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Nov
09

Entrevista con CLINT EASTWOOD, LEONARDO DICAPRIO y DUSTIN LANCE BLACK, de “J. EDGAR”

Texto: Sergio Burstein

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Por más que uno trabaje como periodista de espectáculos, tener la oportunidad de hablar a la vez con una leyenda viva del cine y con una de sus mayores celebridades actuales no es cosa de todos los días.

Una posibilidad así sólo podía darse ante una película como J. Edgar,  el ambicioso drama histórico que se estrena hoy, y que además de haber sido dirigido por Clint Eastwood, se encuentra protagonizado por Leonardo DiCaprio, quien interpreta al controvertido fundador del FBI, idolatrado por las huestes conservadoras debido tanto al modo en que reorganizó la seguridad interna de los Estados Unidos como a su batalla constante contra el comunismo, y profundamente cuestionado por quienes lo consideraron poco menos que un fascista sediento de poder que orquestó desde las sombras toda clase de ataques contra los progresistas y los defensores de los derechos civiles, mientras ocultaba su latente homosexualidad.

Podrán encontrar nuestra opinión sobre el filme en una reseña que publicaremos en horas de la tarde; por lo pronto, lo que aquí les ofrecemos es la transcripción y la traducción completa de una conferencia de prensa a la que asistió MANGANZON y que, además de Eastwood, de DiCaprio y del guionista Dustin Lance Black (“Milk”), contó con la presencia de los actores Armie Hammer y Naomi Watts, así como de los productores Brian Grazer y  Robert Lorenz.

Leonardo, se sabe que Eastwood es un director de pocas tomas. ¿Hiciste más de tres en algún momento del rodaje?

DiCaprio: En realidad, hicimos muchas tomas en esta película. Nunca salí del set queriendo hacer más, por supuesto. Este fue un personaje muy difícil para mí, y a veces hicimos hasta nueve o diez tomas. Clint se adapta bien a todo y tiene su propio proceso, pero espera que cada actor con el que trabaja “plante bien sus pies y diga la verdad”, como lo señala la famosa frase de James Cagney.  El comprendía muy bien los saltos temporales que teníamos que hacer de manera permanente en esta película, la complejidad de la política que tratábamos y el desarrollo de los personajes; nos dio todo lo que podíamos necesitar como actores.

Eastwood: ¿Puede repetir la pregunta, por favor? [Lo hacen]. No es que no estuviera prestando atención, sino que mi capacidad auditiva no es tan buena como la de este jovencito… Bueno, hago todas las tomas que sean necesarias. A veces ves que el resultado ya está ahí y decides que la primera toma quede, o haces sólo un par más como refuerzo y eliges lo mejor de ellas en la edición. Prefiero que se haga en la primera, pero si no sale, lo sigo haciendo; es como decía Don Siegel: “Quizás no lo conseguí, pero al menos lo intenté”. Tengo esta reputación de hacer una sola toma, y aunque es una reputación maravillosa, es difícil mantenerse en ella; si lo hiciera, se convertiría en algo limitante.

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¿Qué aprendiste de J. Edgar?

DiCaprio: Creo que el guión de Dustin presentaba un retrato francamente fascinante de este hombre, y creo que todos los actores quedamos muy impresionados con estas personas que dedicaron sus vidas para servir al gobierno, sin haber tenido por ello ninguna clase de  privacidad. Eran representantes del FBI; ésa era su iglesia. Para mí, fue un concepto difícil de asimilar,  porque dejaron de lado cualquier tipo de amor en sus existencias; pero me gustó mucho el hecho de que el guión entraba en la carrera de Hoover en un momento en el que se presentaba casi una invasión terrorista, cuando había en nuestro país una paranoia hacia “los rojos” y, además, existían ladrones de banco que iban de estado en estado para convertirse en hombres libres cada vez que cruzaban uno.

Hoover cambió realmente el sistema policíaco en América y creó este departamento federal que es hasta el día de hoy una de las fuerzas de la ley más temidas, más reverenciadas y más respetadas en el mundo entero. Por supuesto, nuestro relato llega hasta sus días de mayor edad, cuando se convirtió en un dinosaurio político que no se adaptó a los cambios de nuestro país, en el momento en el que gobernaba Kennedy y se daba el movimiento por los derechos civiles, con gente como Martin Luther King.

Si hay algo que se mantuvo a lo largo de toda su carrera fue esta idea inamovible de que el comunismo era algo diabólico, por lo que cualquier movimiento de protesta era visto por él como un levantamiento subversivo. No se adaptó a lo que pasaba y se quedó en el poder demasiado tiempo, negándose a escuchar a sus detractores y cerrándose en lo que creía que era lo mejor para el país, por lo que su carrera terminó de manera fallida, en mi opinión. No puede negarse que fue un patriota, pero tampoco que empleó técnicas muy deplorables.

¿Por qué estás tan interesado en las películas de época?

DiCaprio: Si logramos entender a estas personas y cómo llegó a manifestarse la ambición en sus carreras, podremos aprender de la Historia. No creo que se pueda crear a un personaje como Hoover y hacerlo creíble; ni siquiera fuimos capaces de mostrar en esta película todas las excentricidades que tenía. Este fue uno de los hombres más poderosos del siglo pasado, y además de vivir con su madre hasta que tenía 40 años, le consultaba todos los asuntos políticos. Transformó muchas cosas en este país y era un niño de mamá, terriblemente reprimido, cuya única oportunidad para expresarse se encontraba en su trabajo.  Sea cual haya sido su orientación sexual, lo más importante en su vida fue el poder y aferrarse a él.

Tanto tú como Armie y Naomi [los tres protagonistas] tuvieron que hacer muchas escenas en las que sus personajes se encontraban ya viejos, y se ven muy natural en ellas; ¿cómo se prepararon para eso?

DiCaprio: Afortunadamente, Clint dejó esas escenas para las dos últimas semanas del rodaje, por lo que tuvimos tiempo para prepararlas bien, cuando ya estábamos muy cómodos en la piel de nuestros personajes. Teníamos que quedarnos sentados a veces por seis o siete horas para que nos aplicaran el maquillaje, y creo que cada uno hizo su propia investigación para esa parte de la interpretación, aunque no fue algo apresurado. El desafío para mí no fue sólo el trabajo de prótesis y el de moverme como un viejo, sino intentar mostrar que era una persona con cincuenta años de experiencia en su área que era capaz de hablarle a alguien como el joven Robert F. Kennedy como si fuera un advenedizo político sin idea de lo que pasa en el mundo.

Por suerte, Clint creó para todos un ambiente que nos permitió enfocarnos en la actuación, en el drama y en el modo en que progresaban los personajes. Hablo mucho de su estilo de dirección, pero es también cierto que tiene a un equipo de producción que se encarga de que todo detalle, por más mínimo que sea, se encuentre atendido, lo que tiene como consecuencia que te sumerjas completamente en la realidad que se está presentando.

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Eastwood: No pudo ser malo para ellos tener al lado a un director de 81 años [risas]. Creo que el mejor ejemplo son las escenas en las que mostramos a Hoover yendo a ver a dos presidentes distintos;  duplicamos prácticamente la toma, y Leo tuvo que hacer exactamente el mismo gesto en ambas, pero la distancia temporal les dio un sentido dramático muy distinto.

Sr. Eastwood, ¿cómo siente que le ha afectado el paso del tiempo? Porque su productividad artística es impresionante…

Eastwood: ¿Me lo puedes decir de nuevo? [risas]. No he escuchado nada de eso. Creo que, hasta el momento, envejecer ha estado bien. Mucha gente lo lamenta, porque vivimos en una sociedad que le rinde pleitesía a la juventud; pero cada edad tiene lo suyo, y del mismo modo en que estoy haciendo mal algunas cosas que en el pasado hacía bien, estoy haciendo bien otras cosas que en el pasado hacía mal.

DiCaprio: Desde una perspectiva ajena, lo que hace es sorprendente. Si no está dirigiendo una película, está actuando en una o componiendo la banda sonora; su dedicación es asombrosa y absolutamente inspiradora para todos nosotros.

Eastwood: Creo que mantenerse ocupado es lo mejor que puedes hacer. En Europa, están hablando de que la edad de jubilación se reduzca a los 67 años o algo así; a mí ya se me pasó hace rato [risas]. Hay que mantenerse mentalmente en forma, y lo más probable es que lo físico le siga la corriente.

Dustin, ¿podrías hablar sobre el proceso de escritura del guión?

Lance: Cuando empecé a hacer la investigación, me di cuenta de que los textos sobre Hoover se contradecían mucho más de lo que se ponían de acuerdo, porque estaban normalmente escritos desde una perspectiva política y manejaban una agenda determinada.  Lo importante entonces era hablar con las fuentes reales, con la gente que lo había conocido, y aunque no quedan muchos de esos, me sirvieron para tener al menos una impresión sobre el hombre. También fue muy necesario viajar a Washington D.C. y reproducir sus pasos, desde la casa en la que vivía con su mamá, que se encontraba a pocas cuadras del Capitolio. En cierto momento, has conocido a tantas personas y has leído tanto que empiezas a sacar tus propias conclusiones. Para mí, lo esencial era encontrar el por qué de sus acciones , ya que sabía que fue una persona que adquirió mucho poder y que lo acumuló por más tiempo del que debía. Esta era la única manera en que podía darle emoción a la historia.

Encontré que la respuesta a ese por qué se encontraba en su falta de capacidad para amar, algo que descubrí luego de conversar con varios caballeros muy mayores que estaban todavía vivos, y que me contaron lo que era crecer en esa época, antes de la revolución sexual, así como las reglas de comportamiento que regulaban lo que podías decir y lo que no podías decir, incluso cuando te encontrabas en privado con una persona de la que podías estarte enamorando. Fue entonces que empecé a entenderlo, aunque fue una sensación de lo más rara, porque yo tenía una opinión muy mala de las cosas que él había hecho; y eso llegó hasta un punto en el que empecé a cuestionar mi simpatía, aunque luego me di cuenta de que era necesario entender su lado humano si pretendía que lo que hizo no se repitiera más.

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Clint, ¿podría hablar sobre el tratamiento no lineal de la película?

Eastwood: ¿Puede repetir la pregunta? [Lo hacen]. Esa fue la manera en que Lance decidió presentar la historia, y me pareció interesante, porque permitía ver su conducta moderna y contraponerla a la que tenía cuando era muy joven y se encontraba ya listo para dar batalla. Creo que manejamos muy bien la fórmula, y que nos permitió explicar mucho mejor lo que hacían los personajes que si lo hubiéramos mostrado de otro modo. Estoy seguro de que Hoover pensaba que lo que hacía era lo correcto, aún cuando hacía cosas que a nosotros nos parecen incorrectas; y ése es el modo en que debe funcionar la mente de un actor cuando interpreta a un personaje.

¿Qué es lo que más le atrajo de los demás personajes?

Eastwood: Cuando fui al FBI, percibí que existe todavía un recuerdo legendario de Helen Gandy [la secretaria personal de Hoover, interpretada en la cinta por Watts]; hasta el director actual dice que ella manejaba el lugar. Era una clase de mujer que no se encontraba mucho en esa época. Cuando escuchamos las grabaciones de las declaraciones que ella hizo ante el Congreso tras la muerte de Hoover, mientras estaban tratando de encontrar los “documentos perdidos”, nos dimos cuenta de que era una persona muy fuerte que mantuvo sus convicciones hasta el final. Hay muchas preguntas sobre la relación que Hoover tuvo con ella y con Tolson [el asistente íntimo de  Hoover, interpretado en el filme por Hammer], porque son las dos únicas personas en la que parecía confiar; pero lo cierto es que eso los hizo personajes muy interesantes.

¿Le ha servido de algún modo conocer a personas con poder para presentar a este personaje central?

Eastwood: El poder absoluto siempre corrompe, y tiene que haber algo corrupto con un tipo que se mantuvo 48 años como director del Departamento de Investigaciones; como él lo fundó, nadie se atrevía sacarlo. Hay muchos paralelos en la sociedad actual que se podrían hacer, desde el presidente de un estudio [de cine] hasta el de una organización o una cadena periodística.

¿Qué hay de cierto en los rumores sobre las presiones que habría ejercido el FBI sobre usted para que no usara en la película ningún elemento que hablara sobre la sexualidad de Hoover?

Eastwood: Tengo un gran respeto por el FBI, y sé que han estado circulando rumores en los que se dice que ellos estaban molestos con nosotros; no son ciertas. De hecho, se emocionaron mucho con este proyecto; su filosofía fue que hiciéramos la historia que queríamos hacer, aunque no leyeron el guión y no saben nada sobre él.

Dustin, Clint Eastwood es todavía visto por mucha gente en Latinoamérica -de donde provengo- como un tipo conservador que hacía de vaquero o de pistolero implacable y, por supuesto, que se mostraba siempre muy macho. ¿Te preguntaste en algún momento si él era la persona más adecuada para hacer una película que tenía que tener en muchos momentos una abierta sensibilidad gay?

Lance: No me preocupé por eso. Si hubiera habido un problema, no le habría interesado leer el guión, en primer lugar. Hablamos mucho del origen de los datos que se encontraban en el guión, y sé que Clint hizo tanta o más investigación de la que yo hice para intentar que lo que mostrábamos fuera lo más cercano posible a la realidad. Nunca tuvimos que hablar de la historia de amor [entre Hoover y Tolson]; creo que él la trató con mucho respeto, y siempre sentí que se encontraba en buenas manos.

Edgar3Sr. Eastwood, ¿encuentra parecidos entre Hoover y su famoso personaje de Harry El Sucio [Dirty Harry]?

Eastwood: No; Harry El Sucio es un personaje de ficción que Don Siegel y yo tomamos como parte de una historia emocionante de detectives. Aunque mucha gente vio [la película] como algo lleno de violencia, tomaba también en consideración los derechos de las víctimas de crímenes. Después de eso, empezaron a aparecer varias organizaciones de apoyo a estas mismas víctimas; quizás nos adelantamos a nuestra época en ese sentido. Pero Hoover no era un policía callejero, sino un administrador, aunque la película tiene una escena real en la que un congresista le quiere poner las cosas difíciles porque no hace personalmente los arrestos.

Sabemos que va a regresar a la pantalla como actor [en una película llamada “Trouble With the Cure”]; ¿qué es lo que siente al hacerlo?

Eastwood: Podría decir muchas cosas, hasta ‘aburrimiento’ [risas]; pero ésta es una decisión basada en el material. He estado tratando de jubilarme de estar delante de la cámara desde hace mucho; en 1970, cuando dirigí por primera vez, me dije que si el asunto funcionaba, iba a quedarme en ese puesto. Pero nunca logré hacerlo, porque siempre llegaba alguien a ofrecerme un papel, e incluso ahora, existen personas que necesitan a un viejo gruñón y que se dicen de inmediato: “Esto lo tiene que hacer Eastwood” [risas].

Sin embargo, sin importar la edad que tengas, creo que todos los actores aquí presentes estarán de acuerdo con que todo esto depende el guión que se te presente, y no necesariamente si es un guión bueno para cualquiera, sino bueno para ti. También es importante estar con el ánimo necesario para hacerlo. Y esta vez lo estoy.

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