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Ene
28

Reseña del concierto de METAL ALLEGIANCE en House of Blues de Anaheim, CA

Escrito por Sergio Burstein

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Cuando se vive en Los Ángeles, un lugar frecuentado por un número impresionante de ofertas musicales de primer nivel, ir a ver a una banda de ‘covers’ resulta un tanto ridículo. Pero también hay que considerar a los que se encuentran involucrados en cada proyecto.

Y tampoco se trata de que Metal Allegiance represente exactamente esa tendencia. Formado en el 2014 por el bajista Mark Menghi (un auténtico desconocido hasta hace poco) e integrado también por David Ellefson (bajista de Megadeth), Alex Skolnick (guitarrista de Testament) y Mike Portnoy (exbaterista de Dream Theatre), este supergrupo sin un cantante estable colabora en vivo y en estudio con muchos otros músicos ilustres del género, y además de interpretar temas ajenos, cuenta con varias composiciones propias en sus dos álbumes lanzados hasta la fecha.

De ese modo, la presentación del jueves pasado en House of Blues de Anaheim, realizada en el marco de los eventos externos a la popular convención internacional del NAMM, fue una cita casi obligatoria para los ‘headbangers’ locales y hasta internacionales, hasta el punto de que se transmitió a través de la página de Facebook de la banda.

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La primera parte del concierto estuvo dedicada a un segmento especial dedicado por completo a Black Sabbath, lo que garantizaba la aprobación inmediata del respetable debido al estatus del legendario combo. El primer tema que se escuchó fue el que lleva el nombre de los pioneros del metal, muy bien cantado por Mark Osegueda, de Death Angel, quien fue el más presente de todos los vocalistas invitados, aunque en esta parte específica el de mayor participación fue Bobby Blitz, de Overkill, quien se encargó con su característico falsete agresivo de “Behind the Wall of Sleep”, “N.I.B.” y “Wicked World”.

También participó Mark Tornillo, actual vocalista de Accept, cuando le tocó el momento a “The Wizard”. Tornillo tocó la armónica y asumió la parte vocal, que no nos convenció del todo; no cabe duda de que las botas de Udo Dirkschneider son muy difíciles de llenar. De todos modos, Skolnick, del que hemos tenido dudas en otras presentaciones recientes, ofreció por aquí y por allá solos de enorme nivel; y como era de esperarse, Portnoy estuvo fenomenal.

Se le dio luego paso a Chuck Billy de Testament y a Andreas Kisser de Sepultura para la presentación de “Can’t Kill the Devil”, una pieza que a pesar de haber sido creada por Metal Allegiance no se siente realmente novedosa, aunque marcó una pauta ‘thrashera’ que no se había escuchado hasta el momento en la velada.

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Para bien o para mal, y todavía con la presencia de Billy y de Kisser, el asunto viró inmediatamente después hacia el nü tribal para una animada rendición del ”Roots Bloody Roots” de Sepultura, que sumó a Eloy Casagrande, actual baterista del mismo combo brasileño, en el que se extraña ciertamente al percusionista original Igor Cavalera.

Otro cantante con una participación generosa fue Trevor Strnad, de The Black Dahlia Murder, a quien se le encomendaron hasta dos composiciones originales, “Gift of Pain” y “The Accuser”. Pese a su aspecto bonachón y a su propensión a la sonrisa, Strnad, que fue uno de los más jóvenes de la partida (tiene 37 años), probó claramente la potencia de sus cuerdas vocales y estuvo involucrado en uno de los momentos más celebrados de la noche, correspondiente a la presentación del tema “South of Heaven” de Slayer, que sigue siendo la institución más idolatrada dentro de la escena vinculada al metal radical.

Se produjo otro momento destacable con la salida a la tarima de Steve ‘Zetro’ Souza, de Exodus, el único cantante que interpretó un tema propio, “The Toxic Waltz”, con la complicidad inmediata de una buena parte del público, enfrascado ya con entusiasmo en una sesión de ‘slam’ seguramente responsable del desagradable golpe que sufrimos ante la caída cercana de un tipo particularmente voluminoso.

John Bush, quien sigue al frente de la longeva agrupación de heavy tradicional Armored Saint y que optó por un aspecto realmente casual de jeans y camiseta, recordó sus tiempos con Anthrax al entonar “Only” con la precisión vocal de siempre. ”No he cantado esto desde hace 10 años; a ver cómo nos va”, dijo antes de la impecable ‘performance'.

Cerca del final, tras el regreso de Blitz y Osegueda para la interpretación de dos corte propios, “Mother of Sin” y “Power Drunk Majesty (Part I)”, hubo lugar para el horror punk clásico mediante una bienvenida versión de “Last Caress” de Misfits que tuvo en el micrófono a Alyssa White-Gluz, de Arch Enemy, y que sumó también a Doyle, el legendario guitarrista de los mismos Misfits.

El infaltable ‘bis’ le correspondió a la mítica agrupación británica Iron Maiden, representada por unas encantadoras versiones de ”Aces High” y “The Trooper” que reunieron en el escenario a todos los participantes, aunque algunos de ellos se limitaron a sonreír sin intervenir musicalmente.

Con todo lo grato que fue ver a tantas estrellas juntas y gozar de clásicos tan bien interpretados, el concierto no nos voló la cabeza, probablemente porque seguimos prefiriendo escuchar material completamente propio y porque esta clase de faenas terminan teniendo un sonido de consola bastante genérico. Pero no hubiéramos querido estar en ningún otro lugar. FOTOS: ALEX MONICO

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