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Nov
02

Entrevista a JOHN LASSETER, director de “CARS 2" (ahora disponible en Blu-ray y DVD)

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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El día de hoy, John Lasseter recibió finalmente una merecida estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Y lo compartió de manera emotiva -la voz se le quebró- con Steve Jobs, el desaparecido visionario que, además de ser dueño de Apple y de haber facilitado la difusión de herramientas tecnológicas particularmente impresionantes, fue presidente de Pixar, una compañía con la que Lasseter ha estado íntimamente relacionado.

Además de ser director y jefe creativo de esta empresa, que es el estudio cinematográfico de dibujos animados más exitoso de los últimos años, el protagonista de esta nota se ha convertido ahora en uno de los mandamases de los Estudios de Animación Disney, compañía en la que hizo sus pinitos como dibujante.

Pero, a sus 54 años, Lasseter no ha sido sólo responsable de producir todos los títulos emanados de Pixar, sino que ha dirigido varios de ellos: “Toy Story” (1995), “Toy Story 2” (1998) y “Cars” (2006) lo encontraron en ese importante puesto, que retomó este año para la creación de la secuela de las aventuras motorizadas del veloz Lighting McQueen (Owen Wilson) y de su lento pero carismático compañero Mater (Larry the Cable Guy).

Lass1En “Cars 2”, que se lanza hoy en Blu-ray y DVD [lee aquí nuestra reseña], Lasseter amplió las perspectivas de la primera película de la serie a través de un relato que centraba su mirada en el personaje de Mater, cuya amistad con McQueen se encontraba en peligro; pero se valió también de una serie de locaciones virtuales que representaron a algunas de las ciudades más importantes del mundo, convertidas en escenarios de una historia que, más allá de sus tintes ecologistas, se encontraba fuertemente inspirada por las cintas de espías.

Antes del estreno de la película en las salas de cine, MANGANZON tuvo la oportunidad de participar en una mesa redonda que tuvo a Lasseter como invitado central, y el texto que viene a continuación (que presentamos ya bajo otro formato hace algunos meses) es una versión bastante completa de lo que el talentoso director y productor le contó a nuestro reportero y a otros compañeros de prensa que se encontraron allí.

Las escenas de carreras en la película son espectaculares. ¿Estudiaste algunos de los clásicos del cine sobre el tema antes de filmarlas?

Sí, claro; estudiamos muchos, como “Le Mans” [1971, con Steve McQueen], y “Grand Prix” [1966, de John Frankenheimer], que conseguimos en una copia enorme, de pantalla ancha, y que mostramos en nuestro teatro. Esas escenas son espectaculares. También le echamos un vistazo a “Days of Thunder”, la película [producida por Don] Simpson y [Jerry] Bruckheimer [con Tom Cruise] Queríamos saber cómo han sido presentados los carros y las carreras en el cine, pero lo interesante es que nosotros no teníamos que poner la cámara en un carro, sino en el lugar que se nos ocurriera. Hablamos mucho con un director de televisión que trabaja para Fox Sports y que hace todas las transmisiones de Nascar, y le preguntamos lo que haría si no tuviera que preocuparse por la seguridad de su camarógrafo ni la de los conductores. El nos ayudó a decidir dónde pondríamos nuestras cámaras virtuales.

Los buenos resultados también tienen que ver con nuestro amor por este deporte, porque aparte de mí, mi editor y mi director de fotografía son grandes fanáticos de las carreras. Pusimos además muchísimo esfuerzo en el trabajo de sonido, grabando ruidos únicos y específicos que correspondían a carros distintos; de ese modo, tienes un sonido americano para Lightning McQueen y un sonido agudo para las Fórmula 1, por ejemplo.

Pero también estudiamos detenidamente las escenas de persecución automovilística de las películas de espías, algunas increíbles, como la de “Ronin”, con Robert De Niro, o la escena en París de la primera “Bourne Identity”. En este caso, lo interesante es que esas películas tenían que mostrar a los conductores, por lo que debían cortar constantemente para ir al interior del carro; nuestro editor seleccionó varias de esas escenas y sacó las tomas que mostraban eso, porque en nuestro caso, los carros son los personajes. Fue muy educativo ver lo que esas pequeñas tomas hacían, lo que podíamos aprender de ellas.

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La película contiene una suerte de mensaje ecologista que no queda completamente claro al final, pero que enfrenta a los defensores de la gasolina regular y a los que proponen un combustible alternativo. ¿Cuál era la intención?

Esto no es un manifiesto político, sino una película de espías. Queríamos hacer una buena película de espías, no una parodia, y mis películas de espías favoritas tienen a villanos increíbles. Como narrador, busco siempre una lógica, porque las historias tienen que tener sentido para mí. Cuando tienes a ‘malos’ bien hechos, entiendes su punto de vista; sabes que están mal, pero comprendes porqué creen que tienen la razón. Y eso es lo que estábamos buscando.

Me parecía interesante el debate que se desarrolla actualmente entre la gasolina y el combustible alternativo; era una especie de lucha que existe realmente, y que por eso mismo podía convertirse en un buen fundamento para nuestro villano, un tipo que ha encontrado la reserva más grande de petróleo del mundo cuando todo el mundo está tratando de encontrar fuentes distintas de energía.

Pixar siempre se ha jugado el todo por el todo por la historia; ¿por qué no pasa lo mismo con el resto del cine?

Es lo que yo mismo me pregunto [risas]. No lo sé. Yo aprendí la lección, Disney aprendió la lección. La gente nos pregunta todo el tiempo: ¿Cómo lo hacen?, pero para nosotros la pregunta debería ser: ¿Cómo no hacerlo? Amamos las películas, estamos apasionados con ellas, y nos enfocamos en lo que sabemos que es lo más importante. En serio, todo esto viene de nuestro amor por el cine; ¿qué películas te gusta ir a ver? Me encanta ser entretenido por una gran historia; no me importa qué tema traten, o si son pequeñas o grandes. Eso es lo que nos impulsa. Creemos que la calidad es el mejor plan de negocios.

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Claro que es algo muy difícil de conseguir; cada película de Pixar ha sido dolorosamente trabajada en el área del guión. En algún momento, ha sido la peor película jamás hecha, porque la historia no estaba bien desarrollada; pero nunca hemos renunciado a ella, sino que hemos trabajado muchísimo para mejorarla. No ponemos en la producción algo que no creemos que funcione ni lo lanzamos al público. Nos toma cuatro años hacer cada una de estas películas; no estoy dispuesto a estrenar nada que no vaya a hacerme sentir orgulloso por el resto de mi vida.

En animación, tenemos la oportunidad de editar la película antes de que vaya al área de producción, mientras que las películas de acción real sólo pueden hacer revisiones de guión antes de empezar a rodarse. Nosotros tenemos la ventaja de ver si las secuencias funcionan antes de aprobarlas, pero tenemos siempre en mente el resultado completo, no las escenas individuales, porque no queremos hacer una serie de cortometrajes que no se combinen bien cuando se junten. Hay que trabajar duramente y tener el valor de rehacer lo que no salió como esperabas, aunque te estés quedando corto de tiempo.

Me imagino que hacer que Michael Caine fuera un Astor Martin resultó algo completamente lógico…

No es un Aston Martin, sino un modelo inventado que se basa en varios carros británicos e italianos de fines de los 50s y principios de los 60s. Queríamos algo que luciera realmente hermoso. Lo más interesante es que desde muy temprano en el desarrollo de estos personajes decidimos que los ojos de los carros estarían en el parabrisas, no en los faros delanteros, como se ha hecho en el pasado, porque me encanta darle vida a objetos inanimados, y lo que primero que hago en estos casos es tratar de imaginar dónde se encontrará el rostro, porque ése es el epicentro de la actuación. Cuando haces que los ojos estén en los faros, el resto del carro se convierte en el cuerpo, y eso hace que luzca como una serpiente; pero cuando mueves los ojos al parabrisas, el carro entero parece la cabeza, lo que hace que las ruedas sean una especie de brazos o patas que se pueden emplear para acentuar las expresiones o gesticular.

Eso fue lo más divertido que nos pasó con los Fórmula 1, porque su configuración hacía que estos ‘brazos’ se pudieran mover mucho más, lo que nos llevó a decidir que fueran italianos, porque ellos gesticulan mucho cuando hablan [risas]. Para el personaje de Finn McMissile, nos inspiramos mucho en las películas de Harry Palmer, que el mismo Michael Caine hizo durante varios años, y tratamos de emular los carros deportivos de esa época. También quisimos que las armas que usara fueran de la vieja escuela, a diferencia de Holley Shittwell [la espía interpretada por Emily Mortimer], que tiene armas de tecnología mucho más reciente.

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