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Jun
16

Reseña del concierto de FERMIN MUGURUZA en Los Globos de L.A.

Escrito por Sergio Burstein

Texto, fotos y video: Sergio Burstein

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Hacía tiempo que no venía, y esta falta se notó en todo momento entre los incondicionales de rigor, que no eran miles, pero hicieron a veces que el club Los Globos se sintiera como un estadio vibrante. Su impresionante set fue un acto de telonero sumamente difícil de igualar, lo que no parecía sorprender a quienes sabían que tenían en frente ni más ni menos que a Fermín Muguruza.

Este vasco de origen y de rabiosa convicción es un tipo que no debería impresionar sólo a los fans incondicionales del ska, del reggae y del punk que se cocinan en los alrededores de la escena latina, sino a cualquiera que posea un verdadero aprecio por las ramas más duras y más honestas de dichos géneros.

Muguruza se presentó en el citado local de Silverlake antes de Tijuana No!, la celebra banda mexicana que se reunió esa noche para conmemorar entre amigos el aniversario número 10 de la muerte de Luis Güereña, uno de sus cantantes principales -y una suerte de icono de la escena rebelde en español-. Alguien nos contó luego que el set de los músicos de Baja California estuvo estupendo, pero empezó tan tarde (pasada la medianoche) que tuvimos que retirarnos antes de que pusieran un pie sobre la tarima, ya que se nos iba el último bus; es por eso que nos concentraremos en el acto de apertura.

MUGURUZA

Perder el plato de fondo fue doloroso, pero valió de todos modos quedarse hasta el final de la actuación de Muguruza, que dejó en nosotros un recuerdo imborrable. En cerca de hora y media, el vasco fue capaz de complacer a sus seguidores con un repertorio que partió de sus composiciones más recientes -es decir, las que ha hecho con su proyecto solista- y que desembocó luego en canciones que todos parecían reclamar, procedentes de sus etapas anteriores con Negu Gorriak y, por supuesto, con los legendarios Kortatu.

Como la inmensa mayoría de lo que ha creado se encuentra cantado (y a veces ‘rapeado’) en euskera, no resulta nada fácil detectar los títulos de las piezas que interpreta si no se es un fan total; pero el setlist que conseguimos por ahí y un poco de investigación nos llevan ahora a confirmar que el inicio del show estuvo marcado por cortes de “Ashmatic Lion Sound Systema”, su producción inédita más reciente.

Los asistentes parecieron reaccionar con más conocimiento de causa cuando se escucharon los acordes de “Police”, un tema que gozó de un ritmo más acelerado y que, además de encontrar a Muguruza en medio de un vibrante baile (los 50 años de vida que tiene no parecen haber afectado sus cualidades físicas), le dieron a Xabi Solano, su apasionado acordeonista, la oportunidad de lucirse particularmente en las voces.

Muguruza_2Entre canción  y canción,  Muguruza se comunicó con la audiencia a través de esa clase de consignas que no podían faltar (“Esta es una noche de liberación”; “Con la libertad de expresión no se juega”; “¡Que viva Zapata!” y “La única lucha que se pierde es la que se abandona”), pero recordó también al caído Güereña y se refirió al terreno que visitaba –es decir, el Sur de California- con el nombre de “Aztlán”.

“En Madrid seguimos siendo censurados”, exclamó en determinado momento, aunque, en esta ocasión, y pese a estar en tierras del Tío Sam (un personaje que no le gusta mucho), estuvo acompañado de todos sus músicos, ya que contó con la presencia de un bajista, un baterista, una sección de metales, un DJ y un encargado de la trikitixa (acordeón diatónico típico del País Vasco). Todos los instrumentistas hicieron lo que debían hacer de manera brillante, con esa sincronía que es producto de la práctica continua y con esa expresividad que procede de la comunión ideológica.

Gracias al entusiasmo que desparramaron sobre el escenario, Muguruza y su banda lograron casi desde el inicio de la faena que ningún par de pies se quedara tranquilo. Pero el clamor mayor se dio cuando empezó a la presentación de “La línea del frente”, una de las canciones más populares de Kortatu, perteneciente a su segundo disco, “El estado de las cosas” (1986).

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Como buen promotor de la causa palestina que es, el vocalista no dejó tampoco de lado las alusiones a dicho conflicto y las influencias musicales de tinte exótico, como se notó por ejemplo en “Yalah, Yalah, Ramallah!”, cuyo animado ritmo de ska vino acompañado por inflexiones propias del Medio Oriente. Esto le sirvió, además, como preludio para “FM 99.00 Dub Manifest”, una pieza bastante accesible y con un coro inusualmente comercial.

Ya para entonces, los que se encontraban en Los Globos habían organizado el slam en la parte delantera, con un entusiasmo tal que Muguruza tuvo que romper su proverbial seriedad para sonreír con agrado ante las muestras de aprecio y darle la mano a quienes se le ponían cerca.

Al final, el mismo intérprete se refirió a “los refugiados vascos que hay por el mundo” para darle pie a una larga versión de “Sarri, Sarri”, otra pieza conocida de Kortatu, que tomó originalmente como base una composición de Toots and the Maytals y que fue igualmente incluida en el primer álbum de 1985.

Hecha en euskera durante una época en la que el cantante no dominaba todavía esa lengua (estuvo prohibida durante la era franquista en la que creció), “Sarri Sarri” ostenta una letra dedicada a un miembro de la ETA que escapó de la prisión, y hasta ahora, provoca intentos de boicot hacia Muguruza por parte de la Asociación Víctimas del Terrorismo. Pero, fuera de cualquier mensaje político que pueda contener, la melodía se sintió alegre, desenfada y propicia para el baile durante la bulliciosa velada del miércoles que pasó.