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Feb
11

Reseña de los GRAMMY 2013 en el Staples Center

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

Black_Keys_Grammy

Ya lo habíamos dicho aquí: el evento de los Grammy de este año parecía tener una inclinación mucho menos complaciente a la que se suele tener habitualmente. Una vez que la ceremonia principal -es decir, la que se realiza en el Staples Center, donde nos pasamos todo el domingo- se inició, nos pareció que nos habíamos equivocado; pero el paso de los minutos probó que todavía había esperanzas para las huestes del género guitarrero y de otras corrientes de valor.

En los primeros minutos, las presentaciones casi continuas de Taylor Swift, Elton John con Ed Sheeran (mucho menos arriesgado lo del Sir que cuando lo hizo con Eminem) y fun. (que es una bandita medio simpática, pero también muy ligera) hicieron presagiar una lista interminable de actuaciones relacionadas al pop comercial. A fin de cuentas, ése ha sido el sustento y el aire distintivo de la Academia de las Artes y las Ciencias Grabación en los eventos anuales que ha venido haciendo ya por 55 años.

En realidad, si sacamos cuentas, el apoyo al rock se manifestó en el hecho de que, en teoría, los Black Keys se llevaron el mayor número de premios (4), aunque uno de ellos incluye el que fue otorgado de manera individual a su cantante y guitarrista Dan Auerbach debido a su labor como productor, por lo que algunos podrían reclamar con razones de peso que ése no cuenta. Si es así, hubo muchos empates, ya que el dúo de blues rock se vería reducido a una victoria de 3 trofeos, compartida con Gotye, Skrillex, Jay-Z y Kanye West.

Jack_White_Grammy

Pero, regresando a las actuaciones en vivo, que son las que aquí nos ocupan, hay que precisar que, en medio de sus inevitables arranques de intrascendencia -Frank Ocean llamó tanto la atención por el ingenio de su puesta en escena como por sus limitaciones vocales; Maroon 5 volvió a demostrar que es un proyecto de lo más suave; y Justin Timberlake hizo mucho ruido de ‘dandy’ pero produjo pocas nueces creativas-, el Grammy 2013 contó con momentos musicales de evidente vibración.

Habría que empezar, claro, por los citados Black Keys, que acudieron a su popular corte “Lonely Boy” para entregarnos una entretenida sesión en la que el ‘swing’ natural de la composición se vio sumado por la presencia de la Preservation Hall Jazz Band y del legendario pianista Dr. John, quien no hizo mucho, pero cuya simple aparición era ya un importante sello de calidad para lo que se mostraba en la tarima (de hecho, el mismo ‘master’ se llevó esta noche el gramófono por Mejor Album de Blues).

Pero el momento más impactante en términos rockeros -y nada alejados del mismo blues eléctrico- fue el brindado por el ex líder de los White Stripes, Jack White, quien en consonancia con la modalidad que ha venido sosteniendo en sus presentaciones recientes como solista, se las ingenió para dividir su corto tiempo en el escenario entre su banda de integrantes femeninos y su agrupación completamente masculina. La primera le sirvió para una cadenciosa versión de la balada “Love Interruption”, y la segunda para darle rienda suelta a toda la potencia guitarrera de la impresionante pieza “Freedom at 21”. Se diga lo que se diga de su carácter, este Jack es cosa seria.

El cierre de fiesta llegó con una actuación inesperada, ya que en lugar de tratarse de uno de esos momentos de reconciliación musical tipo “We Are the World” a los que nos tiene acostumbrada la gran industria, se inclinó hacia el rap metal, que a estas alturas no es sinceramente un género demasiado contestatario, pero que tuvo un sabor cuando menos inquietante en un evento televisado que se había iniciado con el circo infantil de la Swift.

tom-morello-right-to-rock-2012-held_4130530Además, no se puede presenciar todos los días en el tabladillo una reunión musical que tenga en sus filas a Chuck D de Public Enemy, Travis Barker de Blink-182 y Tom Morello de Rage Against the Machine, con el fin de fabricar no sólo una versión bastante agresiva de la canción “Whaddup”, sino también para rendirle homenaje al gran Adam Yauch, de los Beasties Boys, quien lamentablemente nos abandonó durante el 2013.

Por si no lo saben, la parte televisada del Grammy sólo sirve para entregar 10 u 11 de los casi 80 premios que se otorgan en cada ocasión, por lo que una enorme cantidad de los galardones se colocan en manos de sus receptores –muchas veces de manera simbólica- durante una ceremonia previa que se realiza el mismo día, horas antes, y que en este caso se llevó incluso a cabo en un escenario distinto (el del Nokia Theatre, ubicado a unos cuantos pasos del Staples, dentro del mismo complejo LA Live).

Eso nos obligó a encontrarnos en la sala de prensa desde muy temprano, y si bien el evento de apertura  resultó mucho menos llamativo que el que vino después, sirvió para la entrega de todos los gramófonos para los latinos, que fuera de lo predecible (el colombiano Juanes –quien tuvo un lugar importante en la actividad de la noche- se hizo con el premio de Mejor Album de Pop Latino), nos brindó la satisfacción de observar el inesperado triunfo de la combativa banda local Quetzal en el rubro de Mejor Album Alternativo, así como el merecido reconocimiento de la fantástica artista mexicana de fusión Lila Downs en la categoría de Mejor Album Regional.

Nos dejó mucho menos satisfechos, por cierto, saber que la banda nueva Halestorm había derrotado a los veteranos de Anthrax, Iron Maiden y Megadeth en el área de Mejor Performance de Hard Rock/Metal. Y es que a estos señores todavía les falta…