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Jun
25

Reseña del concierto de AMARAL en el Roxy Theatre

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

Am1 Los que se guíen únicamente por su éxito radial más grande, “Sin ti no soy nada”, seguirán probablemente pensando que Amaral es un grupo de pop rock.

Pero lo cierto es que se trata de una agrupación que ha sido siempre capaz de sacar las garras cuando resulta necesario; hasta la canción citada tiene un trasfondo mucho menos plácido de lo que se espera, porque, como nos lo contó el guitarrista Juan Aguirre en una reciente entrevista, no es una canción convencional de amor, sino un recuento de una relación de dependencia enfermiza.

Pero lo más interesante en la actualidad es que “Hacia lo salvaje”, el sexto álbum de su carrera, es el más fuerte que les hemos escuchado, y eso parece haber inspirado de un modo u otro la intensidad de sus presentaciones en vivo, como se probó el jueves pasado en el Roxy de Los Angeles, durante una vibrante actuación que tuvo momentos apacibles y melódicos, pero también mucho rock’n’roll del bueno.

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Y esto no se hizo esperar, porque el grupo zaragozano radicado en Madrid abrió justamente su faena con el tema que le das su nombre a la nueva placa, y que además de presentar de manera bastante abierta una historia sobre escape de la civilización y búsqueda de libertad, cuenta con un estilo especialmente potente y guitarrero.

En realidad, mucho de lo que la banda ofreció a lo largo de la noche tuvo la misma tendencia, marcada por una impronta que por momentos daba clara cuenta de la devoción que la vocalista Eva Amaral siente por la legendaria Patti Smith. Una devoción que se siente en su actitud y en su aspecto físico, pero no en su voz, que además de ser muy propia, tiene un brillo y una calidad impresionantes, lo que le permitió sobreponerse a las ocasionales deficiencias de sonido que se presentaron.

Amaral funciona creativamente como un dúo cuyo cincuenta por ciento viene representado por el guitarrista Juan Aguirre, pero, en el escenario, Eva es la que comanda y la que concentra las miradas con su espectacular canto y una ‘performance’ en la que cada movimiento e intención delatan una inagotable pasión por su trabajo. La mujer toca a veces la guitarra acústica, el pandero y, en un momento dado, se apoderó de un theremyn para lanzar al aire algunos sonidos alucinados; pero le basta y sobra con su garganta y con su expresividad corporal para seducir a la audiencia, a pesar de que es no es precisamente una persona grande.

Am5Este grupo, que es sumamente famoso en su país de origen, se presenta en Los Angeles en clubes y locales pequeños, pero tiene una fanaticada fiel y especialmente femenina, como se notó en el Roxy ante la entusiasta presencia femenina, que no dejó de admirar y de celebrar a su heroína, dueña de una vitalidad que no se desentonaría para nada en un estadio. Y, de hecho, Amaral posee en el estrado una versatilidad que lo lleva a surcar distintos estilos, desde el pop del que ya hablamos al inicio hasta el rock de estadio que mencionamos después, pasando por el folk de tendencia estadounidense, el ‘indie’ y las corrientes menos furiosas del punk.

Para demostrar su aprecio por el legado de los músicos que aprecia, el grupo cerró su set con una interesante versión en español de “Heroes”, un tema de David Bowie que se encuentra entre los más conocidos del británico, pero que de todos modos fue una sorpresa completa para un concierto de este tipo.

Antes de eso, por supuesto, Eva y Ana se habían ya dedicado ampliamente a lo suyo, con el aporte de un guitarrista, un bajista y un baterista que los secundaron eficientemente y sin perder de vista que éste es un proyecto en el que la instrumentación no es lo que prima. En esa misma línea, Aguirre se mostró como un talentoso creador de riffs y de arpegios que rechaza permanentemente el lucimiento, por lo que sus solos fueron breves y contados.

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De ese modo, antes de lo de Bowie y de que se escuchara la inevitable “Sin ti no soy nada” (que arrancó en plan acústico y fue sumando instrumentos), Amaral combinó composiciones su nuevo trabajo con piezas más antiguas. En el primer rubro se incluyeron “No voy a llorar”, muy ‘punkie’; “Antártida”, de medio tiempo por igualmente rockero; y “Van como locos”, un corte rápido y fuerte que podría aludir a los indignados si es que no se hubiera escrito antes del estallido de las protestas en La Puerta del Sol.

En el segundo se encontraron “El universo sobre mí”, por el lado más ‘popero’; “Estrella de mar”, que nos supo a ‘garage’; “Las puertas del infierno”, un hardrock muy desatado; y “Olvido”, una emotiva balada que Eva le dedicó a su madre luego de decir que tiene mala memoria y que hay cosas que quiere realmente olvidar, pero que la que la señora que la trajo al mundo no es una de ellas.