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Jul
28

FELIZ 28: Reseña del concierto de BARETO en el festival El Perú Viene a Ti de L.A. (y otros comentarios sobre el estado de la música peruana en EEUU)

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

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Llegar desde Long Beach hasta City of Industry en una tarde veraniega de domingo no es cosa fácil, sobre todo si no se tiene carro y se depende de otro para el transporte. Es por eso que, el 15 de julio, mientras nos acercábamos al Expo Hill Center de esa ciudad y eran ya casi las seis de la tarde, intuimos que íbamos a perder de todos modos algo importante; y no nos faltó razón, porque mientras nuestro amigo buscaba estacionamiento, escuchamos las vibrantes notas de lo que era en efecto la última canción de la gran Eva Ayllón.

Sufrimos, claro, pero no tanto, porque ya la hemos visto varias veces en vivo, tanto en nuestro Perú nativo como en Los Angeles, incluyendo la presentación que ofreció el año pasado en este mismo evento, y que reseñamos extensamente en una nota que pueden encontrar todavía aquí. Además, curiosamente, nos encontramos cara a cara con ella durante una visita hecha a Lima a principios de este mes, cuando salíamos del bar del hotel Bolívar, al que acudimos para disfrutar de su impecable pisco sour de fama mundial. La vimos en uno de los salones majestuosos del inmueble, acompañada por el compositor e intérprete Gianmarco, con quien estaba grabando un comercial, y no pudimos evitar preguntarle si iba a presentarse realmente en el festival angelino que se venía, prevenidos por los rumores que aseguraban su cancelación.

El asunto es que Eva sí tocó en El Perú Viene a Ti 2012, que nos la perdimos y que aparentemente dio un conciertazo, como lo probó el rugido de la multitud al final de su última canción, que nos tomó en la reja de entrada. No hubo mucho tiempo para lamentarse, eso sí, porque un alegre grupo de compatriotas conocidos que  descubrimos en la zona VIP nos pasó una botella de pisco, e inmediatamente después, Pepe, el dueño de El Salto del Fraile de Downey, completó la faena con una generosa porción de arroz con pollo y su papa a la huancaína más.

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Pero, fuera de los placeres etílicos y gastronómicos, que no son nunca despreciables, la desazón no fue tan intensa porque llegamos justo a tiempo para ver a una banda que se presentó en el mismo festival a las 10 de la mañana durante el 2011, lo que hizo obviamente que nos priváramos de su acto (hay que dormir, causa), y que nos ha llamado la atención desde hace tiempo, no sólo por sus cualidades intrínsecas (asu), sino también porque tiene en la batería a Jorge Olazo, compañero de trabajo en El Comercio durante los azarosos años del ocaso fujimorista.

Bareto, el grupo al que nos referimos, es muy popular en la nación andina, pero su vertiginoso ascenso no ha sido inmediato ni ha estado libre de polémica, porque se dio gracias a “Cumbia”, un disco en el que se reinterpretaban temas emblemáticos de agrupaciones de extracción popular, a diferencia de los integrantes de este combo, que vienen de medios sociales más acomodados. Ese no es un detalle menor en Perú, donde el racismo y las profundas diferencias económicas que han existido desde tiempos inmemoriales siguen marcando una pauta de desconfianza y de resentimiento.

Claro que Bareto no se ha quedado sólo con eso, porque su más reciente álbum, "Ves lo que quieres ver" -que se lanzará en los Estados Unidos el 7 de agosto-, se mete en ritmos más caribeños y rockeros, lo que mostraría un interés por no apoyarse simplemente en la moda "chichera" que se ha generado. Pero, obviamente, la presentación que aquí se comenta, destinada un público masivo y ansioso por el baile, se apoyó mayormente en las proverbiales versiones de cumbias, con la excepción del sencillo de la nueva placa, "Camaleón", que critica el oportunismo de los políticos bajo un ritmo que recuerda quizás a Blades a través de los Cadillacs.

Bare4Lo interesante, sin embargo, es que provengan de donde provengan, los integrantes de Bareto ofrecieron interpretaciones creíbles, contundentes y muy bien ejecutadas de piezas distintivas, entre las que no faltó la ya mítica "Se ha muerto mi abuelo", de Juaneco y su Combo; ""El aguajal" y "Provinciano", de Los Shapis; "Colegiala", de Los Ilusionistas; y "Elsa", de Los Destellos. Todas fueron debidamente respetadas, aunque se les dio ciertos aires contemporáneos con discretos arreglos de música electrónica, y los solos fueron estupendamente interpretados por Joaquín Mariátegui (en la foto de la izquierda), que es un excelente guitarrista, como lo podrán notar al ver el video de abajo.

Casi una semana después de esta presentación, llegó también al Sur de California Novalima, un grupo fundado por blancos limeños pero integrado también por músicos afroperuanos que fusiona la tradición negra con la electrónica, y cuya actuación reseñamos aquí. Además, este mismo sitio de Internet le ha dado cabida en los últimos meses a agrupaciones que hacen cumbia peruana sin tener a ningún integrante oriundo de allá, como es el caso de Chicha Libre, dirigida por el francés trasplantado a Nueva York Olivier Conan [vayan a este enlace para la entrevista que le hicimos hace poco], y de La Chamba, formada por hijos de mexicanos y centroamericanos en Los Angeles. Y sólo podemos ver con ojos positivos que distintas expresiones de nuestro acervo musical se estén difundiendo de este modo tan inusual, porque tenemos más sabores dignos de exportación que los del ceviche y el lomo saltado, aunque la sola mención de estos manjares nos abra de inmediato el apetito.

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Además, para nuestro gusto, y con todos los reparos que se le puedan hacer, Bareto ofreció en el Expo Hill una modalidad menos banal y comercial de la escuela tropical que la que brindaron poco después sobre el mismo entarimado los Hermanos Yaipén (en la foto de arriba), cuyas mezclas musicales resultaron muy diversas, pero que inundaron la puesta en escena con una multitud de cantantes y bailarines que remitían fácilmente a una visión pintoresca de los New Kids on the Block, aunque poseían probablemente mucho más ritmo que cualquier 'boy band'.

Pese a su fama y a que tienen seguramente más raigambre popular que sus antecesores en la tarima, los Yaipén (que son muy buenos instrumentistas) y sus acompañantes no practicaron un estilo muy apegado a la peruanidad, porque les encontramos por aquí y por allá 'covers' de "Corazón partío", "Tendría que llorar por ti" y otras composiciones que no tienen nada que ver con el terruño.

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