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Mar
29

Reseña de CARCASS en el Observatory de Santa Ana

Escrito por Sergio Burstein

Carcass 1.1

Muchos de los que se toman al menos el trabajo de pensar en el término "death metal" imaginan un género absolutamente siniestro que no tiene espacio alguno para el entretenimiento, y cuyos seguidores son incluso capaces de sacrificar a niños recién nacidos en nombre de Satanás. Pero lo que hizo esta semana Carcass en el Sur de California demostró que no están totalmente en lo cierto, en desmedro de las letras despiadadas que distinguen al cuarteto.

En principio, lo que experimentamos cuando la veterana banda inglesa empezó su set fue por el lado de lo predecible: no vimos ningún asesinato, claro, pero mientras estábamos en el pit de fotógrafos, fuimos inclemente asediados por los sujetos que hacían "crowd surfing" y que parecían aterrizar invariablemente sobre nuestras cabezas, lo que nos llevó a ser golpeados en más de una ocasión; e inmediatamente después, cuando tratábamos de conseguir un lugar decente para ver el escenario, un tropel de metaleros enardecidos, sudorosos y a veces con mucho sobrepeso hizo que nuestros esfuerzos resultaran imposibles.

Sin embargo, un poco más tarde, al conseguir una posición más ventajosa y menos transitada, fuimos capaces de obtener una experiencia que, al menos para nuestros ojos y nuestros oídos, estuvo lejos de resultar infernal. Esto se debe en parte a que toleramos bastante bien los sonidos extremos del metal, pero también a que, pese a las apariencias, Carcass es un grupo de lo más divertido. Lo dicho es particularmente cierto en el caso del vocalista y bajista Jeffrey Walker, quien además de ser el "frontman" del combo, es un "showman" absolutamente incuestionable.

Carcass 4O lo fue al menos durante esta velada en el Observatory de Santa Ana, que se dio justamente durante la celebración de su cumpleaños número 45. El hombre no dejó de mencionar el hecho ni de proclamar que se encontraba con varias copas de más debido a la circunstancia; y aunque dicho estado -que nunca fue demasiado aparente- pudo volverlo más efusivo que de costumbre, todo parece indicar que se trata de un asunto de personalidad.

Es decir, una personalidad divertida y hasta campechana que lo llevó a jugar permanentemente con la audiencia, como lo probaron sus bromas constantes, desde su pedido para que la audiencia reaccionara ante el grito de "Scream for me, Santiago!" ("estuvimos hace poco en Chile", dijo) hasta la afirmación de que "somos en realidad un grupo de power ballads", pasando por sus alusiones a la edad que tiene ("me ha estado doliendo la pierna; creo que es la menopausia masculina", comentó).

Sin embargo, en medio de todos estos atisbos de comedia, que fueron recibidos sin problemas por el rudo público, Walker no dio muestra alguna de flaqueza durante las interpretaciones musicales, y se puso serio al comentar que si alguien escuchaba algún error en el concierto "es porque somos una banda que toca completamente en vivo, sin pistas pregrabadas ni computadoras". "Lo que escuchas es lo que ves", concluyó; y, por ese lado, lo que se escuchó y se vio fue la labor impecable de una agrupación legendaria que, a casi treinta años de su creación, mantiene un estado de salud impresionante.

Carcass 2

Si bien Carcass cuenta ahora con un baterista de 25 años -Daniel Wilding-, que se integró recién a la formación en el 2012, así como con un nuevo guitarrista -Ben Ash-, tanto Walker como Bill Steer (el otro encargado de la viola) son miembros originales. Y aunque Walker no luce precisamente como un jovencito, sigue tocando el bajo con la contundencia de siempre, mientras que su voz conserva plenamente la capacidad de lograr esos gritos guturales que son parte esencial de su propuesta y que, milagrosamente (¿es apropiado aquí el término?), no parecen afectar en nada a su garganta.

Pero si Walker es la presencia y el carisma, Steer y Ash son los proveedores de los riffs brutales y de esos solos veloces y precisos que embrujaron siempre a los seguidores del conjunto, pese a que el segundo se integró recién el año pasado, en reemplazo del más conocido Michael Amott (quien, de todos modos, no era un miembro fundador, ya que Carcass grabó sus dos primeros álbumes únicamente con Steer en las seis cuerdas).

Carcass 5

En su ya larga existencia, Carcass ha atravesado por etapas que han llevado al grupo a probar suerte en distintos estilos, algunos más accesibles que otros, lo que ha llevado a los radicales de siempre a tacharlos a veces de vendidos y todos esos adjetivos que se usan para determinar quién es el más macho. A fin de cuentas, las ramas más duras del metal son vistas frecuentemente como bastiones de resistencia, por lo que la supuesta pureza de sus integrantes es puesta constantemente a prueba.

Pero, al menos para nosotros, lo que se vio y escuchó en Santa Ana tuvo siempre garra, buen sonido y ferocidad, ya sea durante la interpretación de temas realmente antiguos -entre ellos, "Reek of Putrefaction", "Incarnated Solvent Abuse" y "Corporal Jigsore Quandary"- como durante la fugaz presentación del material procedente del reciente álbum "Surgical Steel" (2013) -sólo reconocimos "Cadaver Pouch Conveyor System"- y la más extensiva revisión del emblemático disco "Heartwork" (1993) -no faltaron "Buried Dreams", "Carnal Forge", "No Love Lost" ni, por supuesto, el surco titular-. Y es que, en medio de todas las gracias que su cantante pueda hacer sobre el escenario, Carcass es todavía una fuerza digna de consideración y de respeto.

Más fotos:

Carcass 1-2

Carcass 3

 

Carcass 6

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