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Ago
15

Reseña del concierto de MOLOTOV en el Conga Room de L.A.

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein/ Fotos: Jaguar Luis

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Pese a haber regresado a Los Angeles con una sonora polémica a cuestas, el grupo defeño Molotov llenó hace dos días por completo el Conga Room de esta ciudad, dando cuenta de una vigencia que se sobrepone a la falta de un disco nuevo de estudio en seis años. [Lean aquí la entrevista que le hicimos a la banda]

En realidad, es probable que, en lugar de quitarle audiencia, la controversia que lo enfrentó recientemente al GLAAD (Liga Gay y Lésbica contra la Difamación) debido al contenido de la canción "Puto" haya fomentado todavía más la asistencia de sus fans al concierto del martes pasado, como podría probarlo el hecho de que, casi desde el inicio, los asistentes más enardecidos gritaban con insistencia el título de una composición que ha sido tan criticada como celebrada.

Los integrantes de la banda no se dejaron convencer por los tempranos reclamos y, en consonancia con lo que han venido haciendo desde hace mucho tiempo, dejaron la interpretación de la pieza para el final. Claro que, antes de iniciarla, el cantante y guitarrista Tito Fuentes precisó -como lo ha hecho el grupo en innumerables entrevistas- que la letra no está dedicada a la comunidad homosexual, sino a los políticos corruptos.

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Eso no impidió, por supuesto, que las actitudes agresivas de quienes reclamaban más el tema se sintieran completamente cargadas de testosterona, aunque, por otro lado, no hubo indicios evidentes de que éstas tuvieran una intención homofóbica. Lo cierto es que, en medio de las feroces sesiones de 'slam' que se armaron -y que resultaron completamente inusuales para este local-, el público estuvo también integrado por señoritas atractivas.

Lo más importante es que todo el mundo parecía estarla pasando realmente bien, incluyendo no sólo a los invitados ilustres de rigor (entre los que vislumbramos a Sergio Arau, director de cine y ex integrante de Botellita de Jerez), sino también a Cristian Castro, el icono del pop comercial que acaba de anunciar la realización de un álbum de metal, y que pasó prácticamente desapercibido con una gorra en el rostro y el amparo de una de las compuertas de la consola de sonido.

Más allá de los mensajes que puedan o no promover, los Molotov siguen siendo capaces de ofrecer uno de los espectáculos más vibrantes que se pueden encontrar dentro de la escena del rock latino, lo que llama la atención cuando se nota que no se mueven mucho en el escenario y que no son ya precisamente unos jovencitos.

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En otras palabras, sus buenos resultados provienen de la energía de sus canciones, muchas de ellas convertidas desde hace varios años en himnos del movimiento en español. Además, con sus frecuentes cambios de ritmo, el intercambio de instrumentos que efectúan y el constante contacto con sus oyentes, estos mexicanos establecen un dinamismo que no pasa desapercibido.

En vista del tiempo transcurrido desde su más reciente producción inédita, "Eternamiente", los Molotov ofrecieron uno que otro tema nuevo, incluyendo a "Crazy Chola Loca" -que ya les habíamos escuchado tocar al menos en dos ocasiones anteriores-y "Santo Niño de Atocha" -igualmente orientada hacia un rap metal genérico-.

Pero estuvo muy claro que los cortes que más conectaron con los presentes fueron otros; más allá de "Puto", la respuesta fue apoteósica ante "Mátate Teté", "Chinga tu madre", "Voto latino", "Gimme the Power" y, claro, "Frijolero", que toca una fibra especialmente sensible en los inmigrantes que se enfrentan al racismo de los anglosajones en este país.

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En ese momento, un tipo de apariencia latina empezó a burlarse de manera juguetona de dos asistentes evidentemente "gringos" que se encontraban allí, y que eran probablemente sus amigos; y momentos después, dos chicas blancas se subieron al escenario, probando de nuevo que el grupo ha cosechado admiradores en terrenos inesperados (mientras dejaban de paso un colorido sostén en el soporte de micrófono de Fuentes).

En medio de sus piezas más exitosas, Molotov se dio tiempo para incluir algunas interpretaciones que nos resultaron particularmente atractivas, como una impresionante versión del "Perro negro y callejero" de El Tri (transformada en "Perro negro granjero") que fue entonada por el bajista Paco Ayala, y otro 'cover' del "I Turned Into a Martian" de los Misfits (convertido en "Marciano") que empezó en plan de cumbia y terminó con un ritmo hardcore que exacerbó todavía más al 'mosh pit'.

Pese a la intensidad de los "danzantes", que reclamaron desde el comienzo un generoso espacio del Conga, la violencia nunca llegó al río, y se sintió siempre un ambiente de buena vibra que se trasladó a la consola de audio, donde uno de los encargados de las perillas no dejaba de mostrarle el dedo medio a los músicos cada vez que lo miraban. Pero, ya que andamos por ahí, es necesario señalar que la algarabía y el entusiasmo no consiguieron que el sonido fuera todo lo bueno que merecía ser.

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