Convención Nacional del Rifle y que fue tomado por algunos como una amenaza contra el presidente, y días después, fue condenado a una fuerte multa como consecuencia de un acto ilegal de caza.

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Por suerte para los que no toleramos sus innumerables actitudes retrógradas, Nugent ocupó el tabladillo para hacer lo que mejor sabe hacer, es decir, rock’n’roll de alto octanaje, y dijo muy poco sobre su situación actual. El hecho de que piense como piensa es no sólo una pena, sino también una incongruencia, porque la música que ofrece es tan gozosa como alocada, en la tradición de la gran banda setentera MC5 (que era de izquierdas); y él mismo, a los 63 años de edad, es todavía capaz de cantarla y de tocarla con una energía y una vitalidad que sólo se encuentran en los grandes actos rockeros.

Su repertorio, breve pero conciso, se inició con la infaltable “Wango Tango” e incluyó otros clásicos como “Just What the Doctor Ordered”, “Stormtroopin” y, por supuesto, “Cat Scratch Fever”, que fueron siempre adornados por su aguda voz (aunque le dejó también espacio a la de su otro guitarrista) y sus estupendos solos. Al final de su última canción, Nugent gritó varias veces “Freedom!”; lo curioso es que, si se cerraba los ojos, se podía pensar que el que lo estaba haciendo era Zack de la Rocha, de Rage Against the Machine, un tipo al que este rockero agarraría quizás a balazos si es que la Constitución se lo permitiera. Claro que, al igual que tú, Ted, estamos hablando de manera figurativa...

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