Imprimir
Oct
06

Reseña del concierto de TEGO CALDERON en el Conga Room

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein/ Fotos: Marvin Vázquez

Tego_C4

Cerca de las 10 de la noche, las instalaciones del Conga Room de L.A. -particularmente espaciosas para tratarse de un club- se encontraban bastante vacías, lo que llevaba en esos momentos a suponer que la idea de traer de regreso al mismo local al protagonista de la velada luego de unos pocos meses era una mala idea.

Pero, una hora después, cuando Tego Calderón se subió finalmente la tarima, luego de una larga espera que fue ocupada por un estridente DJ, el local se encontraba absolutamente lleno, hasta el punto de que resultaba difícil desplazarse de un lado a otro. Esto demostró que, a pesar de no haber visitado regularmente este condado, el rapero boricua tiene incontables seguidores por aquí, y que su fama no depende únicamente del público procedente de su país.

Sin embargo, lo más importante para nosotros es que, luego de una inmisericorde avalancha de reggaetón comercial y repetitivo, proporcionado por el acto de apertura, "El Abayarde" fue capaz de probar que lo suyo va mucho más de la propuesta habitual del género, incluso cuando se vale de su proverbial ritmo. El reparo mayor es que no nos dio mucho tiempo para disfrutar de sus canciones, porque, cuando no había estado todavía una hora en el escenario, dio por concluida su faena, y regresó únicamente para interpretar un tema adicional.

Tego_C2

Lo bueno de esta brevedad es que le permitió ofrecer un set compacto y completamente lleno de éxitos, acompañado por otro MC y dos DJs, es decir, una formación típica del hip-hop, género con el que habría realmente que identificarlo, aunque en una vertiente definitivamente tropical.

Tampoco desaprovechó la ocasión para soltar un poco de la irreverencia que lo distingue, ya que además de exhibirla en sus letras -que de todos modos no se entienden en medio del fragor de un concierto-, la impuso en el breve pero contundente discurso que le sirvió para anunciar  a "Robin Hood", uno de los sencillos de “The  Original Gallo del País”, álbum que le acaba de abrir las puertas para una nominación al Grammy Latino.

"Los grammys valen mierda, pero son como la justificación de que le rompiste el culo a unos cuantos", exclamó, empleando expresiones que no se encuentran fácilmente en conciertos de música comercial, pero que corresponden a la escuela competitiva, contestataria y egocéntrica del rap.

Tego_C3

No hubo mucho tiempo para esta clase de mensajes, claro, aunque poco después, el mismo Tego se paseó por las tablas con un cigarrillo encendido al que aparentemente sólo quería darle un par de bocanadas, porque tras hacerlo se lo pasó a un miembro de la audiencia que, curiosamente, se lo devolvió con rapidez (quizás no era el humo de su elección). Sea como sea, el tabaco no parece haber afectado la 'performance' de un intérprete que nunca se ha distinguido por ser un gran cantante -los segmentos que entonó a capella no fueron demasiado afortunados-, pero que posee sin lugar a dudas un estilo distintivo y muy personal, caracterizado tanto por la gravedad de su tono como por su impresionante ‘groove’.

Si se revisan los cortes más populares de Calderón en YouTube, se encontrarán composiciones mayormente marcadas por el reggaetón y los aires de fiesta, y aunque éstas no faltaron durante la noche del jueves (ahí estuvieron para probarlo "Pegaíto a la pared", “Ven mamita” y "Bandoleros", que en su versión original tenía a Don Omar), el puertorriqueño las combinó acertadamente con piezas más aguerridas e impredecibles, como “Punto y aparte” (marcada por una interesante intro de bachata), “Guasa Guasa” (en la que se introdujo una sinuosa e inspirada línea de teclado) y, ya para el final, “Tradicional a lo bravo”, una suerte de compendio de sus virtudes en el que se encontraron el reggaeton, la cumbia y la bomba, unificados por un coro de inusual poderío melódico.