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Ene
04

Reseña de la Víspera de Año Nuevo 2016 en Downtown Long Beach con ZZ WARD, SAINT MOTEL y VINTAGE TROUBLE

Escrito por Sergio Burstein

ZZ Ward 2

Con el paso de los años, el evento callejero de Año Nuevo organizado por Downtown Long Beach Associates en alianza con Knitting Factory Presents ha ido adquiriendo un nivel tal que lo que antes era un encuentro completamente gratuito tiene ahora un costo nada despreciable; pero eso también ha logrado que, sin atraer todavía a actos musicales de enorme popularidad, el espectáculo pueda contar con artistas relevantes de la escena independiente, principalmente de la que corresponde al área del indie rock anglosajón.

En esta ocasión, el cartel del 31 de diciembre, que se desplegó a lo largo de varias cuadras de la popular Avenida Pine de Playa Larga, como ha sido siempre el caso, se nos hizo más atractivo que el de otras celebraciones, sobre todo porque, en lugar de darle rienda suelta a figuras demasiado apegadas al lado ‘popero’ del asunto, le brindó cabida a propuestas más interesantes, incluso en el caso de su supuesta agrupación principal, Saint Motel, que no es precisamente un proyecto de rock'n'roll desenfadado, pero sí uno con la suficiente creatividad y vuelo como para no resultar intrascendente.

Y si usamos la palabra “supuesta” es porque, pese a que pensábamos que iba a tener la exclusividad de la parte final de música en vivo, el cuarteto californiano compartió no sólo prácticamente el mismo horario con ZZ Ward, presente en otra tarima, sino que acabó incluso antes que su “competidora”, en desmedro de que su zona de presentación fue sin duda la más concurrida de toda la noche. Esto fue el mayor problema para nosotros, porque queríamos ver a las dos propuestas y tuvimos que ir alternativamente de un sitio al otro; no estábamos en Coachella, por supuesto, pero la distancia tampoco era mínima, lo que no se veía favorecido por la presencia de la multitud que se puede esperar en una actividad de este tipo.

Saint Motel 1

Sin embargo, por ese lado, y aunque la asistencia era impresionante -sabemos que la promoción fue más intensa que antes y que varios medios importantes recomendaron el evento-, nos resultó mucho menos tortuoso movilizarnos de lo que esperábamos, debido sobre todo a la sabia instalación de unas barreras de transeúntes que cruzaban la parte media del lugar y que permitían una circulación mucho más razonable de lo predecible en un festival durante el que los numerosos bares y restaurantes del área incluida entre sus límites permanecen abiertos, exponiéndose a enormes filas de ingreso.

De todos modos, la simultaneidad ya citada no nos permitió ver demasiado del set de Saint Motel, aunque sí lo suficiente para notar que se trató de la agrupación que atrajo a las chicas más jóvenes y más guapas de la fiesta, lo que tiene sentido cuando se considera que sus integrantes practican un estilo fresco y sencillo en el que no faltaron los arreglos interesantes, resaltados esta vez por una sección de vientos especialmente eficaz durante la interpretación del tema “Benny Goodman”. Pese a sus constantes coqueteos con las melodías y a la voz nada agresiva de su vocalista, guitarrista y tecladista A/J Jackson, las canciones nos remitieron a veces a los Strokes, a Joy Division y hasta a The Clash, lo que dice mucho de la diversidad que son capaces estos prometedores músicos.

Claro que si no nos quedamos más tiempo ante la tarima que ocupaban fue porque anhelábamos escuchar a ZZ Ward, la interesante cantautora de ‘neoblues’ que hacía lo suyo al otro lado de la feria y que cuenta entre sus créditos apariciones en Coachella, Bonnaroo y una gira con Eric Clapton. Lo llamativo es que, con todo lo ‘retro’ que puede ser su estilo, la simpática rubia -quien lució su habitual sombrero pero apareció mucho más abrigada de lo habitual- se las arregla también para introducir elementos de lo más modernos en su repertorio.

ZZ Ward 1

De ese modo, en medio de su apelación a un formato de banda estrictamente rockero que se interrumpió únicamente para un segmento acústico, no le faltaron discretas inflexiones de rap a algunos de sus cortes, aunque los que más nos convencieron fueron el cadencioso “365 Days” y “Put the Gun Down”, su composición más conocida, así como una que debería ser usada contra el NRA. Fue muy grato escuchar a esta dama, aunque nos quedamos con la impresión de que se vería beneficiada con una mayor garra vocal y escénica, sobre todo en lo que corresponde a su discurso hablado, que no fue demasiado ocurrente en los momentos inmediatos a la cuenta regresiva para recibir el 2016.

En honor a la verdad, lo mejor del concierto llegó justo antes, gracias a la actuación de Vintage Trouble, un grupo que dejó completamente anonadados a quienes se exponían por primera vez a él, pero que nosotros ya conocíamos porque fue el acto de apertura del más reciente concierto de AC/DC en la ciudad de Los Angeles. Se trató de lejos de la presentación más enérgica de la noche, así como de la que sintonizó más con nuestros gustos musicales por su adhesión a los postulados del blues guitarrero.

Vintage Trouble es un combo del área de Venice en el que no faltan los acordes y los solos vibrantes (su guitarrista Nalle Colt es realmente bueno), pero cuyo atractivo mayor es sin duda Ty Taylor, un esmerado cultor del ‘soul’ que, además de otorgarle un timbre vocal muy distintivo al conjunto, es un ‘frontman’ formidable, como lo demostró con sus vueltas en las tablas y unas arengas al público que lo llevaron incluso a lanzarse sobre éste para ponerse luego a cantar entre los presentes mientras se las ingeniaba para extender a todo lo que daba el cable de su sufrido micrófono.

Vintage Trouble 1

Vestido de traje impecable y con ademanes que recordaban al legendario James Brown, Taylor condujo a los suyos a través de un repertorio afortunadamente largo que se basó en piezas contundentes como “Blues Hand Me Down”, “Run Like the River” y “Angel City, California”, pero que le dio también espacio a títulos mucho más suaves y románticos; y logró en más de una ocasión que la gente gritara los pegajosos coros de canciones que escuchaba probablemente por primera vez.

Salimos cerca de la una de la mañana del lugar, rumbo a otro compromiso tardío, para enfrentarnos a la alta demanda de Uber y a los precios exorbitantes que ese servicio estaba cobrando ante la fecha; sin embargo, lo más sorprendente fue encontrar a una enorme cantidad de patrullas policiales en la puerta, listas para el ataque. “Es que el año pasado hubo peleas”, nos dijo un guardia de seguridad cuando se lo comentamos. Pero nosotros sólo habíamos visto adentro a gente feliz y relajada. FOTOS: SERGIO BURSTEIN

Vintage Trouble 2

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