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Nov
16

Blu-Ray/DVD de “GOD BLESS OZZY OSBOURNE” (Eagle Rock)

Escrito por Sergio Burstein

ozzy_brDirector: Mike Fleiss y Mike Piscitelli

Participan: Ozzy Osbourne, Tommy Lee, Paul McCartney, Henry Rollins, Billy Morrison

Género: Documental/ biografía/ música

Duración: 94 minutos

Fecha de lanzamiento: 15 de noviembre del 2011 (en DVD y Blu-ray), 22 de de agosto del 2011 (en salas de cine)

Rating: Sin calificación.

Idiomas: Inglés (audio), francés, español, alemán, italiano, portugués (subtítulos)

Sinopsis: Este documental, producido por Jack Osbourne, analiza la vida de su padre Ozzy con el empleo de grabaciones recientes en video que lo muestran en su vida cotidiana, entrevistas con músicos y familiares que gozaron de su talento y sufrieron con sus abusos, e imágenes de archivo que parten de sus inicios con la emblemática banda Black Sabbath.

Reseña

Película/contenido:GBO1

"God Bless Ozzy Osbourne" llamará principalmente la atención de los fans de Ozzy, aunque parezca innecesario señalarlo. Para ser claros, la vida de la estrella del heavy metal nunca ha tenido demasiados secretos: en el conocido libro “The Dirt” (2001), los miembros de Mötley Crüe brindaron varios detalles sobre las anécdotas que compartieron con él durante su gira de los 80, y el mismo “Príncipe de las Tinieblas” se encargó de contar con pelos y señales las peripecias de su existencia en la autobiografía “I Am Ozzy”, publicada en el 2010.

No hay que olvidar tampoco, por supuesto, a “The Osbournes”, el pintoresco ‘reality show’ televisivo que se transmitió entre el 2002 y el 2005, y que en desmedro de sus aires profundamente cómicos, se hizo durante un periodo particularmente oscuro de la batalla de Osbourne contra las drogas de prescripción y el alcohol (como se describe en este mismo filme).

El material menos visto en “God Bless…” es el que corresponde a la etapa con el extraordinario guitarrista Randy Rhoads; se lo ve en acción durante la gira del “Blizzard of Ozz”, y se le observa de manera cercana mientras recibe un premio de la revista Guitar Player, en una escena que lo muestra con toda la sencillez y el carisma que los distinguieron. Lo que sí se extraña en este segmento son los comentarios sobre el hecho de que Rhoads no tomaba alcohol ni consumía drogas, en contraste con el constante abuso al que se sometía su patrón.

En lo que respecta al presente y al pasado reciente, el documental tiene mucho material inédito. Los amantes de la música pueden ver varias interpretaciones en vivo que se hicieron hace unos tres años, durante el tour que sirvió como despedida para Zakk Wylde, guitarrista de la banda de Osbourne a lo largo de más de dos décadas.

Sin embargo, el aspecto más interesante se encuentra en el refuerzo del lado dramático y hasta trágico de la vida de Ozzy, que estaba de algún modo presente en los recuentos bibliográficos del pasado, pero que en esos casos llegaba únicamente bajo la perspectiva de unos músicos que, como ellos mismos han admitido, no recuerdan mayores detalles sobre lo ocurrido.

Mucho de lo que le pasó al vocalista tiene tintes divertidos, pero es necesario ponerse del otro lado del espectro -es decir, el de la familia, por ejemplo- para entender que las gracias de este rockero no le hicieron  gracia a todo el mundo.

Ya sabemos que quiso estrangular a su esposa Sharon en un arrebato de locura (y, se diga lo que se diga, la escena en la que ella cuenta que su marido le dijo: “Hemos decidido que mereces morir” antes de intentar el crimen sigue despertando risas), que orinó sobre El Alamo y que le arrancó la cabeza a una paloma (intencionadamente) y a un murciélago (de casualidad); pero las secuelas negativas de sus actos en sus hijos y en sus amigos cercanos sólo pueden entenderse con claridad cuando se adopta el punto de vista de estos.

Y eso es justamente lo que hace el documental cuando se sienta a conversar no sólo con Sharon, Kelly y Jack (es decir, su segunda familia), sino también con los dos primeros hijos del personaje, quienes recuerdan con pesar el modo en que tuvieron que pasar cumpleaños, encuentros escolares y toda clase de actividades relevantes sin la asistencia de un padre que no tenía la menor capacidad para relacionarse con ellos y que, cuando estaba en casa, se la pasaba tirado en el sofá, en medio de un abismal estupor alcohólico.

Con todo lo graciosos que pueden ser los relatos sobre las bolsas de cereal repletas de cocaína que recibía Black Sabbath en el estudio de grabación durante sus sesiones en Los Angeles, el modo en que Ozzy inhaló una fila de hormigas en un hotel y, por supuesto, su accidental profanación (vía micción) de un monumento nacional, las consecuencias de sus irresponsables actos ponen en cuestión los méritos de una vida que, como se dice también en el filme, fue frecuentemente guiada por las profundas inseguridades de Osbourne y su eterno deseo por obtener respeto.

A fin de cuentas, Ozzy no es precisamente un intelectual; se trata más bien de un artista tan talentoso como autodidacta, que creció en un ambiente social extremadamente humilde (las tomas de su barrio británico en el documental son bastante elocuentes) y que, sin ser dueño de una gran voz, fue capaz de liderar a la banda creadora del heavy metal y de reinventarse como un solista exitoso tras su justificada expulsión.

Es justamente allí donde hay que encontrar los grandes méritos, reconocidos en la película por una lista de entrevistados que incluye no sólo a los sospechosos comunes (Tommy Lee, Robert Trujillo, Henry Rollins, los integrantes de Sabbath), sino también al legendario Paul McCartney. Y es que cualquier fan de Ozzy tiene que saber a estas alturas que su ídolo es un admirador incondicional de los Beatles.

Material extra:GBO2

Los dos discos en distintos formatos que se encuentran en este paquete incluyen una sesión de preguntas y respuestas con Ozzy y Jack Osbourne que resulta bastante reveladora en lo que respecta al proceso de desarrollo del documental y, por supuesto, a su propia relación interpersonal, que aparece planteada de un modo bastante abierto pero no por ello sensacionalista en la película.

Hay además cerca de 15 minutos de escenas borradas, en las que se incluyen fragmentos de entrevistas que no fueron considerados indispensables en el momento de la edición final y algunas escenas musicales que agradarán particularmente a los fans. Se incluye también un segmento que da cuenta de lo ocurrido durante el debut del filme en el Festival de Cine de Tribeca. (SERGIO BURSTEIN)

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