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Sep
03

Reseña del concierto de GEORGE CLINTON Y PARLIAMENT-FUNKADELIC en el Long Beach Funk Fest 2014

Escrito por Sergio Burstein

Funk Fest 3a

En el pasado reciente, el Festival de Funk de Long Beach era totalmente gratuito, lo que lo convertía en una apuesta segura y de lo más económica para todos aquellos amantes del género que se encontraban en las inmediaciones de la ciudad portuaria cercana a Los Angeles. Desde el año pasado, el asunto sufrió un cambio repentino, debido a que se empezó a cobrar por el acceso, del mismo modo en que ha ocurrido tradicionalmente con otros eventos musicales en el Sur de California; pero lo positivo es que esto trajo no sólo una mejoría en el cartel, sino también en el nivel de los instalaciones, pese a que las entradas siguen estando al alcance del bolsillo (costaron ahora 20 dólares, y se podía conseguir descuentos si se iba en transporte público).

La mejor prueba de ello se dio el domingo pasado, correspondiente al Día del Trabajo en los Estados Unidos, cuando una zona aledaña a la embarcación turística Queen Mary fue escenario de un concierto que se había realizado antes en las frías calles de la avenida Pine, y que esta vez, en cambio, gozó de un entorno verde, una placentera vista al mar -así como a la citada nave real- y, sobre todo, una memorable presentación de George Clinton y Parliament-Funkadelic, como cierre insuperable de fiesta.

Tener la oportunidad de apreciar este acto fue particularmente valioso porque, además de que la agrupación entera es una verdadera institución -en medio de los incontables cambios que ha tenido a lo largo de su existencia-, Clinton mismo es la eminencia mayor del género. Se trata de un tipo que, a los 73 años de edad, ha perdido definitivamente una buena parte de sus talentos vocales, pero que sigue siendo capaz de generar a su alrededor un espíritu celebratorio y una potencia instrumental dignas de cualquier elogio, como parte de una reputación aparentemente inextinguible que lo ha colocado ya al lado de gigantes de la talla de James Brown y Sly Stone.

Funk fest 3

De haber asistido únicamente para ver al llamado Padrino del Funk en acción, de manera personal y exclusiva, la cosa no hubiera sido tampoco una pérdida total, ya que si bien el maestro oriundo de Carolina del Norte dejó la mayoría de las vocalizaciones principales en manos de un cantante más joven que él, arengó permanentemente a la audiencia, lanzó uno que otro discurso alucinógeno y entretenido y, por supuesto, soltó algunos bramidos bastante convincentes, que funcionaron particularmente bien durante los momentos en los que la banda se entregaba a sus excesos sonoros más pronunciados.

Y es que, por si no lo saben, P-Funk, que en alguna etapa estuvo dividido en dos grupos distintos con los mismos integrantes, es esencialmente una entidad de funk, sí, pero de un funk cargado de rock setentero y guitarrero, en el que entran además a tallar serias pinceladas de psicodelia. Si se le recuerda únicamente por su grabación en estudio de "Atomic Dog", se pensará que practica algo más cercano al pop comercial y juguetón; pero todo parece indicar que sus 'performances' en vivo han sido siempre de lo más contundentes.

Lo de Long Beach no fue una excepción, ya que si bien no faltaron las piezas más emblemáticas de su repertorio, incluyendo a la recién citada y a composiciones como "Mothership Connection (Star Child)", "Flash Light", "I Wanna Testify" y el inevitable mehagit "Give Up the Funk (Tear the Roof off the Sucker)", P-Funk se entregó sin tregua a extensas sesiones de improvisación en las que los solos de guitarra y de sintetizadores alcanzaron a veces dimensiones demenciales, aunque llegaban intercaladas con secciones mucho más accesibles y rítmicas que se prestaban perfectamente para el baile.

Funk Fest 2

Hubo también espacio para que dos jóvenes coristas femeninas de la agrupación se adelantaran y se convirtieran en solistas de un par de temas, entre los que destacó una cadenciosa loa a la marihuana que, evidentemente, fue celebrada del mejor modo posible por el público, siempre motivado. Tampoco faltaron los ocasionales coqueteos con el hip-hop, género que fue decididamente influenciado por Clinton, y cuyos representantes lo han "sampleado" de hecho en incontables ocasiones.

Como éste fue probablemente uno de los últimos días con una temperatura razonable para bañarse en la playa, no llegamos demasiado temprano al festival, cuya sexta edición abrió sus puertas al mediodía y contó en sus primeras horas con las actuaciones de artistas como Delta Nove, Katdelic y Subsuelo; pero llegamos a tiempo para apreciar la buena selección musical del DJ Dam-Funk, las arriesgadas y a la vez sensuales piruetas con fuego de las chicas de Serena Serpentina y -lo mejor de todo- el sorprendente set de KDTU.

Este último es un combo liderado por Karl Denson (foto de abajo), un saxofonista, flautista y vocalista que ofreció una vertiente incluso más 'heavy' del funk, demostrando con ello que este evento podrá ser todo lo purista que quieran, pero que una vez que se coloca sobre una tarima, el género protagonista tiene el potencial de sonar como lo más contundente de Hendrix, por dar un ejemplo directo. La inmensa celebración posterior de P-Funk podría haber opacado a cualquiera, pero estos maestros dejaron también un recuerdo ciertamente duradero. (FOTOS: SERGIO BURSTEIN)

Funk Fest 4

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