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May
12

Reseña del concierto de CHICHA LIBRE y LA CHAMBA en el Bootleg de L.A.

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

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“Ahora van a ver a dos grupos de chicha en los que no hay ningún peruano”, nos dijo Olivier Conan a la entrada del club, mientras preparaba sus CDs para la venta. Y es que no deja de resultar sorprendente que se esté dando un fenómeno de este tipo, en el que un estilo musical proveniente de un país hasta ahora conocido por su comida y sus ruinas incaicas haya encontrado sintonía no sólo en una audiencia muy distinta a la original, sino también en unos músicos tan interesados en él que han decidido interpretarlo por cuenta propia.

El martes pasado, quien nos recibió en la puerta del Bootleg de Los Angeles organizó allí un show destinado a celebrar el lanzamiento de “Canibalismo”, el nuevo álbum de su grupo Chicha Libre, que se dedica justamente a tocar un género que fue aparentemente popularizado en algunos círculos de los Estados Unidos por el mismo Conan, a través de la edición de dos compilados (“The Roots of Chicha” y “Masters of Chicha”) que difundieron por estos lares la labor de unos músicos sudamericanos que empezaron a lanzar sus propias grabaciones durante los años 60. [Lee aquí nuestra entrevista con Conan]

Sería realmente osado hablar de un ‘movimiento chichero’ en la tierra del Tío Sam, porque eso implicaría la presencia de un número de cultores que desconocemos; pero es ya bastante llamativo que un local popular del Sur de California haya albergado un show completamente lleno de dos agrupaciones que lo hacen sin tener a personal peruano, ya que Chicha Libre es una banda neoyorquina en la que hay integrantes de EE.UU, Venezuela, México y Francia (de donde viene Conan), mientras que La Chamba, que abrió la velada, está conformada por inmigrantes mexicanos y centroamericanos. [Lee aquí nuestra nota sobre su participación en la fiesta anterior de "The Roots of Chicha 2"]

CL_vivo_2Es necesario resaltar también que, a pesar de declararse abiertamente como “chicheros”, estos dos conjuntos no interpretan realmente la vertiente ochentera del estilo, sino una más cercana a la de los 60, que algunos llaman ‘cumbia peruana’. Sea como sea, los purismos son aquí lo que menos importa, porque fuera de que los dos estilos apenas citados eran ya un producto de la fusión, las dos agrupaciones hacen sus propias mezclas y agregan los elementos que les parecen necesarios.

Aunque Conan -quien canta y toca en vivo el cuatro, un instrumento nada ‘cumbiero’- es el líder intelectual de Chicha Libre (formó el grupo y hace las letras), ver en vivo al combo es darse cuenta de la relevancia de Josh Camp (en la foto de la izquierda), un instrumentista que, ante la falta de los viejos órganos Farfisa, interpreta un acordeón electrónico que le permite obtener esos sonidos chirriantes y psicodélicos que se encontraban en la escuela original.

Los intensos y percusivos acordes de Camp rebotaron incesantemente en las paredes del Bootleg, dándole al asunto entero un ambiente ‘trippy’ que no se podría encontrar en una sesión de vallenato o de cumbia tradicional mexicana.

En “El carnicero de Chicago”, asumió una impronta cercana a la de los ‘sintes’ de Emerson, Lake & Palmer, mientras que algunos momentos del ‘set’ se inclinaron hacia tendencias propias del Oriente Medio y otros se fueron en direcciones incluso más extrañas. Se escuchó, por ejemplo, “Popcorn andino”, una festiva reinvención de un tema de Kraftwerk; y, para terminar, se eligió otro interesante reinterpretación, la del “Guns of Brixton” de los combativos The Clash.

Está claro que, como buenos ‘extranjeros’ que son, Conan y sus compinches no buscan darle un trasfondo cultural ni político demasiado serio a sus letras, que a pesar de estar casi siempre en español, resultan muy básicas e incurren a veces en errores de pronunciación (en el coro de “Primavera en la selva”, por ejemplo, dijeron ‘amazoníca’ en vez de ‘amazónica’). Pero está también claro que se encuentran vivamente interesados en rendirle tributo a los creadores del género que les sirve de base, como lo demostraron no sólo durante la presentación de algunos ‘covers’ de composiciones como “Sonido amazónico” y “Muchachita del Oriente” (ambas de Los Mirlos), sino también en un tema propio, “Juaneco en el cielo”, dedicado a un icono musical de la Amazonía.

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Sin embargo, el mejor homenaje que pudieron brindar a los pioneros se encontró en la invitación brindada a José Luis Carballo (en la foto principal, antes del inicio del texto), un maestro peruano de la guitarra que fundó La Nueva Crema, el grupo del legendario Chacalón, y que vive desde hace varios años en Los Angeles. Carballo se subió al escenario para tocar con Chicha Libre un largo ‘jammin’ en el que probó que el paso del tiempo no ha derrotado sus cualidades en la elaboración de solos atractivos y complejos.

El mismo músico había hecho ya lo mismo durante el acto anterior de La Chamba (en la foto de arriba), que le dio también espacio en la tarima para ofrecer lo suyo. Durante esa ‘performance’, el grupo angelino -cuyos integrantes son muy jóvenes- exhibió una aproximación al género mucho más marcada por influencias contemporáneas y por su propio activismo social, lo que se tradujo en un sonido más rockero y en unas letras con alusiones a las problemáticas de los inmigrantes indocumentados (“Los de abajo” y “Resistencia” fueron algunos de sus títulos).

Pero su tributo a los que crearon todo esto no se limitó a la colaboración con Carballo, sino que se hizo extensiva a una vibrante versión de “A Patricia”, de Los Destellos, con la que pusieron en movimiento a los parroquianos en horas aún tempranas de la noche.

No sabemos hasta dónde puede llegar esta tendencia, ni si logrará sumar a más intérpretes en territorios locales; pero, por el momento, está causando sensación entre muchos jóvenes locales de distinta procedencia, como lo demostró la asistencia masiva de una multitud que parecía estar conformada tanto por ascendientes de latinos de distintos países como por anglosajones, y que no dejó nunca de bailar y de disfrutar el momento. Además, los peruanos pueden sentirse tranquilos al saber que estos músicos se preocupan en el escenario por mencionar claramente a quienes los inspiraron, manteniendo de ese modo el legado en medio de sus múltiples combinaciones.

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