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Abr
05

Balance del FESTIVAL DE CINE DE HEAVY METAL

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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El anuncio de la celebración del Primer Festival de Cine de Heavy Metal de Los Angeles (HMFF, por sus siglas en inglés) fue recibido, en un principio, con escepticismo.

A fin de cuentas, y a pesar de nuestra devoción por el género musical de marras, el nombre parecía indicar una especie de trampa tendida para sacarle dinero a los incautos que terminarían sentados ante una pequeña pantalla, viendo los mismos videos que podrían ver en sus casas o en sus computadoras sin costo alguno.

De algún modo, un porcentaje mínimo de estas sospechas tuvo sentido, porque el evento (realizado del 31 de marzo al 3 de abril en el Downtown Independent Cinema) dedicó parte de su programación a la presentación de trabajos audiovisuales que ya se habían visto, como el documental sobre Anvil (“The Story of Anvil”) y el que Todd Phillis (conocido por su reciente trabajo de dirección en “The Hangover”) le dedicó en 1994 al altamente desquiciado GG Allin (que, dicho sea de paso, era un punk y no un metalero).

Pero lo cierto es que la mayor parte de lo que se vio en las cuatro jornadas -proyectado todo en un formato de gran calidad y una excelente pantalla- fue material inédito. En el caso de lo que ya se había estrenado en DVD, estuvo acompañado por escenas adicionales especialmente agregadas para el evento, como ocurrió con “Exodus: Assorted Atrocities” (originalmente lanzado en el 2010).

hmffOtras proyecciones, incluyendo la del citado documental sobre Anvil, contaron con invitados especiales y sesiones de Q&A; aquí, por ejemplo, se hicieron presentes el director Sacha Gervasi y Steve “Lips” Kudlow (el carismático vocalista y guitarrista de la longeva banda).

Además, se incluyó al menos dos largometrajes de ficción: “Las Marimbas del Infierno”, una originalísima coproducción entre Guatemala, México y Francia, dirigida por Julio Hernández Cordón, que narra la historia de un músico tradicional centroamericano que decide unir fuerzas con un metalero para crear un proyecto de fusión, y “The Bunny Game”.

Los informes en inglés distribuidos por los mexicanos Samuel Douek y Daniel Morales, organizadores del HMFF, ya lo habían advertido: “Este título promete ser el más comentado del festival, y tiene tanto de ‘snuff’ como de terapia anti-tradicional”.

Pero no había realmente nada que pudiera preparar a los espectadores para enfrentarse a “The Bunny Game”.

A primera vista, se trataba de un título más del “porno de la tortura”, como lo insinuaba una sinopsis que hablaba de una prostituta cocainómana de Hollywood (Rodleen Getsic) que era secuestrada durante cinco días por un maniático chofer de camión (Jeff Renfro).

Y, nuevamente, lo dicho tenía una parte de verdad, porque se trata de uno de los filmes más perturbadores que hemos visto en los últimos tiempos, con escenas completamente explícitas (aparte de la violencia, se inicia con una larguísima toma que muestra un fellatio en close up) y una mirada imperturbable hacia el sadismo (aunque no hay nada de sangre ni de gore).

Pero, por otro lado, la película (que es en blanco y negro, se hizo en video y no contó con presupuesto ni guión algunos) tiene una impronta definitivamente artística, que la aleja de Eli Roth y la acerca al surrealismo de Luis Buñuel y a la contemplación pasiva de Andrei Tarkovski, aunque las comparaciones luzcan descabelladas.

Además, para poder hacer algunas de las escenas, Getsic tiene que haber tenido una preparación gimnástica que revela conocimientos de danza y de ‘performance’, más allá de un control mental que le permitiera asumir el aspecto psicológico del personaje.

La chica, que nunca había actuado antes, muestra un nivel de valentía insuperable, sobre todo si tiene en cuenta que la historia se encuentra basada en algo que le pasó realmente, como nos enteramos después.

marimbasEl joven director, camarógrafo y productor Adam Rehmeier parece manejar un cúmulo de referencias que le permiten escapar del predecible molde del “falso documental” en el que podría haber incurrido, y retrata muchas veces las atrocidades que exhibe con una frialdad clínica, manteniendo el hermoso y desolado desierto californiano como trasfondo.

Sin embargo, en otras escenas, se vale de un montaje inspirado pero psicótico para reforzar la dureza de la historia, y logra un fascinante contrapunto con la banda sonora compuesta por el grupo local de black metal Harrasor.

La presencia de Harrasor (que tocó unas cuantas canciones tras el Q&A) parece ser el único contacto del filme con el universo del rock pesado que se promovía en el festival, ya que la trama (simple y repetitiva) no cuenta con ningún personaje relacionado a forma musical alguna.

Pero lo cierto es que tanto Rehmeier como Getsic son amantes del metal (lo dijeron durante el Q&A), y ésa puede ser una poderosa razón para que hayan decidido embarcarse en un proyecto tan atrevido y tan violento, ya que probablemente tienen un lado oscuro más desarrollado que el mortal común y corriente.

Durante la conversación con el público, Getsic aseguró sin reparos que lo que se había visto era real, incluyendo unas escenas de tortura que no incluyen heridas profundas ni mutilaciones, pero que parecen implicar siempre sufrimientos físicos y psicológicos auténticos (acabamos de leer que las quemaduras que le infringe Renfro no fueron trucadas).

Esto generó cierta sensación de incomodidad en un público que, por más metalero que fuera, reaccionó con gritos y risas nerviosas durante casi todo el metraje, y que salió de la sala sin saber si había visto una obra de arte vanguardista de enorme osadía o un vil producto de explotación humana.

the_bunny_game¿Qué pensamos nosotros? Rehmeier (a quien entrevistamos en privado, para una nota que publicaremos a lo largo de esta semana) parece ser un tipo tranquilo y amable, no un sádico peligroso. No podemos decir lo mismo de Renfro, un maduro caminero en la vida real, quien dio la impresión de tener cuando menos un carácter de pocas pulgas cuando se animó a responder alguna pregunta de los asistentes.

El tipo realmente asusta. Se encontraba sentado a la espalda de Getsic, y uno no podía dejar de imaginar que la iba a atacar en cualquier momento, como en la película.

Si nos atenemos a lo que el director nos dijo, “The Bunny Game” es un proyecto hecho por unas cuantas personas que se conocían y que decidieron tomar toda clase de riesgos para elaborar una película completamente despiadada y libre de concesiones.

Si ésa era la meta, lo han logrado; pero eso no quiere decir que observar los resultados sea algo necesariamente placentero. “The Bunny Game” es una cinta desconcertante, provocativa y peligrosa, que promete desatar más de una polémica en su búsqueda de distribución comercial. Pero no la esperen en su multiplex más cercano.