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Abr
15

Concierto de OSCAR D’LEON en el Conga Room

Escrito por Sergio Burstein

Dleon1Texto, fotos y video: Sergio Burstein

“El Faraón de la Salsa” tiene 67 años de edad y casi 40 de carrera, y ya ha aprendido todo lo que tiene que aprender, aunque asegura que todavía le gustaría tomar clases de piano.

Pero nadie puede decirle cómo armar un concierto, y eso se hizo evidente desde el inicio del primer show que ofrecía en toda su vida en el Conga Room de Los Angeles.

En vez de esperar que el público le pidiera una y otra vez que interpretara “Llorarás”, se sacó de encima esa preocupación al abrir fuegos con éste, su más emblemático tema (que debutara cuando estaba con la Dimensión Latina).

No lo hizo, por supuesto, con ninguna mala intención, porque si hay algo que le sobra, es la dedicación por su público, el nivel de carisma que posee y la intensidad con la que se entrega.

Menos de dos años después de haber sufrido un ataque cardiaco, el impecable sonero brindó un set de más de dos horas que lo encontró en un inmejorable estado vocal y físico, ya que bailó intensamente durante casi toda la faena y no escatimó esfuerzos en la improvisación. No toca más el bajo en vivo, sí; pero eso no es una novedad.

DLeon2Como artista internacional y comercial, D’León recurre a todos esos truquitos que abundan en la escena musical latina para atraer a la audiencia, es decir, la apelación constante a las nacionalidades de los asistentes y la interpretación de algunas de sus piezas folklóricas.

El maestro -que ha lanzado cerca de setenta discos- cuenta con suficientes éxitos propios como para no tener que depender de nada más que lo suyo, pero parece estar muy consciente de que la audiencia , sobre todo la que baila, se entusiasma más ante un repertorio variado, mientras que los conocedores reciben con agrado la lección de historia que ofrece siempre desde el tabladillo.

Y demostró saber todo esto a través de una abundante lista que, en primer lugar, le permitió reconocer su ya ampliamente difundida admiración por Celia Cruz, homenajeada a través de  una vibrante versión de “Bemba Colorá” que inició a capella y que tuvo varios arreglos de tinte contemporáneo, a pesar de que la soberbia orquesta que lo acompañó se esmeró casi siempre por mantenerse en los cauces del estilo tradicional.

Pero D’León también supo rendirle tributo a otras escuelas y a otras latitudes, como a la pluma del compositor boricua Noel Estrada, presente a través de “En mi viejo San Juan”; a la del neoyorquino Tito Puente y los aires jazzeros de “Oye cómo va”; al romanticismo del mexicano Armando Manzanero en su bolero “Somos novios”; al arte de José Alfredo Jiménez, mediante una interpretación de “El rey” que conservó el ritmo original de ranchera; y al talento del afroperuano Caitro Saito, con una recreación salsera de su “Toro Mata”.

Oscar3No faltaron, claro, los cortes que él mismo creó, entre los que destacaron “Ven morena” (una pieza de lo más bailable) , “Siéntate ahí” (un soberbio son de tiempo medio, cargado de sentimiento), “Sigue camino” (un corte extraído de su época con la Dimensión) y “Detalles” (que, después de “Llorarás”, es probablemente su tema más representativo).

D’León no tomó pausa ni respiro entre canción y canción, y bailó varias veces con las damas que subieron al escenario, dando cuenta de un enorme talento para esta clase de danza.         

“Vamos a seguir; el que quiere dormir, que se vaya”, exclamó en un momento dado, cuando ya llevaba más de una hora y media sobre el tabladillo, sin interrupciones.

Luego de eso, en vez de dedicarse a promocionar los temas de su más reciente producción “Tranquilamente… tranquilo” (2008), retomó los homenajes regionales, primero a ritmo de son cubano con “El manicero” (una pieza que, según se dice, se ha grabado más de mil veces) y luego a través de una salsa dura, “La murga” (popularizada por Héctor Lavoe).

Pese a lo que dijo, el fin ya estaba cerca; y no había motivo alguno de queja, porque el hombre dio realmente todo.

Les dejamos un videíto con una parte de la interpretación de "Detalles", para que recuerden lo vivido si estuvieron allí y se lamenten de lo perdido si es que no lo hicieron:

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