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Nov
09

AFI FEST 2011: Un encuentro con PEDRO ALMODOVAR (en texto y en video)

Texto y video: Sergio Burstein

Almodovar_Evening

Hasta hace un par de semanas, nos encontrábamos convencidos de que Pedro Almodóvar no tenía ningún interés en visitar la ciudad de Los Angeles. No lo vimos durante el día de prensa local de “Volver” (2006), al que acudió solamente Penélope Cruz, y ya para entonces, alguien nos había dicho que se negaba a visitar esta parte del mundo, supuestamente por una pelea con un periodista (algo que nos parecía inverosímil); pero, hace poco, estuvo también ausente de las mesas redondas dedicadas a su más inmediato proyecto, “La piel que habito”, en las que sí se encontraron Antonio Banderas [lee aquí nuestra entrevista correspondiente] y su co-protagonista Elena Anaya [lee la entrevista con ella aquí].

Fue por eso que quedamos gratamente sorprendidos cuando se anunció que iba a ser el director artístico invitado del AFI FEST 2011, lo que implicaba que, además de seleccionar una serie especial de cuatro películas -“Eyes Without a Face” (1960), “Le Cercle Rouge” (1970),  “Nightmare Alley” (1947) y “The Killers” (1946)-, el mismo manchego iba a estar presente en el Sur de California, insinuando la posibilidad de que se le pudiera conocer y, sobre todo, de que se le pudiera escuchar hablando sobre su soberbio arte cinematográfico.

Y aunque la oportunidad de platicar personalmente con él no era francamente realista, el evento “An Evening with Almodóvar” fue lo suficientemente completo como para aplacar la sed de información que se tenía tras ver su último trabajo, el excelente “La piel que habito”. La actividad misma tuvo como punto central la exhibición de “La ley del deseo” (1987), uno de los mejores títulos en la filmografía de este cineasta y, sin duda alguna, el de impronta ‘gay’ más abierta y más explícita, incluso en lo que respecta a las escenas hechas por el muy heterosexual Antonio Banderas, convertido luego en una estrella internacional [lee aquí la entrevista que le hicimos por "Puss in Boots"].

El momento culminante de la ceremonia se dio al final, cuando Almodóvar invitó al estrado a Banderas, para compartir con él toda clase de elogios (no sin antes advertirle a la audiencia que “este tipo no es ‘gay’, definitivamente”). Pero, para los amantes del cine, el interés mayor se encontró en la larga conversación que sostuvo con la directora del festival, Jacqueline Lianga, cuyas preguntas respondió normalmente en un inglés muy correcto y muy vivaz, aunque en varias ocasiones decidió hacerlo en español, apelando por ello a un traductor que no lo abandonó en ningún momento.

Como la charla fue prolongada, no estamos en condiciones de reproducirla por completo, como hacemos cuando las entrevistas son nuestras; pero hicimos varias tomas en video -precarias, en vista de las circunstancias, pero con los diálogos completamente comprensibles- que podrán quizás interesarle a algunos de nuestros más fieles lectores.

Además, en honor al siempre saludable hábito de la lectura, les ofrecemos de inmediato una transcripción -y a veces traducción- de estos mismos segmentos, que contienen revelaciones de extrema importancia para cualquiera que se interese en hacer o en apreciar cine de calidad:

(Sobre los actores con los que ha trabajado): “A veces me siento como la madre de todos ellos. Cuando alguien me pregunta si extraño a Antonio [Banderas], porque se vino a los Estados Unidos y está trabajando aquí, del mismo modo  en que lo hizo Penélope [Cruz], [respondo que] claro que los extraño, porque fueron muy importantes para mí; pero que a la vez de sentirme también agradecido con ellos, me siento orgulloso, porque al menos hasta los 80, España era un país secuestrado -debido a la dictadura de Franco-, por lo que nadie sabía nada de nuestros actores, aunque teníamos muchos que eran maravillosos. En algún momento, se dio una apertura histórica que no se había dado antes, y yo tuve la suerte de trabajar con todos ellos, incluyendo a Javier Bardem, Marisa Paredes y Carmen Maura, algunos de los cuales gozaron en primer lugar de mucho éxito en toda Europa. Estuvimos muy bien juntos porque me encanta trabajar con los actores; todos los elementos del cine son importantes para mí -el color, la música, la escenografía-, pero los actores son lo más trascendente, porque es a través de ellos que llega el mensaje de las películas. Solía ensayar mucho, y después de esos ensayos, reescribía el guión para adaptar los personajes a sus actores respectivos. Eso los volvía definitivamente los mejores actores para esos papeles. Soy como un sastre, pero también puedo ser una pesadilla, porque soy muy obsesivo y muy exigente. En resumen, lo que le pido a los actores son dos cosas: que crean que son los mejores del mundo para interpretar a esos personajes, y que crean que yo soy el mejor director para conseguirlo. Si crees en esas dos condiciones, vas a lograr definitivamente un trabajo maravilloso”.

(Sobre su manejo de los géneros): “El melodrama y el musical han sido géneros de mi juventud, y he llegado al western y al ‘noir’ en mi madurez. No sé si tiene que ver con hacerte mayor o con tener más comprensión de la vida, y de la vida como se la cuenta por ejemplo en los ‘thrillers’. Eso no quiere decir que yo personalmente sea tan pesimista que sólo me identifique con los ‘noirs’ y con las tragedias, pero lo que sí es cierto es que es el género que más me conmueve ahora. Para mí, el ‘noir’ es una prolongación del melodrama, y es lo que más veo últimamente. Me parece maravilloso que los espectadores de este festival tengan la oportunidad de ver películas como las que he elegido para esta serie sobre una pantalla que es considerablemente más grande que la de cualquier mueble de su sala de estar. No sé si seré muy de la vieja escuela, pero creo que las películas se deben ver en formatos más grandes que el de la televisión casera”.

(Sobre su empleo del color): “El hecho de haberme educado en los años 60 y 70 hizo que tuviera una fuerte influencia del arte pop, y hay que recordar también que el primer cine que vi era en “technicolor”, con colores muy brillantes. Creo que siempre he intentado recuperar esos colores en mis obras, porque son los primeros colores de las películas que vi. Todos mis trabajos tienen colores muy llamativos, aunque con el paso del tiempo y el desarrollo de las historias, han ido ensombreciéndose un poco.  Hay autores de los que siempre recuerdo la fotografía, como Alfred Hitchcock y Douglas Sirk; y si pienso en blanco y negro, me vienen inmediatamente a la cabeza Fritz Lang y todos los expresionistas del cine alemán.  Además del pop, hay ciertos pintores que siempre pongo como ejemplo para mis directores de fotografía, como Edward Hopper, que es uno de los artistas gráficos que más cine ha inspirado, o [Diego] Velásquez, que fue un maestro absoluto de la luz, y que sirve particularmente para el manejo cinematográfico, en el que tienes personajes en primer, segundo y tercer término, por lo que necesitas varios tonos de luz”.

(Sobre el encuentro con Banderas): “No puedo pensar en la década de los 80 sin su cara, sin sus ojos… y sin el resto de su cuerpo”, dijo con una sonrisa antes de que el actor subiera al estrado. Una vez que Banderas estuvo arriba, se produjo un encantador intercambio de palabras entre ambos -siempre en inglés- que llevó en primer lugar al director a decir: “Esto es como la comedia ‘stand-up’, ¿no?”,  y que lo hizo luego agregar que “esto es como un premio para los dos y para Agustín [su hermano, productor de todas sus películas]”. Poco después, cuando Banderas dijo: “Pedro, tengo algo que confesar”, Almodóvar le respondió: “Confiesa, confiesa. A la audiencia le encantan las confesiones”, desatando con ello la risa general.

“En todos estos años, este hombre me ha enseñado unas lecciones de vida muy importantes”, prosiguió el actor. “En la película que vamos a ver ahora [“La ley del deseo”] interpreto a un homosexual, y recuerdo que cuando fui a Nueva York a promoverla, todo el mundo estaba asustado con eso; pero a nadie le importó en cambio cuando mi personaje mataba a alguien. Era aceptable cometer un crimen, pero no besar a otro hombre en la boca”.

Después, el actor se dirigió directamente al realizador que tenía al lado. “Tengo que agradecerte por haberme dejado recorrer ese camino difícil, doloroso pero gratificante de la creación, con el que rompiste las reglas de la cinematografía española”, afirmó. “Nunca bajaste la cabeza ante nadie, y siempre te has mantenido puro, haciendo exactamente lo que quieres hacer y contando las historias que quieres contar. ¿No es ésta una confesión?”.

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