Imprimir
Nov
19

Reseña del concierto de RUSH en el Honda Center de Anaheim

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

Rush_HC1

Rush no es el único grupo de rock que se formó a fines de los 60 y que sigue activo, pero no nos cabe duda de que, en el rubro de los famosos, es no sólo uno de los más longevos, sino también uno de los más productivos, como lo demuestra el hecho de que, a 44 anos de su formación, sigue lanzando de manera constante trabajos nuevos que, además, suele presentar exhaustivamente en vivo, como para demostrar que no los hace únicamente por cumplir.

Es un grupo que, además, gira incesantemente, lo que resulta también absolutamente inusual para las agrupaciones veteranas; de hecho, nosotros mismos tuvimos ya la oportunidad de verlo en junio del año pasado, en las instalaciones del Anfiteatro Gibson, para ofrecerles la reseña que se encuentra aquí, y el concierto que comentamos en estos momentos, realizado el sábado pasado en el Honda Center de Anaheim, forma parte de un tour que llega este lunes al mismo Gibson, en Los Angeles.

Rush_HC2Puestas así las cosas, y en medio de la mentada abundancia, Rush se ha convertido en un curioso espécimen que se incluye desde hace tiempo en las filas del venerable ‘rock clásico’, pero que se niega a la vez a ofrecer presentaciones dedicadas a recopilar sus grandes éxitos, lo que puede disgustar a quien asista por primera vez a verlos esperando una lista interminable de canciones conocidas, pero que es una auténtica ventaja para los verdaderos fans, que pueden someterse a un espectáculo novedoso y hasta sorprendente en cada ocasión, empezando por los cambiantes diseños escenográficos, que esta vez se inclinan hacia esa subrama de la ciencia-ficción conocida como ‘steampunk’.

No se trata tampoco de que el combo canadiense le cierre las puertas a la nostalgia, porque sus shows, que suelen durar cerca de tres horas, le dan siempre dan cabida a varias piezas reconocibles, y la faena de ayer no fue una excepción, ya que se inició con “Subdivisions” y terminó con una generosa selección compuesta por “YYZ”, “The Spirit of Radio”, “Tom Sawyer” y los tres mejores surcos del soberbio “2112” (1976): “Overture”, “The Temples of Syrinx” y “Grand Finale”. Todos estos cortes fueron interpretados con un impresionante nivel de entusiasmo y de energía, y es absolutamente natural pensar que nada de lo actual podrá igualarlos; pero lo que se escuchó en medio de ellos no resultó nada despreciable.

En la primera parte, Rush se dedicó a revisar composiciones poco conocidas (al menos para las masas) de los ’80, provocando con ello reacciones diversas en la audiencia, que llenó casi por completo el vasto auditorio. Aunque los que acudieron en pos de los ‘hits’ parecían desconcertados, cada gema rara era recibida con rugidos de aprobación por los entendidos,  como fue el caso de “The Analog Kid”, del “Signals” (1982), que le inyectó una saludable dosis de rock’n’roll rudo al estilo a veces preciosista de la banda.

Rush_HC3

Tras una hora de música y veinte minutos de intermedio, una pantalla gigante proyectó un divertido video en el que el comediante Jay Baruchel interpretaba a un cobrador de impuestos que se perdía en un castillo mágico regentado por tres enanos con las caras de los integrantes de Rush. Después de eso, los mismos rockeros regresaron a la tarima, pero esta vez acompañados por un conjunto de cuerdas que les permitió reproducir en toda su magnitud la mayoría de temas presentes en “Clockwork Angels”, el álbum que salió en junio y que ha llegado a ser considerado por algunos críticos como uno de los mejores trabajos de la agrupación.

Lo cierto es que, llevado a la ‘arena’, el disco probó sus numerosos méritos, sobre todo en cortes como el cadencioso “Carnies” –donde las cuerdas, a veces opacadas por el estruendo eléctrico, gozaron de una buena presencia– y el extraordinario “Headlong Flight” –que posee sonoridades muy ‘metaleras’ y encontró al baterista Neil Peart haciendo unos redobles absolutamente fantásticos-.

Rush_HC4

Y es que uno de los aspectos más notables de Rush (así como el responsable principal de que no resulte aburrido verlo cuantas veces sea necesario) es que, más allá del rótulo de ‘rock progresivo’ que se le ha endilgado, es un grupo realmente diverso y entretenido que no rechaza nunca los arreglos complejos ni los cambios de tiempo, pero que, al menos en concierto, privilegia por encima de todo la potencia necesaria en el buen rock.

Aunque tiene ya 60 años, Peart sigue siendo sin duda el pilar de la banda. Es probable que no tenga la eficiencia absoluta de sus mejores años (nosotros creímos notarle uno que otro error), pero es todavía capaz de demostrar que quienes lo catalogaron como uno de los mejores bateristas del mundo no se equivocaron y, por supuesto, sigue siendo el compositor absoluto de unas letras que, en medio de las discrepancias que generan, parecen completar perfectamente la música que acompañan con sus referencias a elementos de la ciencia-ficción y a las teorías libertarias.

Rush_HC6

Pese a que en esta ocasión una buena parte del setlist lo encontró al lado de la sección de cuerdas, Peart sabe que es perfectamente capaz de recrear un gran sonido, así como casi la totalidad del repertorio de su banda, con la ayuda única de los otros integrantes de la misma, es decir, el guitarrista Alex Lifeson y el bajista, tecladista y vocalista Geddy Lee, quienes son también unos músicos impresionantes.

Rush posee méritos que han sido reconocidos desde hace mucho tiempo por sus incontables seguidores en el mundo entero, y que hace poco le permitieron por primera vez colocarse en la lista de pre-candidatos a ser incorporados en el Salón de la Fama del Rock and Roll durante el 2013, como lo contamos en este reporte. En ese sentido, es probable que uno de los aspectos más controvertidos de la selección y del gusto por este grupo se encuentre en la aguda entonación de Lee; de hecho, en un artículo reciente, un escritor de Los Angeles Times dijo prácticamente que le resulta intolerable.

En honor a la verdad, durante la última parte del show aquí comentado, el ‘frontman’  (que cumplió ya los 59) tuvo  dificultades para alcanzar las notas más altas, lo que se tradujo en algunos sonidos que le pondrían los pelos de punta a dicho redactor. Pero, al menos para nosotros, su voz es una de las más originales del género, y sin ella, Rush no sería lo que es, es decir, una de las agrupaciones más interesantes y competentes que hemos tenido la oportunidad de gozar en vivo.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar