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Mar
03

Reseña del concierto de MORRISSEY y PATTI SMITH en el Staples Center

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

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Si esto se viera a la distancia, se podría pensar que el momento de verdadera fama de Morrissey se dio hace unos veinticinco años, es decir, una extensión de tiempo particularmente extensa en términos de música popular. Y es que fue en ese momento, a mediados de los '80, que el cantante formó parte de The Smiths, una de las bandas más celebradas del 'britpop'.

Pero lo cierto es que, al menos en esta parte del mundo, Morrissey –como solista- ha alcanzado en los últimos tiempos un status de superestrella que resulta llamativo cuando se sabe que, a pesar de tener varias melodías pegajosas, nada en su repertorio parece estar hecho con esa clase de fines comerciales que son muchas veces los que llenan estadios.

El hecho de que haya logrado cerrar por una noche todos los puestos de McDonald’s e impedir que se vendiera carne de cualquier tipo en gran parte del Staples Center -probablemente el escenario enorme más solicitado para conciertos en el área de Los Angeles- demuestra que el inglés tiene una impresionante relevancia, porque se sabe que Paul McCartney trató de hacer lo mismo en este mismo estadio, pero no logró conseguirlo (aunque es necesario precisar que la parrilla se mantuvo prendida en uno de los niveles altos del lugar).

Patti_Smith_2Lo cierto es que, con hamburguesas o sin ellas, la carne de la faena siguió estando en la ‘performance’ de Moz, que no tiene que hacer grandes esfuerzos para seducir a su audiencia. Además, por si sus bonos individuales no fueran suficientes, le dio el puesto de 'telonera' a Patti Smith, una leyenda del rock a quien fue muy grato ver en un auditorio de este tipo.

Nuestros lectores estarán también sin duda interesados en saber que, por razones que todavía algunos analizan, Morrissey tiene una enorme fanaticada latina, lo que se muestra no sólo en la enorme devoción que se le profesa en México, sino también en la admiración que genera dentro de un numeroso sector hispano del Sur de California. Pocas horas antes del concierto, no fue raro encontrar a estos fieles en las inmediaciones del Staples, mientras llegaban presurosos a la cita con su ídolo.

Y si de vigencia se trata -porque no esperábamos encontrar a tantos jovencitos vociferantes en la actuación de un tipo que tiene 53 años, y que fueron probablemente mayoría-, el vocalista ha logrado también mantenerse en los titulares con una serie permanente de comentarios polémicos que, en los últimos tiempos, han tenido que ver con su activismo vegetariano y sus críticas a la reina de Inglaterra, Paul McCartney y hasta la realización de las Olimpiadas en su país.

Por suerte, Morrissey no usa masivamente la tarima como una tribuna ideológica, ya que si bien no dejó de lado la interpretación de la elocuente “Meat Is Murder”, debidamente acompañada de un video sobre los maltratos a las vacas (que, francamente, pudo ser más fuerte) y, además, introdujo el tema con una diatriba contra Beyoncé y su uso de carteras hechas de piel de rinoceronte, no dio demasiados discursos entre las canciones, sino que le dio la palabra principal a la música.

Una música que sonó siempre contundente en los instrumentos de su grupo, conformado por músicos mucho más jóvenes que él, y cuyo guitarrista logró frecuentemente elaborar unos solos que resultaron sorprendentes pese a su minimalismo, valiéndose mayormente de notas sostenidas y de atmósferas etéreas que estallaban a veces en ruidosos arranques de rock’n’roll.

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Sin embargo, la mejor herramienta de convencimiento de Morrissey es su propia entrega interpretativa, que tampoco es demasiado vistosa en el plano físico (no saltó por los aires ni se contorsionó en ningún momento, aunque se quitó brevemente la camisa frente al público), pero que en este caso específico tuvo la excusa de la úlcera que sufrió recientemente -y que lo llevó a cancelar varias fechas-.

Sea como sea, la conexión que establece con su audiencia es tan evidente que se siente prácticamente en el aire. Esto tiene que ver con su dramático estilo vocal de ‘crooner’, que continúa siendo original y que, sin resultar complicado, posee una versatilidad que le permite hacer igualmente convincentes los temas lentos y los guitarreros.

“Gracias por mantenernos cuerdos”, le dijo un espectador con acento latino en el momento en el que se le pasó el micrófono. “Gracias por mantenerme cuerdo”, respondió el vocalista. Fue un intercambio espontáneo y simple, pero también conmovedor, que fue seguido más adelante por una sorprendente arenga en español hecha por un colaborador de Morrissey y, ya casi al final, por un muchachito que se subió a la tarima para darle a su ídolo un abrazo breve (sabía que lo iban a sacar en cuestión de segundos) pero muy emotivo.

“Viva México”, exclamó Morrissey después de eso, desatando un rugido multitudinario de aprobación (aunque vimos las caras desconcertadas de muchos asistentes de pinta anglosajona cuando se produjo el segmento más largo en nuestro idioma, que obviamente no lograron entender), para acercarse luego temerariamente a los que se hallaban en las primeras filas y darles la mano.

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A diferencia de los innumerables artistas de su nivel que tocan exactamente las mismas canciones y en mismo orden durante cada fecha de una gira determinada, el intérprete ha ido cambiando considerablemente su repertorio en las actuaciones recientes, aunque le ha dado siempre una generosa cabida a The Smiths. El viernes pasado, estos estuvieron representados no sólo por  la citada “Meat Is Murder”, sino también por temas que fueron desde “Shoftlifters of the World Unite” (el corte de apertura) hasta “The Boy With A Thorn On His Side” (el de cierre), pasando por “That Joke Isn't Funny Anymore” y “How Soon Is Now?”

Curiosamente, aunque no tiene ni un pelo de hispana, Patti Smith salió a hacer lo suyo diciendo “¡Hola!” en español, aunque es probablemente una de las pocas palabras que conoce en esta lengua. La cantante se enfrentaba al difícil reto de reemplazar a Iggy & The Stooges, la emblemática banda de protopunk que iba a abrir la fecha original de este concierto, en noviembre del 2012, que fue pospuesta debido a la enfermedad de la madre de Morrissey.

Pero Smith tiene también serias credenciales como precursora del punk, y las sacó a relucir durante la interpretación de al menos dos canciones, incluyendo su entusiasta ‘cover’ de la “Gloria” de Them. Pero la mayor parte de su set estuvo conformado por piezas mucho más tranquilas e introspectivas, que le permitieron además ostentar una vena de tendencia muy 'hippie', con alusiones al pacifismo, a la Naturaleza y a los poetas, ensalzadas por su todavía potente voz.

Uno de los momentos más emotivos fue la introducción que hizo del que es probablemente su tema más popular, “Because the Night”, una composición fuerte pero también romántica que dedicó a su esposo Fred ‘Sonic’ Smith, guitarrista de la banda de culto MC5, que falleció en 1994. Pese a su entusiasmo constante, la dama -que es una de las figuras femeninas más esenciales de la música contemporánea- sólo logró poner de pie a un pequeño sector de una multitud que, al parecer, no tenía la menor idea de la eminencia que se encontraba al frente. Pero eso no es culpa de Moz, claro.

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