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Jun
25

Reseña de SCORPIONS en el Staples Center

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

Sc1 El hecho de que este grupo sea capaz de llenar un recinto tan grande como el Staples Center cuando su momento de gloria fue en los 80s, sumado a la venerable edad actual de la mayoría de sus integrantes, es motivo suficiente como para que resulte admirable lo sucedido el viernes pasado.

Lo que vimos y comentamos aquí fue la fecha angelina correspondiente a lo que se supone que es todavía la gira mundial de despedida de Scorpions, ya que si bien el guitarrista Matthias Jabs declaró hace sólo unos días que, en desmedro de las suposiciones, el grupo no se separará, parece bastante claro que los grandes recorridos serán parte del pasado cuando concluya esta serie de conciertos, planeados hasta el fin del 2012.

Sc6Y aunque no estamos completamente seguros de la relevancia que este conjunto de origen alemán tiene en el listado universal del rock, la permanencia de su popularidad y su rol decisivo en la transición del heavy metal de los 70s al ‘glam’ de los 80s lo ha vuelto una suerte de institución cultural, como lo prueba la inclusión de uno de sus temas en los créditos finales de la versión cinematográfica del montaje de Broadway “Rock of Ages”, que se encuentra ahora mismo en cartelera.

Cuarenta y siete  años después de su fundación, el combo no mantiene su formación completa, pero puede darse el lujo de decir que tiene entre sus filas a sus tres integrantes más distintivos: los guitarristas Rudolf Schenker y Jabs y, por supuesto, el vocalista Klaus Meine. El paquete se completa con James Pottak en la batería y Paweł Mąciwoda en el bajo. Y si bien la historia de la banda empezó con una propuesta de rock pesado que se relacionaba mucho con el estilo de su década de origen, no cabe duda de que lo que ofreció hace unos días parecía haberla congelado en su etapa de máxima popularidad.

El aprecio que se le tenga a lo que hizo puede depender entonces de lo que uno piense de la misma movida, que para algunos fue un momento esencial del rock y para otros una comercialización insoportable del género. Lo interesante, por ese lado, es que en el Staples se vio a muchos cuarentones, que se hicieron indudablemente fans del grupo durante su juventud; pero también a un generoso contingente de jovencitos que parecían disfrutar mucho con lo que se presentaba, lo que quiere decir que, de un modo u otro, estos músicos han traspasado las barreras generacionales y han adquirido un carácter de iconos.

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Que lo hayan hecho mayormente por la creación de “Wind of Change”, una pieza que ocupó un lugar estelar en la velada y que para nosotros es una balada de lo más banal, pese a que surgió tras un suceso trascendente (la caída del Muro de Berlín), es motivo de otra discusión. Pero los asistentes al show celebraron inmensamente su interpretación, por supuesto, como lo hicieron también con otras canciones que no nos parecen especialmente destacadas, como “Rhythm of Love” y “The Best is Yet to Come”.

Ante nuestros ojos, Scorpions es un grupo que puede fallar clamorosamente o triunfar por completo,  lo que quiere decir que tiene varias composiciones notables, incluyendo a algunas lentas entre las que podemos citar a “Holiday” y, por supuesto, a “Still Loving You”, cuya presentación nos puso la carne de gallina, aunque la hemos escuchado miles de veces. El solo de Jabs no ha perdido un ápice de su intensidad emocional, y el coro sigue resultando sublime en su sencillez.

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Con el paso de los años y el desprestigio de la era que representaban, estos alemanes empezaron a experimentar con los sonidos, lo que tuvo a veces  resultados más desastrosos de lo esperado (lanzaron en determinado momento una placa medio electrónica de la que ni ellos mismos quieren probablemente acordarse). Pero la última década los encontró en una etapa de recuperación que, sin haberles proporcionado realmente nuevos clásicos, les permitió grabar varias canciones decentes en las que retomaron los riffs efectivos y los coros pegajosos.

De hecho, lo primero que se escuchó fue “Sting in the Tail”, del disco más reciente, lanzado en el 2010, pero que vino sucedida por piezas muy anteriores, como “Anybody There?” y “Loving You Sunday Morning”, del álbum “Lovedrive” (1979).

Lo bueno es que, se enfrentaran al material que se enfrentaran, los rockeros mantuvieron siempre el mismo apabullante nivel de energía, lo que sorprende cuando se tiene en cuenta que sus integrantes principales rondan la base seis.

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Quienes no han gustado nunca del tono agudo y un tanto chirriante de Maine no cambiaron probablemente de opinión tras escucharlo en el Staples, pero hay que reconocer que el tipo tiene una voz muy distintiva y que sigue cantando igual que siempre, con 64 años encima.

Sin embargo, para muchos, el interés principal de Scorpions se encuentra en su célebre dueto de guitarras, que se exhibió con generosidad a lo largo y ancho del show, y que tuvo un temprano momento de lucimiento gracias a “Coast to Coast”, un poderoso instrumental de 1978. No nos convenció del todo el sonido general del evento, que resultaba turbio desde la posición de las tribunas en la que nos encontrábamos, y no nos sentimos tampoco completamente sorprendidos con el solo de Jabs, que se nos hizo más caótico y ruidoso de lo que esperábamos; pero salimos mucho más satisfechos con los solos alternados y la vitalidad física de los dos europeos, quienes tocaron siempre con mucho entusiasmo e hicieron todas las poses ‘metaleras’ que se podía esperar, en desmedro de su edad.

Hay algo glamoroso, excesivo y hasta circense en sus acciones, y los frecuentes fuegos artificiales estaban allí para confirmarlo; pero habría que estar ciego y sordo para negar el atractivo que tuvo la parte final del show, en la que figuró no solo “Still Loving You”, sino también piezas muchas más rockeras y animadas, como “Blackout”, “Big City Nights”, “No One Like You” y “Rock You Like a Hurricane”. El memorable quinteto de canciones justificó la asistencia al concierto, en medio de las deficiencias y de los gestos complacientes que éste tuvo.