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Jun
23

Entrevista con Nacho Vigalondo, director de EXTRATERRESTRE

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Desde hace algunos años, el epicentro del cine fantástico más revelador y original ha dejado de encontrarse en Hollywood para trasladarse a latitudes insospechas, que el ser humano común y corriente de estas partes del mundo no se atreve a visitar. España, por ejemplo.

Luego de los buenos frutos cosechados por cineastas como Alex de la Iglesia (“El Día de la Bestia”) y Alejandro Amenábar (“Abre los ojos”), han surgido otros decididos a seguir el mismo camino, por más pedregoso que resulte, y entre ellos se encuentra Nacho Vigalondo, quien despertó ya pasiones encendidas con su discreta pero cautivante ópera prima “Los cronocrímenes” (estrenada en los Estados Unidos como “Timecrimes”).

El año pasado, el realizador cántabro se encontró en Los Angeles, como parte de una visita al AFI FEST 2011 que lo trajo de la mano de su nuevo proyecto, “Extraterrestre” (“Extraterrestrial” en inglés), que había generado ya comentarios particularmente positivos en otros festivales de cine. Su llegada a nuestras costas ha sido ansiosamente esperada por los fans del género, sean estos de donde sean, como lo atestiguó un grupo de ‘nerdísimos’ gringos que rodeó al director tras la primera proyección del viernes pasado para acosarlo con preguntas sobre su carrera cinematográfica y su obsesión con los cómics.

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Tras una espera más o menos prolongada, el ‘nerdísimo’ latino que mandó MANGANZON hasta el Teatro Chino de Hollywood pudo a su vez acosar al mismo Nacho con sus propias inquietudes, centradas, por supuesto, en “Extraterrestre”, un estupendo trabajo en el que la proverbial invasión de alienígenas (que nunca se ven) se convierte en una simple excusa para el desarrollo de una historia de supervivencia marcada por la comedia.

La película se estrenó la semana pasada en NY y Seattle, salió ayer en una sala comercial de Los Angeles (Laemmle’s Noho 7 de North Hollywood) y se encuentra además disponible en VOD. Esto lo que nuestro nervioso reportero logró extraerle al asediado español:

A primera vista, ésta es una historia de ciencia-ficción de muy bajo presupuesto, pero tiene también una gran mezcla de estilos, incluyendo el de la comedia de enredos, ¿no?

Sí. Me gusta decir que una comedia de enredos es una comedia romántica en la que la gente lleva mucha prisa por una razón que tiene muchas veces que ver con catástrofes y con torpezas producto de debilidades humanas.

Lo interesante aquí es que el tema -ya muy manido- de la invasión extraterrestre puede todavía generar tratamientos originales si cae en buenas manos.

No creo que las películas tengan la obligación de ser originales, pero reconozco que en mi caso eso me da energía, me ayuda a avanzar en el trabajo; de otro modo, me resultaría muy aburrido hacerlo.

IMG_2114¿Pero cuál fue el punto de partida? ¿La invasión extraterrestre o el triángulo romántico que se produce entre los protagonistas?

Las dos, es decir, el punto en el que colisionan los extraterrestres y esta historia de amor llena de mentiras. El interés principal para mí era lograr que dos géneros aparentemente incompatibles terminaran dependiendo el uno del otro, y eso es justamente lo que ocurre. No me interesaban en realidad los dos géneros por separado, sino el choque de los dos; no es que se me ocurriera primero uno y después el otro.

Parece haber ahora una obsesión en los nuevos cineastas por combinar géneros que le den un aire novedoso al fantástico, ¿verdad?

Yo creo que la ciencia-ficción es justamente un género que te pide siempre que des un paso adelante en alguna dirección, a no ser que hagas cine de explotación. Si intentas hacer un drama histórico, puedes usar un esquema que se ha repetido mil veces; al actualizar simplemente el casting, parecerá que estás haciendo algo cuando menos aceptable. Pero si haces ciencia-ficción, estás obligado a replantear alguno de los elementos con los que estás trabajando. Si yo hubiese hecho una película sobre viajes en el tiempo o sobre extraterrestres con resultados ya vistos, me hubieran crucificado. No es una queja; me encanta trabajar bajo esta presión.

Pero incluso en tu propia obra se pueden ver ya marcadas diferencias, porque “Extraterrestre” tiene mucho más humor que “Los cronocrímenes”.

Sí, es una comedia; la otra tenía un humor más metabolizado, más sublimado, que se encontraba mucho más en la realización que en el guión. Me encanta la comedia; de hecho, todos los cortometrajes que hice antes de “Los cronocrímenes” fueron comedias, o sea que ésa es el área de la que provengo. Es curioso, porque cuando estrené “Los cronocrímenes” en España hubo cierto desconcierto, porque se me conocía sólo por la comedia; esto significa que “Extraterrestre” me encuentra volviendo a mi estado original, pero creando a la vez confusión entre los fans internacionales que me conocen por “Los cronocrímenes” [risas].

Te escuchamos hablando dentro de la sala en inglés, que no es tu idioma original, y nos pareciste de lo más divertido. ¿Te consideras gracioso? ¿Eres el alma de la fiesta?

Esas son afirmaciones que las tienen que decir los demás, no uno mismo. Lo que sí sé es que me encontraré eternamente agradecido por poder hacer cine; soy como el niño que quiso ser astronauta y que ha lo conseguido. Estoy tan agradecido que no tengo motivos para ocultar lo feliz que me hace poder crear películas, poder enseñarlas y poder estar en contacto con gente de distintas partes del mundo gracias a ellas.

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Adentro dijiste en broma que eres un ‘nerd’ de lo más ‘hipster’. ¿Llegó lo ‘hipster’ para hacer que lo ‘nerd’ fuera ‘cool’, a diferencia del pasado, en el que ser ‘nerd’ era simplemente sinónimo de ser aburrido?

Pertenezcas a la cultura que pertenezcas, tienes que desafiarla; si alcanzo cierta aceptación de la cultura ‘nerd’, lo primero que tengo que hacer es atentar contra ella. Parte de nuestro compromiso es luchar incluso contra el fan, porque nunca hay que complacerlo; hay que intentar darle lo que no sabe que desea.

Antes de ésta, la última gran película sobre alienígenas -en términos de calidad- fue “District 9”, que iba por un lado mucho más político y social que “Extraterrestre”, que resulta mucho más ligera en ese sentido.

No ha habido una intención de ese tipo, aunque hay gente que ha dicho que habla en cierta medida de la crisis; pero prefiero que la película misma sea la que responda esa clase de preguntas, porque no creo que nadie deba hacer cine con un tema tan claro en la mente. Las películas tienen que hablar de su época por sí solas, no porque el autor lo haya decidido.

¿Sientes que ésta tuvo algunas influencias en particular?

Muchas. Hay un tipo de comedia incómoda que viene de Ricky Gervais y de Steve Coogan, a los que he visto siempre en televisión, y que me ha influido muchísimo. Pero la película es la vez muy española,  porque es heredera de un tipo de cine que se hizo en mi país a inicios de los 80, sobre todo en Madrid, con directores como Fernando Trueba, Fernando Colomo y, por supuesto, Pedro Almodóvar. Cuando hice esto, había ecos bastante obvios de “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, por ejemplo; no puedo estar al margen de esa escuela.Extrat_nena

Y, por el lado de la ciencia-ficción, parecen haber alusiones a “The Thing” y a “Invasion of the Body Snatchers”.

“Body Snatchers” es mi película favorita de ciencia-ficción, y la tuve constantemente en mente cuando hice ésta. Para mí, esto es “Body Snatchers” en versión miserable, porque todo es mentira.

El lado de la comedia se ve también reforzado por un casting impecable, porque todos los actores de la cinta están graciosísimos.

“Los cronocrímenes” era un ejercicio muy cerebral, muy obsesivo y muy frío; en este caso, quería trabajar más con los actores, y esta película ha sido un paso adelante en ese sentido. Los dos protagonistas han estado ya en varios proyectos, pero ella [Michelle Jenner] es mucho más famosa que él [Julián Villagrán]; y el que hace del vecino insoportable [Carlos Areces] es uno de los actores más queridos de la comedia española actual.

¿Decidiste desde el inicio que no mostrarías nunca a las criaturas? Porque no parece haber sido por un motivo de presupuesto…

No, no. No tenía sentido que las mostrara aquí; eso será en la siguiente. Tengo dos proyectos en inglés, “Windows” y “Supercrooks”, ambos variantes del género fantástico. “Window” va a ser un ‘thriller’ parecido a lo que hacía Brian de Palma en la primera mitad de los 80, es decir, un cine morboso, tipo “Blow Out” y “Dressed to Kill”. Por su lado, “Supercrooks” va ser “Ocean 11” con superpoderes; la escribí al lado de Mark Millar, que es el creador de [los celebrados cómics] “Kick-Ass” y “Wanted” y, además, uno de mis autores favoritos. Es un privilegio para mí poder trabajar con él.

¿Mark Millar? ¿Cómo se dio eso?

El vive en Glasgow, pero me lo encontré una vez en una tienda de cómics -las visito mucho- aquí en Los Angeles, con motivo de una subasta benéfica que tenía como premio una comida con él. Yo me la gané, y desde entonces hemos tenido esta relación, porque hemos encontrado que tenemos muchas cosas en común.

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