Imprimir
May
14

Reseña del concierto de CALLE 13 en el Club Nokia

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

Calle13_1

El concierto de Calle 13 que se llevó a cabo anoche en el Club Nokia de Los Angeles no tendría que haber causado ninguna sorpresa. A fin de cuentas, ya estábamos convencidos de las virtudes musicales del dúo boricua, y sabíamos bien que es capaz de brindar un buen espectáculo en vivo, como fue el caso del show al que asistimos hace unos dos años, en el mismo recinto.

Pero es evidente que Residente y Visitante no están dispuestos a dormirse en sus laureles. Para nada. Si la presentación anterior los encontró al lado de una banda efectiva pero pequeña, la del jueves los halló rodeados de una agrupación monstruosa, no por las caras de sus integrantes, sino por su abundancia y su talento instrumental.

Es la primera vez que vemos a Calle 13 con una sección entera de vientos, y la verdad es que se trata de una experiencia memorable. Como lo insinuó varias veces Residente a través del micrófono, lo que le interesa es distanciarse cada vez más de la industria plástica y tramposa que acapara el pop latino, y la mejor forma de hacerlo no es sólo a través de unas letras que resultarían completamente impensables en el repertorio de un artista comercial, sino también mediante el uso de unos instrumentistas de enorme nivel que, en vez de estar allí como adornos, reciben la oportunidad de enfrascarse en largas sesiones de improvisación.Calle_13_2

No estamos seguros si todos los asistentes que llenaron por completo el club estaban en la misma frecuencia de la banda, si habían ido sólo para escuchar “Atrévete-te-te”, si se aburrieron durante las descargas instrumentales o si se horrorizaron ante la enorme banderola con la imagen del Che Guevara que se elevó entre la platea (y que superó a la abusiva seguridad que se aposta a la entrada del local).

Pero nada de eso importa; lo que importa es que Calle 13 es un grupo consciente de sus contradicciones (graba para Sony, como lo hacía RATM), pero ansioso por extender permanentemente sus horizontes de conocimiento y de experimentación artística, y que eso sólo lo haría ya digno del mejor aprecio.

Casi al inicio del show, Residente reconoció que haber vivido en Puerto Rico no lo preparó para enterarse realmente de lo que pasaba en el resto del mundo, y que sus viajes recientes han sido para él una verdadera escuela de vida.

Lo interesante es que, en la actualidad, el talentoso MC puede darle escuela a muchos, y no únicamente con su ágil e ingenioso fraseo (lleno de ritmas originales y divertidas), sino también con el recurso de unas letras que resultan tan desafiantes como complejas.

Con el soporte de la sección de vientos, tres percusionistas y un guitarrista de raigambre rockera, Calle 13 fue capaz de brincar entre ritmos completamente distintos, sin que los cambios sonaran abruptos ni forzados.  Allí estuvieron para probarlo los aires orientales de “Baile de los pobres”; el merengue de “Vamo’ a portarnos mal”; el estilo Dixieland de “Ven y critícame”; la bossa nova de “Besos de desayuno”; el rap metal de "La bala"; el reggaetón de “Se vale to-to”; la reinterpretación punkie de “Suave, suave” y, obviamente, la cumbia de “Cumbia de los aburridos”.

La banda que acompaña ahora a Calle 13 se encuentra llena de talentos, pero el que más destacó durante la velada de ayer fue Jerry Medina, un veterano músico que, además de interpretar magníficamente la trompeta, se enfrascó en un soneo que no tenía nada que envidiarle a los grandes maestros del género.

Calle13_3Residente sigue rapeando, sí, pero probó suerte con las melodías durante algunos de los coros, sabiendo que no todos pueden ser expertos en el arte del canto, y con la seguridad que le brinda el respaldo de su hermana Ileana (PG-13), poseedora de una garganta de oro.

Durante la interpretación de “Los de atrás vienen conmigo”, que habla sobre el duro trabajo que desempeñan los inmigrantes, Visitante dejó de lado la guitarra y los teclados para interpretar el theremín, un instrumento viejo pero a la vez vanguardista con el que acentuó las sonoridades psicodélicas de lo que se había convertido ya en un dub de alto vuelo.

Luego de recurrir a una larga versión de “Atrévete-te-te” que le sirvió para presentar a todos sus músicos, para darle lucimiento a las percusiones y para dar uno de los mensajes más contundentes de la noche ("la revolución no está en las balas, sino en la educación"), Residente ofreció un ‘bis’ que empezó con una versión particularmente ‘heavy’ de “Calma pueblo”, continuó con una extensa rendición de “Latinoamérica” (“el tema más importante que he escrito”, aseguró el mismo MC) y terminó a punta de baile, con una festiva interpretación de “Fiesta de locos”.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar