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Nov
26

Reseña del concierto de PEARL JAM en Los Angeles Sports Arena

Escrito por Sergio Burstein

Pearl Jam resena 1

De toda la movida noventera de Seattle, Pearl Jam es el único grupo que ha logrado mantenerse realmente en el primer plano como una entidad vigente, lo que tiene que ver no sólo con el hecho de que su trabajo ha estado ininterrumpido desde el 1990 y de que ha sacado discos constantemente, sino también con la preservación de un estilo que trasciende las barreras del 'grunge' para asumir una escuela de rock clásico que resulta todavía más evidente en los días que corren.

Así, y pese a que muchos de los que van a sus presentaciones esperan evidentemente escuchar los 'hits', esta agrupación tiene un arsenal impresionante de canciones que merece no sólo ser escuchado en distintas ocasiones, sino que es conocido de manera exhaustiva por los fans, quienes cantan estrofas que no son necesariamente del conocimiento masivo. Además, a diferencia de la mayoría de bandas grandes que se embarcan en giras, Pearl Jam cambia completamente de setlist cada día, lo que la vuelve una de las representantes más esforzadas de la escena anglosajona.

Pero nada de esto importaría si es que no nos encontráramos ante una fuerza musical digna de todo el respeto que pueda dársele, ya que resulta capaz de ofrecer algunas de los mejores y más intensas entregas de rock'n'roll que puedan escucharse actualmente sobre una tarima. Se trata, claro, de una fuerza que posee ciertas tendencias comerciales que pueden alejar a los seguidores de las ramas más duras, pero que es también capaz de arrancarle momentos inspirados a sus baladas, debido a su vocación por la improvisación y la psicodelia.

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En ciertos momentos, puede pensarse que su vocalista y figura más visible, Eddie Vedder, está asumiendo una postura peligrosamente cercana a la del excesivo Bono, sobre todo cuando ofrece largos discursos entre canción y canción; pero, al menos en el concierto de ayer (que fue el primero de dos en la Arena Deportiva de L.A.), sentimos que lo suyo es mucho menos pretencioso y mucho más puntual que lo del cantante de U2. Parece venir realmente del corazón, y, por supuesto, de los interminables tragos de vino que Vedder le va echando a lo largo de la faena a las botellas de vino que se ponen a su disposición.

De ese modo, justo antes de interpretar "Jeremy" -que es justamente uno de esos éxitos que todos esperan-, el 'frontman' aludió burlonamente a George Zimmerman (el 'vigilante' de Miami que asesinó a un chico negro y que sigue metiéndose constantemente en problemas) para criticar la falta de control sobre las armas e invocar un alto a esta clase de sujetos. Y, poco después, aludió con preocupación al desastre natural ocurrido en Filipinas.

En otro tipo de condiciones, las numerosas pausas en la música para darle pie a un Vedder que le hablaba generosamente a la audiencia podrían ser intolerables; pero nadie pareció quejarse, sobre todo porque sus comentarios eran siempre atinados y porque, a pesar de no ser unos jovencitos, tanto él como sus compañeros ofrecieron un show de casi tres horas de duración sin abandonar el escenario, lo que justificaba plenamente este tipo de interludios.

Pearl Jam resena 3Además, musicalmente, Pearl Jam dio una actuación impecable e impredecible, ya que, en lugar de reventar fuegos con un par de temas rápidos, como lo hace la mayoría de los artistas, empezó con "Pendulum", un corte absolutamente apacible de su nuevo disco, "Lightning Bolt", que trata sobre nuestro paso efímero por la vida. Mantuvo el mismo estilo para la segunda interpretación, "Release", procedente esta vez de su primer álbum, "Ten" (1991); e hizo lo mismo con "Long Road", del EP "Merkinball" (1995), que es incluso acústico.

Fue recién después que empezó la andanada guitarrera, con "Corduroy", del álbum "Vitalogy" (1994), y dos poderosos temas de la nueva placa: el que le da su nombre a la misma y "Mind Your Manners", probablemente el 'track' más punk que haya hecho este grupo, y que según sus mismos integrantes se inspiró en Dead Kennedys. Esto los vio dando los primeros brincos de la noche, probablemente mucho menos salvajes que los de sus inicios, pero todavía impresionantes.

Poco después, "Garden of Stone" adquirió un sonido muy fuerte, para ser de inmediato superada en intensidad por "Do the Evolution", otro corte del pasado. El disco nuevo regresó con "Sirens", una placentera balada que se ha convertido en el segundo sencillo del "Lightning Bolt", y que a nosotros no nos convence del todo, pero que fue muy bien cantada por Vedder y parece ser ya una favorita de la audiencia. En ese momento, el cantante llevaba encima una guitarra acústica, y en otros, se colgó una eléctrica, aunque pasó una buena parte del tiempo sin instrumento alguno.

Para el primer 'bis', todos los músicos -incluyendo al tecladista invitado Boom Gaspar, que ha girado con el grupo desde el 2002- se sentaron para darle cabida a un segmento acústico, y Vedder atendió el pedido de una fan que portaba un letrero donde se leía "All or None" al interpretar esa pieza rara, que siguió más adelante con un 'cover' de Ramones ("I Believe in Miracles") y versiones extremadamente potentes de dos de las mejores composiciones del "Ten": "Once" y "Porch". Vedder las terminó estrellando el soporte de su micrófono contra el suelo.

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Este hubiera sido un cierre excelente, pero Pearl Jam no había acabado todavía con nosotros, porque hizo un segundo 'bis' en el que, en lugar de subir al escenario a una mujer, Vedder eligió a un fan masculino que se había subido sin permiso al escenario para bailar brevemente con él durante una larga interpretación de "Black". Durante "Alive", McReady hizo el solo con la guitarra a sus espaldas, y el excelente 'cover' de "Baba O'Riley" que vino después demostró las razones por las que algunos han comparado a esta banda con los legendarios británicos The Who.

Como queda claro en estas líneas, el cantante se llevó la mayoría de las miradas; pero, instrumentalmente, los héroes de la velada fueron los guitarristas Mike McCready y Stone Gossard. En el plano del virtuosismo, el primero se llevó los créditos, sobre todo cuando recuperó nota por nota el complejísimo "Eruption" de Van Halen.

Para culminar la faena, los rockeros se fueron nuevamente por el lado tranquilo con una presentación de "Indifference" -un oscuro tema del "Vs." (1993)- que tuvo a Jeff Ament en el contrabajo, y que por más anticlimática que podría haber resultado, hizo cantar en éxtasis a muchos de los presentes. Este sí fue el final, y francamente, no había motivo alguno de queja. (FOTOS: SERGIO BURSTEIN)

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