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Sep
04

Reseña del concierto de CAFE TACVBA en el Nokia Theatre de L.A.

Escrito por Sergio Burstein

Cafe Tacuba en el Nokia 1

Las celebraciones propias del término del verano y el inicio de un fin de semana largo como antesala del Día del Trabajo fueron sin duda factores que contribuyeron al lleno total del Nokia Theatre durante la noche del viernes pasado.

Pero no cabe tampoco duda de que la razón principal para el éxito del concierto se encontraba en el grupo que lo ofrecía, ya que, a estas alturas, Café Tacvba es no sólo una de las agrupaciones musicales latinas más aclamadas en el mundo hispanohablante, sino también su entidad de tintes rockeros más celebrada por la prensa en inglés.

Eso no la transforma necesariamente en uno de los exponentes furiosos del género, claro, porque como se notó durante el show aquí reseñado, lo suyo no responde a la escuela guitarrera del rock’n’roll más agresivo, sino que resulta más bien cercano a una especie de pop experimental con diversos aportes de la electrónica.

Cafe Tacuba en el Nokia Theatre  2

Sin poder ser fácilmente encasillados en un género debido a su impresionante eclecticismo, lo que hacen actualmente los “tacvbos” podría funcionar perfectamente al lado de propuestas ‘anglo’ mucho más recientes como las de Vampire Weekend y MGMT, por mencionar únicamente a un par que se nos viene de inmediato a la cabeza (aunque eso indicaría desde ya un carácter precursor en el que no faltan las influencias latinas).

Para no hacer esperar demasiado al personal, después de abrir fuegos con la nueva “Pájaros” y la conocida “El baile y el salón”, el grupo arremetió con su conocida adaptación del “Cómo te extraño” de Leo Dan y su propia pieza “La ingrata”, lo que le permitió de paso librarse del tradicional reclamo de los fanáticos por los ‘hits’ y hacer más o menos lo que se le antojaba (incluyendo la presentación de “De este lado del camino” y “Zopilotes”, dos grandes cortes de su última producción, “El objeto antes llamado disco”).

El carismático vocalista Rubén Albarrán apareció inicialmente sobre el tabladillo sin ningún atuendo llamativo, pero no dejó de lado el pintoresco disfraz de zopilote correspondiente a su más reciente encarnación ficticia; y fue con él que interpretó “Olita del altamar”, una festiva composición que expande el rango habitual de su banda al recurrir a cadencias de la música andina proveniente de Perú.

Cafe Tacuba en el Nokia 3Ya para entonces, lo que se escuchaba tenía un orientación particularmente bailable y ‘electro’ que se trasladó incluso al “cover” de “Déjate caer”, cuya versión original -la de los chilenos de Los Tres- es a todas luces más seria. Pero esto no quería decir que los “tacvbos” habían optado por dedicar la noche completa a su faceta más ligera, ya que, poco después, le dieron cabida a “Volcán”, una oscurísima pieza de su álbum más reciente, en la que la intensa iluminación roja se convirtió en ominoso marco de un desgarrado mensaje ecológico sobre el daño que le hacemos constantemente a nuestra Tierra.

El ‘bis’ empezó también en un tono apacible, porque le cedió el micrófono principal al tecladista Emmanuel del Real, quien se acompañó de su instrumento para cantar notables versiones de las inspiradas baladas “Aprovéchate de mí” y “Eres” (a nuestro parecer, dos de las mejores canciones del repertorio “tacvbo”).

“Ya nos vamos a despedir porque aquí hay ‘curfew’”, dijo inmediatamente después Albarrán, en alusión a los estrictos horarios de cierre de espectáculos en la ciudad de Los Angeles. Pero le dio todavía chance a “La chica banda”, ahora sí de lo más festiva -con brincos de todo tipo por parte de los músicos y un inesperado cierre rocanrolero-, y a una versión de “El puñal y el corazón” que empezó jazzera y culminó en plan merenguero, como para que nadie terminara la fiesta refundido en su butaca.

Cafe Tacuba en el Nokia 6

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