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Oct
31

Reseña del concierto de SLAYER en el Hollywood Palladium

Escrito por Sergio Burstein

Slayer en vivo 1

A lo largo de los últimos años, hemos visto muchas veces a Slayer en vivo, y la noche del lunes pasado fue la primera que recordamos en que el grupo detuvo hasta en dos momentos su andanada sonora para tomarse un breve descanso. "Tengo que recuperar el aliento", le dijo el vocalista y bajista Tom Araya a la audiencia, que rió, comprensiva.

Ya antes, se había dirigido a los mismos asistentes para hacerles la típica pregunta de "¿están listos?", y ante el bramido recibido, agregó: "Las nuevas generaciones siempre están listas". Con lo dicho, y con el aspecto casi venerable que le brinda la barba canosa que ahora ostenta, podría llegar a pensarse que Araya es un veterano sentimental marcado por la nostalgia y desprovisto de la energía del pasado.

Pero lo cierto es que, fuera de estas breves paradas, la banda entera tocó con la furia, la potencia y la velocidad de siempre, y que la voz del aludido nunca flaqueó, lo que resulta digno de elogio cuando se toma en cuenta que lo que hacen es thrash metal, una de las vertientes más radicales y veloces del rock pesado.

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Es importante además saber que el concierto al que asistimos era el segundo que daban en el mismo Hollywood Palladium en dos días y que el local se encontraba absolutamente repleto, lo que no debe llamar únicamente la atención porque era la segunda local oportunidad para verlos, sino porque el grupo ha sufrido en los meses recientes varias bajas considerables.

La más severa e irreparable es la muerte de uno de sus dos guitarristas, Jeff Hanneman, ocurrida en mayo pasado como consecuencia de una cirrosis alcohólica. Pero Hanneman, quien sufrió además supuestamente una picadura de araña en el 2011, no había estado tocando con ellos desde entonces (a excepción de su participación especial en la fecha de los Big 4 en California), y su puesto estaba siendo ocupado por Gary Holt, de Exodus, que pasó a ser un integrante oficial tras lo ocurrido.

El caso de Dave Lombardo es distinto, en el sentido de que, a pesar de ser el baterista original de Slayer -así como una verdadera eminencia mundial en lo suyo-, fue expulsado de la agrupación recientemente debido a desacuerdos económicos, lo que dejó muy mal sabor de boca en varios de los fanáticos, si uno se atiene a los comentarios de Internet. Sin embargo, durante el show al que fuimos, nadie parecía tener nada que reclamarle ni a Araya ni al guitarrista Kerry King, a quien se considera ampliamente como el más ambicioso de los fundadores.

Slayer en vivo 3A fin de cuentas, si se gusta de esta música, es absolutamente razonable celebrar por todo lo alto la simple existencia de una banda que, en desmedro de algún discreto desvío, se ha mantenido siempre fiel a sus raíces, como lo demostró durante la velada aquí comentada, a través de un repertorio contundente e implacable que se inició con "World Painted Blood", una de sus piezas recientes -y no tan exitosas-, pero que estuvo mayormente compuesto por material popular.

De ese modo, a los pocos minutos, se estaba escuchando "War Ensemble", uno de los mejores temas de la segunda etapa de Slayer -por llamarla de algún modo-, y uno que le permitió al actual baterista Paul Bostaph probar que puede hacer redobles tan fuertes y tan acelerados como los de Lombardo. Ya para entonces, la maquinaria del thrash estaba totalmente desatada, con ese sonido durísimo de las guitarras que distingue al género en sus mejores vertientes, así como los vertiginosos solos alternados (esta vez entre King y Holt) que caracterizan desde siempre al grupo, coronados por demenciales relinchos del trémolo.

La parte media tuvo más composiciones recientes (como "Hate Worldwide", "Disciple" y "Payback"), y llegó a incluir un 'cover' de Exodus, "Strike of the Beast", en homenaje al combo original de uno de los presentes; pero Slayer retomó luego la senda más recorrida del averno para una andanada final que obligó a los participantes en el 'slam' a sacar fuerzas de flaqueza.

Esta parte se inició con el necesario tributo a Hanneman, anunciado con un fondo de tela que cambia el logo de una conocida cervecería alemana para colocar su apellido, y concretado musicalmente con la interpretación de "Raining Blood", "Black Magic", "South of Heaven" y, claro está, "Angel of Death", la creación más aclamada del ilustre guerrero caído. Y es que no es una broma: para practicar este estilo del modo en que se debe, hay que tener huevos... sobre todo si uno se acerca ya a los 50. (FOTOS: SERGIO BURSTEIN)

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