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May
28

Reseña del concierto de THE EXPLOITED y D.I. en el Observatory de Santa Ana

Escrito por Sergio Burstein

Exploited 1

La imposición masiva de estilos ultra comerciales como el reggaetón ha afectado sin lugar a dudas la popularidad de otros géneros, incluyendo al rock, que ha visto cerrarse muchos espacios en festivales y eventos callejeros; pero las propuestas que se inscriben en el lado del ‘underground’ no parecen haber sido afectadas, sobre porque trabajan siempre en los márgenes de la misma industria.

De ese modo, la presentación estelar de The Exploited el domingo pasado en The Observatory de Santa Ana vendió completamente sus boletos, pese a que el mismo cartel (en el que se encontraban también D.I., Total Chaos y Dissension) había estado unos días antes en The Novo, ubicado en el Centro de L.A.

La responsabilidad mayor de estos resultados recayó sin duda en The Exploited, una banda de enorme reputación en la escena del punk rock que podrá tener actualmente a uno solo de sus fundadores, pero que se encuentra dignamente representada por el mismo, Wattie Buchan, una auténtica leyenda del género y un tipo que, a los 61 años de edad, sigue luciendo prácticamente como en los viejos tiempos, porque lleva el desafiante corte mohicano que lo distinguió desde principios de los ’80.

Para quienes somos conscientes de su relevancia, verlo en el 2019 sobre un escenario no es un asunto menor, porque, hace cinco años, el hombre sufrió un ataque al corazón en medio de un concierto efectuado en Portugal, lo que lo obligó a ser sometido de inmediato a una delicada operación. En situaciones así, lo que se puede esperar es reencontrarse con un músico ahora limitado y cauteloso.

Pero nada de esto sucede con Wattie, que se mostró de lo más animado durante el show aquí reseñado y que, además, cantó todo el tiempo con la poderosa y agresiva voz que lo distingue, mientras que sus compañeros de banda desgranaban sin descanso los rápidos e inclementes temas con los que nos han martillado el cerebro desde el lanzamiento de su primera obra, “Punks Not Dead” (2002), hasta la publicación de “Fuck the System” (2002), su última producción hasta la fecha. Es una pena que The Exploited no tenga material nuevo, claro, sobre todo porque el título más reciente es un dinamitazo sonoro que resulta incluso más afilado que sus grabaciones del pasado, y que se orienta frecuentemente hacia la escuela del thrash.

Wattie sabe bien que el disco sigue generando entusiasmo, por lo que insertó tanto el corte que le dio su nombre como el también aclamado “Holiday in the Sun” en un momento particularmente alto del concierto, aunque hay que reconocer que la interpretación de “Beat the Bastards” (procedente del álbum del mismo nombre, publicado en 1996) fue igualmente excepcional e incluso más metalera.

Exploited 2

Claro que la audiencia, que llenó por completo la sala principal del lugar, estaba dispuesta a celebrar todo lo que le ofrecieran estos escoceses, y una generosa parte de sus integrantes se enfrascó en una inmensa sesión de ‘slam’ que, pese a la reputación de un grupo que se ha estado involucrado en diversos actos de violencia -y que ha desatado incluso motines-, resultó mucho menos violenta de lo que se esperaba.

Wattie fue quien acaparó más las miradas, y no decepcionó a nadie, porque además del buen estado físico en el que se encontraba, se puso varias veces cerca de su público, trepado a veces en los monitores; pero sorprendió también el nivel del guitarrista Irish Rob, autor de unos solos tan vertiginosos como precisos.

Los integrantes actuales de The Exploited tienen el suficientemente profesionalismo como para convencer por cuenta propia y sin necesidad de apelar a trucos baratos, pero eso no les impidió invitar a quien quisiera subirse al escenario al momento del ‘bis’, iniciado con la clásica “Sex & Violence” y completado con “Punks Not Dead” y “Was It Me”.

D.I. 3

Ya para ese momento, amparados por un excelente sonido, habían desfilado cortes como “Let's Start a War (Said Maggie One Day)”, “Dogs of War”, “The Massacre” y “I Believe in Anarchy”, con los que se prueba que, a pesar de los intentos hechos por algunos para conectarlos con el fascismo y al cariño que le tienen los ‘skinheads’, estos músicos se encuentran lejos de responder a dicha ideología, a pesar de que su afán por hacer letras de desafío directo -y de escasa elaboración- los han hecho ver muchas veces como promotores principales de todos los estereotipos que rodean al punk.

Antes de ellos, le tocó el turno a D.I., una agrupación local de status mucho menor pero de todos modos importante, porque tiene a la cabeza a Casey Royer, quien empezó su carrera musical como baterista de Social Distortion y los Adolescents, antes de crear este combo (con el que ha grabado siete discos) en 1981.

D.I., cuya formación actual solo tiene a un integrante original (Royer), sigue manteniendo el interés de los fans porque, a pesar de ser representante de Orange County, poseía y sigue poseyendo un estilo mucho más duro que otros exponentes del hardcore californiano, aunque no se encuentra libre del sentido de la melodía.

 

Sin enardecer a los presentes como lo harían poco después Wattie y sus secuaces, la agrupación convenció y provocó también un movimiento razonable en el ‘pit’ con la adición de un tecladista que le daba una aporte muy propio de la vieja escuela y los detalles verbales proporcionados por Royer, quien parece ser un gran conversador.

El repertorio, que no se extendió por mucho tiempo, incluyó temas como “Hang Ten in East Berlin”, “Johnny's Got a Problem”, “O.C. Life”, “Richard Hung Himself” y “Guns”, que podría parecer inicialmente una loa a la posesión de armas, pero que tiene una evidente intención irónica. (FOTOS: ALEX MONICO)

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