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Jun
13

Reseña de PANTEON ROCOCO en House of Blues de Anaheim

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Panteón Rococó es un grupo que se ha empeñado en demostrar siempre su fidelidad a los principios que lo guían, y que lo relacionan esencialmente con los ideales del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Basta con escuchar las letras de su más reciente producción, “Ejército de Paz” (2010), para saber que estos defeños se toman muy en serio la situación de desigualdad social que existe en su país. Pero, al menos en vivo, Panteón Rococó no trata de imponer su ideología, sino que se entrega a otra faceta que parece dominar también a la perfección: la fiesta musical.

No se trata tampoco de que los muchachos sean serios y aburridos en sus discos; todo lo contrario. Con el paso de los años, han logrado un estilo que, a pesar de sus innumerables vertientes (salsa, merengue, cumbia), se vale generalmente de ritmos bailables y hasta pegajosos para hablar de las temáticas más comprometidas, sin que ello los haya llevado a dejar de lado las cadencias del ska y el poderío del rock con el que se iniciaron.

Panteon2Al igual que otros artistas que admiran, como Todos Tus Muertos y Manu Chao, los integrantes de esta agrupación saben que la mejor manera de convencer al público de seguirlos es brindarle baile y entretenimiento. Y eso es justamente lo que hicieron durante el concierto de ayer en House of Blues de Anaheim, una ciudad del Sur de California que no es, precisamente, demasiado entretenida ni liberal (sus calles parecen estar totalmente controladas por la policía, cuyos agentes entregan de inmediato a Inmigración a todos los arrestados que tienen pinta de indocumentados).

Es probable que los de Panteón no conozcan estos detalles, claro; pero el aspecto conservador de la zona se notó desde el momento en el que los miembros de la audiencia que hacían ‘body surfing’ eran escoltados por los tipos de seguridad hasta la salida. De todos modos, en desmedro de la estrechez del local, el ‘slam’ fue constante, y Dr. Shenka (el vocalista de la banda) se las ingenió para darle un inesperado sentido comunitario al pedir que los dos lados colaboraran mutuamente en la creación de gritos y de movimientos.

En el escenario del club, los Panteón mostraron una acentuada habilidad para el oficio de ‘showman’, ya que manejaron a la audiencia a su antojo; pero dejaron también en claro que ellos mismos estaban pasando un buen rato, ya que parecieron disfrutar realmente de los frutos de su trabajo, moviéndose constantemente de un lado a otro, incluso cuando se trataba de los encargados de la sección de vientos, que dejaban frecuentemente su lugar asignado para acercarse al público y cantar con él.

Con la chela en la mano y el espíritu en alto, Shenka agradeció a sus seguidores y les aseguró que no olvidará el apoyo que le brindaron en Anaheim. “Todos sabrán que cotorreamos, nos echamos unos tragos e hicimos slam con ustedes, compañeros”, exclamó.

En el aspecto musical, la banda dejó bastante de lado los temas del “Ejército de Paz”, lo que fue un poco triste, porque hubiera sido interesante escuchar en vivo cortes tan contundentes como “Sálvame”, “Cerdoz” y “Jardín de amapolas”; en realidad, el grupo sí le dio cabida a tres composiciones del álbum (“Sacude”, “Sí, ya lo sé” y el sencillo “Sacúdeme el alma”), pero eligió las más comerciales.panteontres

Sin embargo, es necesario entender que Panteón lleva 16 años de carrera y ha lanzado cinco álbumes en estudio, por lo que tiene mucho material disponible. Y no escatimó esfuerzos en su presentación, ya que ofreció un espectáculo de casi dos horas (enérgicas, sudorosas y vibrantes) en el que no faltaron temas tan emblemáticos como “Esta noche”, “Toloache pa’ mi negra” y, por supuesto, “La dosis perfecta” y “La carencia”. También emplearon diversos fragmentos de canciones ajenas, empezando con “Blitzkrieg Bop”, de Ramones, y terminando con “Tu recuerdo y yo”, de José Alfredo Jiménez.

El paso de los años le ha dado a Panteón un sonido afiatado y conciso que tiene que resultar difícil de lograr en una agrupación tan grande y tan festiva (son nueve en el tabladillo). El área vocal se encuentra no sólo cubierta por Shenka,  sino que cuenta con la colaboración de casi todos los demás, sobre todo la del trombonista Paco Barajas, quien probó tener un timbre muy alto.

Esta presentación le sirvió a Panteón Rococó para terminar con aroma de celebración una minigira estadounidense con la que cerró definitivamente el ciclo del “Ejército de Paz”. Al cierre de edición, sus integrantes se encuentran probablemente de regreso en México, listos para ponerse a trabajar en lo que será su sexta producción.

Comentarios   

 
Noseanmonses
0 # Noseanmonses 15-06-2011 23:06
Para los espontáneos que cayeron bajo las garras de los buitres de seguridad, pónganse listos chavales. Cuando suban por encima del respetable público siempre trepen boca abajo y hacia el medio del pit – Atentamente: La gerencia
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