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Jun
15

Reseña de FLORENCE + THE MACHINE en el Teatro Griego

Escrito por Sergio Burstein

Texto y fotos: Sergio Burstein

FTM1

El caso de Florence Welch es especialmente interesante. Aunque no se trata de una artista que rechaza completamente el formato comercial del pop, su estilo musical (que algunos definen como “indie barroco”) es mucho más discreto y sofisticado que el de las estrellas que se encuentran normalmente de moda; y, a pesar de ello, la inglesa -sí, además es inglesa- está teniendo una impresionante recepción por parte de las jovencitas estadounidenses.

Eso es al menos lo que probó su presentación del lunes pasado en el Teatro Griego de Los Angeles, que encontró sus butacas llenas de muchachas de aspecto adolescente y de ropas ligeras, a pesar de que el calor está demorando mucho en imponerse por estos lugares.

FTM5Florence alcanzó popularidad en su Inglaterra natal gracias a un firme y decidido apoyo de la BBC, una cadena cuya influencia en los gustos locales no puede ser demasiado intensa. En este país, la londinense puede agradecer la ayuda de organizaciones mucho más sintonizadas con las preferencias juveniles, como la MTV, que la invitó a participar en su ceremonia de galardones del 2010, y los Premios Grammy, que la tuvieron presente en febrero del 2011 y le otorgaron además el megáfono como Mejor Artista Nueva (también estuvo en los Oscars, que son cada vez menos ‘hip’, pero que no pueden haberla perjudicado).

Claro que Florence no sale sola al escenario; pese a las diferentes versiones sobre el origen del nombre de su banda, Florence + The Machine, parece bastante claro que, en la actualidad (y en el show del Griego), la máquina está formada por Robert Ackroyd en la guitarra,  Chris Hayden en la batería, Isabella Summers en los teclados, Mark Saunders en el bajo y Tom Monger en el arpa.

Pero el punto central de atención es siempre la cantante, que no toca realmente un instrumento (sus esfuerzos con el tambor son cortos y limitados), pero posee una voz formidable y una presencia escénica absolutamente cautivadora. Con su vestido de velos y su parante de micrófono rodeado de rosas, Florence parece tanto una digna heredera de la era hippie como una especie de hada madrina etérea y bondadosa.

Y es justamente por ese lado donde la música que interpreta encuentra su mejor forma de expresión. No se confundan: se sabe que la chica sufre de depresión y que siente fascinación por los temas oscuros (de hecho, su primer tema en el Griego se llamó “My Boy Builds Coffins”); pero lo cierto es que su arte es normalmente plácido y hasta bucólico, hasta el punto de que muchos de los jovencitos que estaban en el auditorio, atraídos probablemente por el sencillo “Dog Days Are Over”, parecieron aburrirse durante los pasajes más reflexivos.

Nada de eso le quita méritos a Florence, por supuesto, que es capaz de animar a la audiencia con bailes exóticos y movimientos inspirados, y que se comunica frecuentemente con el público para manifestarle de manera suave su agradecimiento, pero cuya más llamativa forma de expresión se origina en su privilegiada garganta, que puede adquirir tonalidades de inusitada potencia y alcanzar notas de altura vertiginosa, convirtiéndola de improviso en una digna rival de vocalistas de la talla de Ann Wilson, de Heart, o incluso de la legendaria Janis Joplin.FTM3

Florence reserva los estallidos rockeros para momentos específicos, y maneja por lo regular en la sección rítmica un beat muy propio del brit-pop; pero su interés en el blues y en el soul está siempre latente, listo para salir a flote en cualquier momento, como ocurrió en los segundos finales de “I’m Not Calling You A Liar”, un tema que empezó de manera muy tranquila, con la única compañía instrumental del arpa y de una guitarra acústica.

Florence sólo ha lanzado hasta el momento un álbum de material inédito, el estupendo “Lungs” (2009), por lo que no faltaron en su set casi todos los sencillos que ha lanzado, desde “Dogs Days Are Over” (que cerró la velada y levantó a todo el mundo de sus asientos) hasta “Heavy in Your Arms” (que formó parte de la banda sonora de “The Twilight Saga: Eclipse”,  asegurándole probablemente una buena cantidad de fanaticada púber).

Pero la inglesa se tomó también el esfuerzo de presentar un tema nuevo, “What the Water Gave Me”, que en sus propias palabras se presentaba en vivo por segunda vez (la primera fue en el show anterior, en San Francisco), y que sin ser demasiado excitante, encontró a Hayden asumiendo un ritmo más pesado en las percusiones.

Pese a su reciente fama, Florence no parece sentirse todavía completamente convencida de su aceptación. Hacia el final del show, se encontraba aparentemente en control completo de la situación, ya que logró que los asistentes se pusieran literalmente a brincar; pero no se mostró siempre tan segura.

“¿Podré hacer esto?”, se preguntó en voz alta antes de efectuar una soberbia pirueta vocal que la encontró en un registro estratosférico de voz, y que le sirvió como preludio para la hipnótica “Howl”. Esos momentos de duda son los que le dan justamente un aire de humanidad y de sencillez que se encuentra usualmente ausente en las súper estrellas. Ojalá que nunca los pierda.

 

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