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May
21

Reseña del CHIDO FEST 2012 en el Hollywood Palladium (con El Tri, Celso Piña, Inspector y La Lupita)

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

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Durante los últimos años, Alex Lora, uno de los rockeros más emblemáticos y más longevos de la escena musical en español, ha venido organizando (con la indudable ayuda de su “domadora” Chela) un festival propio que, guardando las distancias, parece ser el equivalente latino del Ozzfest y del Gigantour de Dave Mustaine. Y aunque esta clase de eventos suelen tener carteles no siempre afortunados, hay que reconocer que el Chido Fest actual ha logrado convocar a uno especialmente llamativo y, sobre todo, muy ecléctico.

La buena fortuna de la selección quedó plasmada en el nivel de convocatoria que tuvo la edición de ayer en el Hollywood Palladium, que se encontraba completamente lleno. Pero eso no quiere decir que todos los presentes estuvieran allí necesariamente para ver a todas las bandas; de hecho, muchos de los que hablaron con nosotros aseguraron que sólo habían ido por El Tri, y manifestaron abiertamente su disgusto por el marcado retraso del espectáculo, en el que, de manera insólita para un lugar como Los Angeles, el acto central inició sus labores pasada la medianoche.

Lo positivo de todo esto es que la espera valió la pena, al menos para los que no habían sucumbido todavía al influjo del alcohol (que, dicho sea de paso, se ofrece a precios prohibitivos en estos recintos). Tras más de cuatro décadas de carrera, se podría esperar que El Tri luciera en escena como un grupo cansado, cuyos integrantes se limitan a tocar los éxitos y no se mueven de sus lugares; pero lo cierto es que, a sus 59 de edad, Lora es un prodigio que brinca permanentemente, arenga sin tregua a la masa y, sobre todo, sigue cantado con esa voz chillona y poderosa que lo ha distinguido desde tiempos inmemoriales. Si no fuera tan devoto de la Virgen  de Guadalupe, se pensaría que ha hecho un pacto con el Diablo.

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Y es que, también por ese lado, tiene canciones endemoniadamente buenas, las mismas que fueran interpretadas en el Palladium con una energía, una pasión y una tendencia al ‘palomeo’ (‘jammin’, para los agringados) que pusieron en primer término su profunda esencia rocanrolera, con el siempre valioso aporte de los guitarristas Lalo Chico y Oscar Zárate y, por supuesto, con la infaltable presencia de Rafa Salgado en la armónica.

De ese modo, resultó un placer escuchar por enésima vez verdaderos clásicos como “Perro negro y callejero” (que abrió el set), “Chavo de onda” (al que se sumó Celso Piña), “Metro Balderas” (que sonó mucho en las radios latinoamericanas durante los 80) y “Abuso de autoridad” (que el mismo Lora presentó con insultos a todos los partidos políticos mexicanos), aunque de vez en cuando haya habido que someterse a ciertas baladas de letra sentimental que, sin embargo, parecen complacer a sus incondicionales (todo el mundo se sabía aparentemente la letra de “Pobre soñador”, por ejemplo).

Como buen defensor de la vieja escuela, Lora viene cargado de una retórica repetitiva y machista que, a estas alturas, puede ser vista como homófoba (eso de “los que no aplauden son putos” ya está fuera de lugar). Pero lo cierto es que lo que dice y lo que hace entre canción y canción –con voz siempre vociferante- no es demasiado serio, sino que tiene una vocación bufonesca  destinada más al entretenimiento y a la ironía que a la prédica de cualquier tipo (aunque su grito de “¡Que chingue a su madre la violencia!” sí pareció sincero). En conclusión, si uno aprecia realmente el buen rock’n’roll de tendencias blueseras y tintes pesados, se haga en el idioma que se haga, El Tri sigue siendo una apuesta segura.

Cfest3Antes de ellos, Celso Piña recorrió terrenos muy distintos, ya que si bien lo suyo no le pertenece de ningún modo a un estilo purista (su banda cuenta con guitarra eléctrica y batería, y él mismo ha hecho numerosas colaboraciones con rockeros), la base de su propuesta es la cumbia, que interpreta eficientemente con el empleo de su  acordeón.

A pesar de que no es tampoco un jovencito -tiene prácticamente la edad de Lora-, Piña se mueve mucho por el escenario y , en esta ocasión, supo comunicarse bien con un público que, a pesar de estar mayormente vestido de negro y de demostrar mucha fidelidad rockera, bailó sin problema alguno con sus ritmos, lo que demuestra ampliamente la diversidad de la cultura mexicana moderna y la tolerancia que existe entre sus diversos géneros (no sexuales, sino musicales). No lo perjudicó, por supuesto, tener algunos gestos concesivos con la animada audiencia, como tomarse unos tragos de tequila en medio de un repertorio que le dio espacio a temas como “Cumbia sobre el río”, “Cumbia de la paz” y “Cumbia poder”.

Los músicos que lo antecedieron -es decir, los integrantes de Inspector- provenían de la misma región (Monterrey), pero le brindaron una ‘onda’ muy distinta a la velada, ya que su herramienta predilecta de trabajo es el ska, combinado con elementos del pop latino de los 60 y algunas influencias mexicanas. A diferencia de los cantantes de las otras bandas, Big Javy no se movió prácticamente de su lugar, debido quizás a razones de peso (literalmente); pero lo que le faltó en actividad física le sobró en calidad interpretativa, ya que su profunda y afinada voz es el punto central de una banda que posee también grandes instrumentistas, sobre todo en su poderosa sección de vientos, encabezada por el saxofonista Jesús “El Padrino” Arriaga.

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Sin dejar de lado los ‘covers’ (reconocimos de inmediato el del bolero “Bésame mucho” y el de la balada “Me estoy enamorando”), estos ‘regios’ le dieron preferencia a unos ritmos rápidos que provocaron encendidas sesiones de ‘slam’ entre la apretada platea, y como era de esperarse, concluyeron su faena con sus composiciones más celebradas: “Amnesia” y “Amargo adiós”.

Nuestra ocupada agenda de trabajo (no es broma) nos impidió llegar a tiempo para ver el acto completo de La Lupita, una banda  de la que habíamos escuchado mucho, pero que no conocíamos bien. Lo poco que vimos hizo que nos arrepintiéramos de nuestra tardanza, porque este  conjunto de Guadajara, que se hizo conocido a inicios de los 90 y que sigue teniendo al frente al vocalista Héctor Quijada y al guitarrista Lino Nava, probó en las tablas que su estilo -en el que se encuentran el rockabilly, el punk, el funk y el hardrock- merece ser apreciado en vivo. Esperamos tener la oportunidad de verlos correctamente en un futuro inmediato.

Más fotos

La audiencia:

Audiencia_

Los vientos de Inspector:

Inspect_vientos

El rebelde del acordeón:

Celsis

Rafa, de El Tri:

Rafa

Lora, como en casa:

Lora_feliz

El maestro Zárate, de El Tri:

Guitar_tri

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