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Jul
23

Reseña del concierto de RINGO STARR y su ALL-STARR BAND en el Greek Theatre de L.A.

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

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Para nadie es un secreto que Ringo Starr es considerado como el integrante menos destacado de los Beatles, no sólo porque ocupaba el puesto de baterista, sino porque no estaba tan metido en la composición y en las partes vocales como sus tres compañeros restantes. Para muchos, sigue siendo recordado más bien como el tipo gracioso del grupo.

Pero es necesario decir que, además de que haber pertenecido a una banda tan importante como ésta le brinda ya una legitimidad perpetua a cualquier músico, Starr sí escribió o co-escribió realmente varias piezas de los grandes de Liverpool, aunque no terminaron siendo famosas, a diferencia de otras que fueron compuestas por otros pero cantadas por él: “With a Little Help from My Friends” y “Yellow Submarine”.

Evidentemente, durante un concierto del conocido músico, lo que todo el mundo espera sobre todo escuchar es la interpretación de estas dos piezas, lo que, en honor a la verdad, justifica ya la asistencia a un espectáculo semejante. Pero lo cierto es que Starr ha editado hasta el momento 16 álbumes solistas que, a pesar de haber pasado bastante desapercibidos, contienen algunas piezas realmente notables.

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Un admirador verdadero de su carrera personal no podría haber salido realmente satisfecho del concierto de ayer en el Greek Theatre de Los Angeles, porque los temas propios de esta etapa fueron muy escasos. Pero, en contraparte, la ventaja mayor de ver al veterano al lado de su All-Starr Band es que hacerlo da la oportunidad de someterse a un show de dos horas que resulta siempre entretenido y que se encuentra atiborrado de éxitos.

En honor a la verdad, su conjunto, que ha ido variando mucho con el paso del tiempo (la primera formación fue de 1989), no presenta siempre a estrellas de talla mundial; de hecho, nos parece que tiende a recurrir a músicos que destacaron a fines de los 70 o principios de los 80, y que en muchos casos no son ampliamente conocidos por la comunidad latina. Pero cada formación tiene sus encantos y sus incuestionables talentos; como muestra, bastaría decir que, hasta la fecha, han circulado por el grupo figuras como Joe Walsh (de Eagles), Mark Farmer (de Grand Funk), Peter Frampton, Jack Bruce (de Cream), Roger Hodgson (de Supertramp), Colin Hay (de Men at Work) y Billy Squier.

La versión 2012 se parece a la del 2010, que vimos en el mismo Greek, pero tiene algunas interesantes variaciones. Los añadidos más importantes son sin lugar a dudas Steve Lukather, el guitarrista de Toto, y Gregg Rolie, quien fue fundador de la banda de Santana y de Journey. Pero se encuentra también allí Todd Rundgren, de Nazz, Utopia y The New Cars, quien estuvo ya en la versión 1992 de las All-Starr, y permanecen Richard Page (de Mr. Mister), Mark Rivera (en el saxo  y la armónica) y Greg Bissonette (en la batería y las percusiones).

Starr3A nuestro juicio, no todos los temas que se escucharon en la velada (que empezó a las 7.30 de la tarde, cuando el sol todavía brillaba, como suele ocurrir en este local) se encontraron en el mismo nivel; pero cada uno de los músicos presentes es sin duda excepcional, lo que hizo que casi todas las interpretaciones destacaran, incluso en el caso de las que no prometían mucho. Pasó así, por ejemplo, con “Broken Wings”, una canción de Mr. Mister que conocíamos pero que nunca nos llamó mucho la atención, y que además de ser estupendamente cantada por Page (quien mantiene increíblemente el altísimo registro), desembocó en un alucinante jammin’ progresivo, sostenido por el bajo del mismo artista y las baterías de Starr y de Bissonette.

Rolie también tuvo un conveniente espacio para lo suyo, lo que le dio la oportunidad de brindar potentes y animadas versiones de “Evil Ways” y “Black Magic Woman”, en las que faltaron quizás las percusiones estrictamente latinas, pero que se mostraron igualmente contundentes.

Y es que uno los grandes causantes de que todo resultara tan vistoso fue Lukather, que es realmente un mago de las seis cuerdas, y que coronó muchas de las piezas con solos rápidos, elaborados y melódicos, hasta el punto de que Carlos Santana no se hizo extrañar. No lo perjudicó, por supuesto, que se pusiera frente al micrófono cuando le tocó presentar los temas más conocidos de Toto, “Rossana”, “Africa” y “Hold the Line”, que han envejecido bastante bien, del mismo modo en que lo hecho su intérprete y autor.

Por su lado, Lundgren, que está siendo revalorizado en los últimos años, no nos llamó tanto la atención, aunque es justo reconocer que la audiencia (muy anglosajona y mayor) celebró con entusiasmo su interpretación de “I Saw the Light” y “Bang the Drum All Day” (en la que él mismo se apoderó de un tambor).

Claro que nadie perdió nunca de vista que el músico más relevante de la noche era Starr, quien se colocó al frente para cantar inicialmente tres temas, entre los que se encontró “Wings”, el agradable primer sencillo de su nuevo álbum, “Ringo 2012”. Después de eso, pasó a la batería, que interpretó con la sencillez y la efectividad de siempre, mientras que Bissonette (que tenía su propio instrumento) se encargaba de arreglos más complicados. Pero no se quedó demasiado en ese puesto.

En la primera parte del concierto, regresó a la delantera para “tocar la primera canción que compuso”, como él mismo lo dijo: “Don’t Pass Me By”, grabada por los Beatles. Nunca ha sido un gran cantante, pero lo que le faltó en voz le sobró en carisma y también en presencia, porque a pesar de haber cumplido ya los 72 años, bailó efusivamente y no dejó de bromear con la audiencia, como si se tratara de un jovencito.

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Poco después, le tocó el turno a “Yellow Submarine”, que como era de esperarse, generó todavía más fervor; más adelante, y ya al mando de las baquetas, le dio pie a una rockerísima versión de “I Wanna Be Your Man”. El final mantuvo también un sabor relacionado a los Beatles, ya que vino primero la ineludible “With a Little Help from My Friends” y, como conclusión, “Give Peace a Chance”, de John Lennon, como un final especialmente apoteósico, porque se sumaron en ese momento Micky Dolenz, de los Monkees; Peter Frampton; Jeff Lynne, de ELO; Gary Wright; Matt Sorum, de Velvet Revolver; y hasta el actor Corey Feldman.

Antes de eso, el mismo Ringo dio la sorpresa al salirse del programa para invitar a Joe Walsh durante una interpretación única de “Rocky Mountain Way”, un contundente blues de 1973 que el guitarrista tocó varias veces con los Eagles, pero que fue creado cuando estaba con su banda anterior, Barnstorm. La canción sonó de maravilla, con un Walsh encendido que, además de compartir en determinado momento los solos con Lukather, no dejó de lado el emblemático segmento en el que su voz se cubre con un efecto de tendencia metálica.

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