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Nov
10

Reseña del concierto de BLINK-182 en el Hollywood Palladium

Escrito por Sergio Burstein

Blink 182 1

Como prueba de que Los Angeles sigue teniendo a uno de los públicos más devotos en lo que respecta a la escena rockera, tuvimos la oportunidad de cubrir en el plazo de una semana y media dos conciertos que, curiosamente, eran los segundos de dos fechas completamente vendidas para dos agrupaciones de lo más distintas: Slayer (cuya reseña se encuentra aquí) y Blink-182 (a quien dedicamos el presente artículo).

Si la primera es una banda veterana proveniente de la escena radical del thrash metal, la segunda es una agrupación no necesariamente nueva (se fundó en 1992), pero sí completamente orientada a la juventud -como lo demostró la presencia masiva de adolescentes en el recinto- y, sobre todo, dedicada a un estilo que, sin encontrarse en teoría demasiado alejado del que practica la otra, se encuentra no sólo distanciado, sino incluso enemistado con los gustos correspondientes a dicho bando.

No se trata necesariamente del nivel de decibeles; de hecho, durante la noche del jueves, Blink-182 (que es sólo un trío) tocó con un volumen brutal, que hasta ahora sacude nuestros tímpanos, mientras que Slayer concretó su efectivo y furioso ataque sin tanto estruendo. Y es que la diferencia se encuentra sobre todo en la actitud, ya que, en medio de su contundencia instrumental, el grupo más joven posee sin duda un espíritu mucho más complaciente, como si se tratara de un proyecto de pop comercial recubierto de distorsión.

Blink 182 2

Pero, para muchos, Blink-182 no es necesariamente una propuesta del montón.  Hay incluso medios de prestigio que catalogan a su quinto álbum epónimo, lanzado en el 2003, como uno de los mejores trabajos de rock de los últimos tiempos, y esas apreciaciones tienen que haber influido en la decisión de sus autores para hacer ahora una mini-gira en la que están tocando la citada placa en su totalidad, siguiendo la modalidad de los grandes artistas que revisitan un clásico.

Sea como sea y se piense lo que se piense, los tres músicos, todos ya cerca de los 40 años, son todavía capaces de interpretar los temas de esa placa con el ímpetu natural que los caracterizaba, sobre todo en el caso del baterista Travis Barker, quien golpeó su instrumento con unas ganas contagiosas -y que es conocido por haberse lesionado varias veces de manera seria en su carrera por la fuerza con que toca-.

Pero la característica que más ha conectado con los fans de la banda es probablemente la labor compartida de canto del bajista Mark Hoppus y del guitarrista Tom DeLonge, quienes pese a tener timbres bastante distintos y reconocibles -uno es mucho más chillón y de tinte infantil que el otro-, son el fundamento de la tendencia ‘popera’ del combo, desarrollada a través de unas letras, de unas melodías y de unas entonaciones que poco o nada tienen que ver con el rock’n'roll más auténtico.

Blink 182 3

Y, a pesar de eso, Blink-182 hizo lo suyo como si se tratara realmente de un representante del punk, sin detenerse entre canción y canción (Hoppus y DeLonge intercambiaron recién palabras hacia la mitad del set) y ofreciendo un concierto de poco más de una hora, al que, aparte de los 14 temas del disco sin título, sumaron únicamente cinco, excluyendo éxitos radiales tempranos como “What’s My Age Again?” y “All the Small Things”.

En honor a la verdad, tal y como fueron tocados, y en consonancia con el espíritu presente en su grabación, los temas del mismo trabajo epónimo tienen mucha más dirección y madurez que lo que le hemos escuchado a émulos como Good Charlotte y Fall Out Boy, que parecen haber tomado sólo el lado más intrascendente del asunto. No es todavía posible encontrar en ellos crítica social ni comentarios políticos, claro; pero las letras hablan al menos de relaciones humanas adultas e insinúan momentos de incertidumbre, mientras que la instrumentación resulta a veces inusualmente compleja para los parámetros del género.

Así, en una de sus pocas incursiones en la balada, los californianos lograron una pieza particularmente sensible e inspirada al crear “Miss You”, que al igual que en el álbum, llegó al concierto en el tercer lugar, luego de otra canción mucho más rápida pero también decente que se titula “Feeling It” -y que tiene un plácido quiebre en plan de reggae- y de “Obvious”, una oda al desamor con ciertos tintes oscuros.

Blink 182 4

Lo que vino inmediatamente después respetó de la misma manera la lista de cortes del disco, lo que quiere decir que estuvo conformado por  “Violence”, “Stockholm Syndrome”,  “Down”,  “The Fallen Interlude”, “Go”, “Asthenia”, “Always”, “Easy Target”, “All of This”, “Here's Your Letter” y “I'm Lost Without You”, una composición que no nos pareció notable, pero que se cerró con un impetuoso solo de Barker.

Después de una breve pausa llegó el igualmente breve bis, en el que nos sorprendió la presencia de “Natives”, la única interpretación de la velada que tuvo realmente sabor a punk de la vieja escuela. Pero, claro, esto era un concierto de Blink-182, por lo que inmediatamente después, Hoppus dijo: “Por favor, posteen fotos con comentarios que digan que Mark se vio muy sexy esta noche; quiero que mi esposa tengo sexo conmigo”, antes de cerrar la velada con la sarta de malas palabras que componen el tema “Family Reunion”.

Aunque nosotros no lo vimos, acabamos de leer que, minutos antes del final, un fan que se encontraba en el balcón cayó desde ahí y aterrizó de cara en el suelo, lo que suena muy grave. No hay todavía detalles sobre su salud y lamentamos sinceramente lo ocurrido; sin embargo, no pensamos que ésta sea una banda que merezca tal sacrificio. Pero todo es cuestión de gustos, obviamente.

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