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Feb
28

Reseña del concierto de OVERKILL y NILE en el Grove de Anaheim

Escrito por Sergio Burstein

Overkill 1

Hace cerca de diez años, leí por ahí una nota en la que se hablaba de los retos a los que se enfrentaban entonces los músicos procedentes de la primera generación del ‘thrash metal’. Con el tiempo ahora transcurrido, se podría pensar que las cosas se han complicado todavía más para ellos; pero ése no parece ser el caso de Overkill.

Y aunque sería fácil decir que tres de los cinco integrantes de esta banda fundada en 1980 son relativamente nuevos, lo cierto es que permanecen en ella dos miembros originales y fundamentales: el vocalista Bobby “Blitz” Ellsworth y el bajista D.D. Verni. Pero el que más llama la atención es el primero, debido a que, a sus 57 años de edad, sigue luciendo un aspecto juvenil que no deja de sorprender, y mantiene intacto el feroz estilo vocal que lo distinguió desde el inicio de su carrera.

Además de esto, “Blitz” es un tipo sumamente carismático que se encuentra plenamente consciente del valor de su reputación, pero que bromea constantemente con el hecho, como lo demostró el sábado pasado, poco después de subirse al escenario del Grove de Anaheim, cuando se presentó ante la audiencia (en la que había varios latinos, como lo notamos por sus conversaciones) con la frase en español "¡Soy el jefe!”, poco antes de recordarle a todos que su grupo es de Nueva Jersey y que ha lanzado hasta la fecha ni más ni menos que 18 discos.

Overkill 2

Esa lista incluye a “The Grinding Wheel”, que vio la luz el pasado 10 de febrero y que es un trabajo de mucho nivel, en consonancia con la oferta de una agrupación que, a pesar de haber tenido altibajos en su carrera, ha mantenido un nivel de calidad particularmente consistente y, además, no ha dejado nunca de lado el ‘thrash’ de sus inicios, lo que le brinda una legitimidad y un sentido del respeto que pocos exponentes de su generación pueden ostentar, como lo probó la asistencia masiva al concierto y la inusual presencia de mujeres muy jóvenes.

No se puede ignorar tampoco que, además del legendario “Blitz”, el grupo entero (completado en la actualidad por los guitarristas Dave Linsk y Derek “The Skull” Tailer y el baterista Eddie García) ofrece siempre presentaciones absolutamente cargadas de energía y distinguidas por un marcado carácter del entretenimiento, no solo por la actitud positiva de los músicos, sino por el modo en que estos no se toman a sí mismos demasiado en serio para la elaboración de composiciones que echan mano de elementos del heavy tradicional, del punk y del hardcore, y que llegan casi siempre acompañadas por una saludable velocidad.

Nada de esto importaría demasiado si las canciones no fueran buenas, por supuesto; pero lo son, y en lugar de contentarse con la nostalgia, estos tipos tienen siempre material nuevo que ofrecer, porque sus álbumes se publican prácticamente cada dos años. En este caso, no cabe duda de que nuestros amigos se encuentran orgullosos de lo que acaban de sacar del horno, porque iniciaron los trámites de la noche con “Mean, Green, Killing Machine”, la extensa pieza inaugural de la citada placa.

Overkill 3

“Mi madre siempre me dijo que yo era especial”, dijo “Blitz” antes de arremeter con otra canción nueva, la excelente “Goddamn Trouble”; y aunque la frase podría haber estado preparada, se sintió espontánea y divertida por el simple hecho de que el público estaba totalmente entregado a su acto y se lo daba a conocer de manera estruendosa, mientras que los más avezados participaban en el amplio círculo de ‘mosh’ que se armó o practicaban un ‘stagediving’ cuyas consecuencias sufrimos en carne propia luego de que una muchacha nos cayera encima cuando estábamos en el foso de fotógrafos (afortunadamente, nos golpeó en la cabeza y no en el cuello, porque lo segundo hubiera sido mucho peor).

Overkill no es una banda de sutilezas ni de complicaciones; pese a que no todas sus creaciones son cortas (el nuevo disco tiene dos cortes de casi 8 minutos), lo suyo va siempre al grano y no le deja espacio a segmentos acústicos ni a solos demasiado virtuosos. Pero sus integrantes nos sorprendieron ahora con un efectivo ‘cover’ del “Emerald” de Thin Lizzy en el que no faltaron los juegos entre las dos guitarras, aunque el desenlace tuvo un sabor clásico debido a la presencia de la insuperable “Elimination” y al acostumbrado cierre de fiesta con una vibrante adaptación del “Fuck You” de Subhumans.

Nile 1

Como ya lo dijimos antes, el lugar estaba lleno, pese a que el Grove no es precisamente un club de escasas dimensiones; pero no hay que desestimar el poder de convocatoria de Nile, la banda de Carolina del Sur que antecedió a la principal y que tuvo también una excelente respuesta, aunque a nosotros nos pareció a veces demasiado moderna, lo que tiene sentido cuando se considera que se formó en 1993 y que lo que practica es un death metal no necesariamente melódico, pero de un tecnicismo ciertamente frío.

En el plano temático, Nile maneja una propuesta basada en los mitos del antiguo Egipto y en los relatos de terror de H.P. Lovecraft, y alterna las voces entre sus guitarristas Karl Sanders y Brian Kingsland y su bajista Brad Parris; sin embargo, las tres tienen el mismo tono gutural, lo que sólo enfatiza la atmósfera de monotonía que se empeñan en imponer. De todos modos, es posible entender el interés que el cuarteto genera entre sus seguidores, porque la contundencia que logra es digna de admiración; en lo que a nosotros respecta, quedamos impresionados con “In the Name of Nadum”, una composición marcada por la pesadez extrema. Pero claro, lo mejor aún estaba por venir. FOTOS: SERGIO BURSTEIN

Nile 2

Más fotos/videos:

Nile 3

Overkill 4

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