Imprimir
Jul
15

Reseña del concierto de RATT, TOM KEIFER’S CINDERELLA y LYNCH MOB en el Pacific Amphitheater de Costa Mesa

Escrito por Sergio Burstein

Ratt 1

Ante un cartel como el que se presentó el viernes pasado en el Pacific Amphitheater de la Feria de OC, era imposible dejar de pensar en la palabra ‘nostalgia’, así como imaginar de antemano que ese mismo sentimiento iba a ser un requisito indispensable para gozar de un concierto que, en vista del paso del tiempo y de los números cambios de integrantes que han sufrido las agrupaciones participantes, no garantizaba el buen nivel.

Afortunadamente para todos los que estuvimos presentes, los resultados fueron mucho mejores de lo que se esperaba, lo que nos sorprendió gratamente en el caso del grupo final, Ratt, que sufrió hace pocos meses dos deserciones severas (las de los guitarristas Warren DeMartini -que era un fundador- y Carlos Cavazo -ampliamente conocido por su participación en Quiet Riot-), y cuyo cantante Stephen Pearcy, según los comentarios de varios usuarios de la red, estaba haciendo muy mal las cosas en el micrófono, algo que resultaba empeorado por el nuevo rol como corista del bajista Juan Croucier (único miembro original al lado de Pearcy).

Para ser sinceros, la banda no empezó con el pie derecho (nos parecía que estaban tocando más lento de lo que debía) y, sí, Croucier debería limitarse a su instrumento; pero Pearcy nunca decepcionó, pese a que su rango es evidentemente mucho más limitada que el que tenía durante su era dorada, y con el paso de los minutos, el combo entero fue sonando cada vez mejor, respaldado por el virtuosismo impecable de su nuevo guitarrista principal, Jordan Ziff, quien parece ser muy joven.

Ratt 2

Ziff tuvo en sus manos el reto de que nos olvidáramos de la ausencia de DeMartini y de que pasáramos por alto la inevitable falta del otro guitarrista original, Robbin Crosby, fallecido en el 2001; y lo cumplió a la perfección a través de unos solos cargados de melodía, de velocidad y de precisión que no dieron nunca muestras de flaqueza. Todo esto le dio vitalidad y precisión a un repertorio impecable en el que desfilaron piezas como “Wanted Man”, “In Your Direction”, “Lack of Communication”, “Nobody Rides for Free” y, por supuesto, las infaltables “Back for More” y “Round and Round”.

Pero el punto más alto de la noche fue sin duda el acto de Tom Keifer. En su caso, la duda mayor se encontraba también en la capacidad vocal, pero por una razón específica: las seis cirugías a las que tuvo que someterse tras sufrir una terrible parálisis de las cuerdas vocales que lo alejó de los escenarios a lo largo de varios años.

En honor a la verdad, en determinados momentos, su garganta dio muestras de debilidad, lo que resultaba incluso claro cuando hablaba y que se mostró también cuando le pidió a la audiencia que cantara en su lugar. Sin embargo, durante la mayor parte del tiempo, fue capaz de mantener de manera impresionante el memorable ‘raspado’ del pasado, presente no solo en las muchas piezas de Cinderella que entonó, sino también en las composiciones extraídas de su primer álbum como solista, “The Way Life Goes” (2013), que goza de una generosa impronta bluesera.

Tom Keifer 1

En su magnífico set, Kiefer volvió a demostrar lo que los auténticos conocedores de Cinderella ya saben bien: detrás de una banda que podría parecer una representante anodina del ‘hair metal’ y del glam, se encontraba una poderosa institución rocanrolera con fuertes referencias al antiguo AC/DC y una indesmayable vocación por hacer que todo el mundo pasara un buen rato mientras la escuchaba.

La formación actual solo tiene al carismático vocalista en sus filas, pero es necesario precisar que él mismo no era solo el compositor central de esas canciones ochenteras, sino también el guitarrista principal, una posición que mantuvo durante este show y que desempeño de manera notable mientras complacía a la audiencia con vibrantes rendiciones de “Somebody Save Me”, “Shake Me”, “Night Songs”, “Coming Home” y “Gypsy Road”.

Reservamos un lugar especial para lo que sucedió con sus inolvidables ‘power ballads’, “Don't Know What You Got (Till It's Gone)” y “Nobody’s Fool”, que se diga lo que se diga, son piezas esenciales del género guitarrero. La primera fue presentada al inicio con la asistencia de una corista, lo que insinuaba que Kiefer no iba a ser capaz de alcanzar sus notas más altas; pero el aludido se encargó luego del resto, y más adelante, conmovió a los presentes con un estupendo ‘cover’ de “With a Little Help From My Friends”, el clasicazo de los Beatles, presentado bajo la modalidad adoptada por Joe Cocker en Woodstock.

Tom Keifer 2

Si el concierto tuvo un momento débil, la responsabilidad recayó en Lynch Mob; y no porque se trate de una mala banda, ni mucho menos, sino porque, al ser el primer grupo en la tarima, fue condenado a un nivel de volumen reducido que no le hacía justicia a sus intenciones y a un set extremadamente breve para los anhelos de quienes sabíamos que suele interpretar en vivo muchos temas de Dokken, la legendaria banda angelina en la que militara su excelente guitarrista George Lynch.

De hecho, el punto más alto del acto fue la presentación de “Mr. Scary”, un magnífico tema instrumental de Dokken que escuchamos de lejos porque estábamos comprando las infaltables cervezas; el otro único corte de esa época fue “When Heavens Come Down”. El resto llegó de la mano de piezas propias como “Street Fightin’ Man” y “Wicked Sensation”, encabezadas por el vocalista invitado Robert Mason, quien tuvo un desempeño sobresaliente pese a las deficiencias acústicas. FOTOS: ALEX MONICO

Lynch Mob 1

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar