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Ago
13

Reseña del concierto de GEORGE THOROGOOD en OC Fair

Escrito por Sergio Burstein

Thorogood 1

Tuve que luchar para verlo. Su presentación más reciente en el Sur de California se llevó a cabo el viernes pasado en la OC Fair de Costa Mesa, durante el fin de semana en el que concluía la popular feria de Orange County, por lo que la zona de acceso al lugar se encontraba absolutamente infestada de carros y encontrar un espacio dentro del estacionamiento resultó ser una labor titánica.

Pero tenía que estar presente en el Anfiteatro Pacific para ver por primera vez en acción a George Thorogood, un tipo cuya música conocí siendo un niño en mi país de origen (Perú) gracias a la inclusión de su tema “Bad to the Bone” en “Christine” (1983), clásico del terror de John Carpenter, y que me llamó la atención desde entonces por su ruda voz y su distintiva escuela de blues, mucho más sucia y agresiva de lo que se escuchaba en representantes comerciales de la época como Eric Clapton.

Los problemas para llegar hasta el local me impidieron ver al acto de apertura, Walter Trout, otro veterano de renombre en el género que ha tocado con Canned Heat y los Bluesbreakers de John Mayall, lo que fue lamentable; pero lo realmente importante aquí era ver a Thorogood, quien, a sus 69 años, sigue siendo una figura digna de aprecio.

Thorogood 2

Para ser claros, el oriundo de Delawere no se distingue por su fineza ni para cantar, ni para tocar la guitarra; pero eso mismo es lo que lo diferencia de los demás y lo que hizo que el concierto aquí descrito fuera un tanto desprolijo y caótico, amparado en un ambiente rocanrolero que el mismo músico se empeñó en remarcar desde que abrió fuegos con “Rock Party”, antecedido por un ingreso a la tarima que simulaba ser la presentación de un ídolo del boxeo.

Desde ese momento, prolongado minutos después cuando le lanzó al público los lentes negros que llevaba, el buen George dejó en claro que no iba a ofrecer un espectáculo aburrido, porque además de bromear constantemente con los asistentes, hizo toda clase de gestos grandilocuentes y, en cierto momento, se peinó ante la vista de todos.

Nada de eso hubiera sido relevante si es que no se tratara del trasfondo visual de una faena completamente cargada de energía que nos trasladó a un mundo de éxitos propios y ajenos, porque la segunda pieza de la noche fue “Who Do You Love?” de Bo Diddley y la tercera “Shot Down” de The Sonics.

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Lo que se escuchaba invitaba de manera inevitable al movimiento, aunque lo cierto es que la mayoría de la audiencia era bastante mayor, lo que le complicaba a muchos de sus integrantes el simple hecho de ponerse de pie. De todos modos, con el paso de los minutos y la sucesión de ‘hits’, hasta los más recorridos se animaron a levantarse de sus asientos.

Y es que hubiera sido un pecado no hacerlo ante cortes como “I Drink Alone” (otra pieza que me entusiasmó de pequeño), “One Bourbon, One Scotch, One Beer” (original de Amos Milburn) y, por supuesto, “Bad to the Bone”, plasmados en versiones largas con mucho ‘jammin’ y una marcada presencia de los guitarrazos de Thorogood, respaldados por su uso del dedal y por los solos más limpios de Jim Suhler, el otro guitarrista de su banda, los Destroyers.

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Por su estilo y por sus letras, la música de este tipo es una incuestionable invitación a la fiesta, y él mismo parecía estar consciente del hecho, porque mencionó varias veces la frase “don’t drink and drive” (“no bebas y manejes”), aunque poco después agregó: “A veces estoy tan lleno de m… que no lo puedo creer”.

El ‘bis’ llegó de la mano de un ‘cover’ de Hank Williams, “Move I ton Over”, en pleno plan ‘boogie’; y el cierre se dio con la emblemática “Born to Be Bad”, en la que destacaron las incursiones del saxofonista Buddy Leach, quien se encargó también ocasionalmente del piano. FOTOS: ALEX MONICO

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