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Feb
17

Reseña del concierto RANDY RHOADS REMEMBERED en el Yost Theater de Santa Ana

Escrito por Sergio Burstein

Don

Cuando se vive en el Sur de California y se tiene acceso constante a presentaciones de grandes rockeros, la idea de ir a ver a una banda de ‘covers’ no luce precisamente apetecible, a no ser que el homenajeado no se encuentre más entre nosotros y los participantes en el tributo sean figuras importantes del ambiente musical.

Eso es justamente lo que sucedió en el Yost Theatre de Santa Ana, donde se llevó a cabo la más reciente edición de un homenaje a Randy Rhoads que tiene directamente involucrada a la familia del legendario guitarrista fallecido en 1982, y que contó con la presencia de un grupo estable en el que la labor de las seis cuerdas fue encomendada a muchos músicos distintos, todos ellos virtuosos y con distintos niveles de fama.

Para ser claros, no estuvo presente Ozzy Osbourne, el artista más celebrado que trabajó de cerca con Rhoads y que, pese al paso del tiempo, mantiene su calidad de súper estrella hasta el día de hoy; pero el mismo grupo de base tenía entre sus filas a Rudy Sarzo, el emblemático bajista cubano-americano que estuvo no solo al lado del desaparecido durante su etapa final con la banda de Osbourne, sino que compartió también escenarios con él anteriormente, cuando ambos formaban parte de la recordada agrupación Quiet Riot.

Kiko

Sarzo entró a la banda de Osbourne por una recomendación de Rhoads, aunque se trata de un músico cuyos talentos propios lo han llevado a tocar no solo con los ya señalados, sino también con artistas de tanta reputación como Whitesnake, Dio y, más recientemente, Blue Öyster Cult. El puesto principal de vocalista se puso en la garganta de Dewey Bragg, integrante del supergrupo Kill Devil Hill, quien hizo una imitación razonable de la voz de Osbourne pese a que luce físicamente como Jim Morrison en su etapa final.

Pero el verdadero espectáculo de este concierto era ver en acción a los guitarristas invitados. Cada uno se encargó de una sola canción, lo que hizo que el asunto se encontrara en constante movimiento y logró que las más de tres horas de duración del show resultaran tolerables, aunque creemos que el asunto entero debió ser más corto, sobre todo porque las puertas se habían abierto a las 6 de la tarde para cederle el escenario a grupos desconocidos y el tributo en sí comenzó recién a las 9 y media. Nos hubiera gustado también ver a algunos de los guitarristas durante más tiempo en la tarima.

Pese a lo dicho, se trató de un evento memorable para cualquier admirador de Rhoads y, por supuesto, de la guitarra ’heavy’ en general. Personalmente, los mejores momentos se dieron casi al inicio, debido a la participación de dos latinos con evidentes virtudes para la digitación vertiginosa pero comprensible: los brasileños Kiko Loureiro (actual Megadeth, ex Angra) y Marcelo Barbosa (Angra), quienes se encargaron respectivamente de “Flying High Again” y “Believer”.

Kelle

Para ser honestos, no conocíamos a todos los invitados especiales y no gozamos de todas las participaciones por igual, aunque estaba claro que todos eran muy buenos y que trataron de ofrecer sus propias versiones de los solos de Rhoads, incluso cuando sus estilos se inclinaban más hacia el blues o tenían una orientación menos rápida. Fuera de los que mencionamos con más amplitud en esta nota, participaron Doug Aldrich (The Dead Daisies), Michael Angelo Batio (Nitro), Chris Broderick (Act of Defiance), Jimmy Burkard (Billy Idol), Marzi Montazeri (Heavy As Texas/Exhorder), Monte Pittman (Madonna), Akira Takasaki (Loudness), Rowan Robertson (DIO/DC4/Bang Tango), Janet Robin (Lindsey Buckingham), Mark Zavon (Kill Devil Hill), Christian Brady (Hell Yeah) y Roy Z (Dickinson/Halford/Tribe of Gypsies).

Como Rhoads grabó solos dos discos en estudio con Osbourne, había que agregar material procedente de otras grabaciones e interpretaciones suyas, lo que dio la excusa perfecta para la presentación de algunas canciones de Black Sabbath que siempre llaman la atención, como fue el caso de “Children of the Grave” y “Iron Man”.

Uno de los momentos más peculiares fue la participación de Kelle Rhoads, hermano mayor de Randy, quien se desempeña actualmente como compositor de música clásica pero que tuvo en algún momento una carrera como cantante, y que a pesar de no contar en la actualidad con una gran voz, puso la cuota de originalidad al interpretar un par de piezas creadas por el homenajeado antes de su paso por la banda de Osbourne, entre las que se incluyó “Back to the Coast”, escrita por Kelle y Randy e incluida en el primer álbum de Quiet Riot, lanzado en 1977.

Mike

Curiosamente, no toda la gloria le correspondió a los maestros de las seis cuerdas, porque hubo otro integrante original de la banda de Osbourne que hizo una aparición sorpresiva: Don Airey, el célebre tecladista que participó no solo en la grabación de “Blizzard of Ozz”, uno de los dos discos de Osbourne que fueron grabados por Rhoads, sino que fue el creador de la inolvidable introducción de “Mr. Crowley”, emblemático tema de la misma placa, que interpretó esta vez al lado de Mike Orlando, integrante de Adrenaline Mob y de la nueva agrupación Stereo Satellite, quien parece haberse recuperado satisfactoriamente del grave accidente automovilístico que sufrió el año pasado.

Al final, ocho de los participantes se pusieron adelante para ofrecer una sentida interpretación de “Dee”, el celebrado tema acústico e instrumental que Rhoads le dedicara a su madre, fallecida hace un poco más de tres años. Lamentablemente, aunque se pidió silencio absoluto debido a que se tocó en esos momentos sin micrófonos y por una simple cuestión de respeto, las voces que surgían de la mezzanine nunca se apagaron. FOTOS: SERGIO BURSTEIN

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