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Jul
24

Reseña del REVENTON SUPER ESTRELLA 2013

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein/ Fotos: Burstein (Molotov y Angeles Azules) y Super Estrella

Molotov_Reventon_2

Para muchos de los que han vivido durante los últimos años en Los Angeles, prestándole atención a la fructífera y diversa escena musical que se desarrolla por aquí, la radioemisora Super Estrella ha sido normalmente sinónimo de pop comercial en español.

En consonancia con ello, el festival masivo que realiza la misma radio cada año -y que lleva el nombre de Reventón Super Estrella- presentaba casi siempre un cartel repleto de esas figuras de moda que el público rockero rechaza casi por instinto. Pero el año pasado, las cosas empezaron a cambiar, ya que la edición celebrada entonces recurrió a Café Tacvba, Mikel Erentxun y Moderatto, entre otros.

Y todo parece indicar que el asunto funcionó, porque, el sábado pasado, la celebración del 2013 estuvo casi completamente compuesta por eminencias del género guitarrero. Esta vez, las excepciones fueron quienes no respondían a esta línea, es decir, el amable cantautor italiano Nek y el conjunto de cumbia Los Angeles Azules (en la foto de abajo).

Angeles_cumbia

En vista de la abundancia de artistas invitados y de la brevedad habitual de los sets, el Reventón no es el mejor lugar para un fan que pretenda deleitarse con el repertorio extenso de su ídolo ni escuchar cortes oscuros del mismo. Pero si se disfruta por lo general de la música de los invitados, es una suerte de bufet generoso que se puede gozar sin mayores problemas y en auténtico olor a multitud, porque se desarrolla en el inmenso Staples Center.

Claro que hay que llegar armado de paciencia y, sobre todo, jugando un poco a las adivinanzas, ya que si bien el cartel se anuncia con anticipación, no se hace lo mismo con el orden de las presentaciones, lo que en nuestro caso nos llevó a perdernos el primer acto, encomendado al grupo mexicano Los Amantes de Lola.

Jorge_Gonzalez_ReventonPor fortuna, alcanzamos nuestros asientos en el momento en que salía a la tarima Jorge González, ex cantante de Los Prisioneros, que era uno de los músicos que más queríamos ver. Debido a la falta de tiempo, el chileno González (a la izquierda) dejó de lado su creciente obra solista para centrarse en los temas de su vieja banda, muy bien tocados por sus actuales instrumentistas e igualmente cantados por él mismo, con ese tono impetuoso que le brindó tanta conexión emocional a piezas de la talla de "South American Rockers", "Tren al sur", "Estrechez de corazón" y, por supuesto, la estupenda "Paramar", que mantuvo sus inflexiones punk.

Como era de esperarse, El Tri fue el plato final del concierto, encabezado por el inmortal Alex Lora, que para algunos puede haberse convertido en una caricatura del joven rebelde que fuera hace muchos años, pero que para nosotros, con su larga melena, su ropa de cuero, su eterna voz chillona y su insistencia en hacer canciones simples y directas, sigue siendo un icono irremplazable del rock and roll latino.El_Tri_Reventon_

Lora, que ya tiene 60 años, salió a escena con unos grandes lentes de aviador y un casco de la Cruz Roja, mientras entonaba "Todo por el rocanrol", tema que no desentonaría en el arsenal de los Rolling Stones. Cuando le tocó el turno a la infaltable "Metro Balderas", le pidió a los presentes que cantaran (o más bien gritaran) el coro, recurriendo al lenguaje altisonante de rigor; y poco después, le rio rienda suelta a su inocultable lado romántico al enfrascarse en una larga sesión de besos con su esposa Celia mientras se escuchaban las notas de "Triste canción".

Pero, si de contundencia se trata, las palmas tendrían que ser para Molotov, que vino poco antes, y que no tuvo que hacer mucho para que todos empezaran a vibrar al son de su furiosa fusión de metal, rap, punk y ritmos latinos. 

Molotov_larga_ReventonPese a que no han sacado un disco inédito en estudio desde el 2007, estos defeños tienen varios cortes perfectos para un estadio entre los que escoger, aunque en esta ocasión, tuvieron que limitarse a soltar unos cuantos misilazos, entre los que se encontraron "Chinga tu madre", "Voto latino" y la muy inspiradora "Frijolero", que se escuchó mientras alguien ondeaba una inmensa bandera mexicana.

Nos impresionaron también los Hombres G de España, a los que no veíamos en vivo desde hace varios años, y cuyo momento de gloria le pertenece en definitiva a los '80, pero cuyas enérgicas y lúdicas piezas son ideales al momento de pasarla bien.

Nos quedamos con las ganas de escuchar "Temblando", que es una balada tremenda -en serio-, pero tuvimos a cambio entusiastas versiones de "El ataque de las chicas cocodrilo", "Visite nuestro bar" y "Venezia" (iniciada, por supuesto, con la emblemática intro en italiano del baterista Javi Molina). Debido a sus coqueteos constantes con los medios del 'mainstream', es a veces fácil olvidar que estos madrileños le entran también con ganas al ska y al power pop.

Hombres_G_en_el_Reventon

En horas más tempranas, los equipos de sonido fueron usados por Miguel Mateos (foto de abajo), una vieja gloria del rock argentino que en realidad siempre tuvo mucho de pop, pero que hizo lo suyo de manera impecable (pasando por el traje elegante de vieja escuela que llevaba) y que despertó la nostalgia de todos los que se habían criado con canciones como "Es tan fácil romper un corazón" y "Cuando seas grande", aparentemente hechas con la intención de ser presentadas ante una gran multitud.

Lo siguió Zoé, la banda más joven de la jornada, y una que, lejos de amilanarse por lo corto del set asignado y por la casi obligatoria necesidad de los hits, dio una pequeña pero brillante muestra de su escuela 'indie' con toques psicodélicos en la guitarra, pese a que la audiencia -marcada sin duda por un ánimo pachanguero- la trató con bastante indiferencia.

Miguel_Mateos_ReventonFinalmente, si alguien esperaba que la preponderancia rockera amedrentara a las otras propuestas, se equivocó, ya que no sólo se sintió una respuesta positiva ante un Nek que tuvo un sabor inesperadamente rockero, sino que se observó el enorme clamor que generaron Los Angeles Azules, cuya cumbia mexicana tradicional logró que hasta el más rockero se pusiera de pie para intentar arriesgados pasos de baile.