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Dic
31

Entrevista con Asghar Farhadi, director y guionista de A SEPARATION

Escrito por Debi

Texto: Sergio Burstein

Ashgar

Hacer cine en Irán no es una cosa fácil. Como buenos latinos que somos, no hemos estado precisamente expuestos a un arsenal de películas provenientes del Oriente Medio, pero las noticias que nos llegan de dicha nación islámica hablan muchas veces de las penurias que atraviesan los realizadores que viven allí.

Y no necesariamente debido a los aprietos económicos, sino sobre todo por las serias restricciones que ejerce sobre todos sus ciudadanos el régimen musulmán existente, lo que se ha traducido incluso en penas de encarcelamiento y de prohibiciones de salida del territorio nacional a varios realizadores encargados de hacer películas que no complacieron por algún motivo las exigencias de los gobernantes.

En ese sentido, uno de los casos más sonados es el de Jafar Panahi, un director de amplia experiencia y de reconocimiento internacional que se puso en problemas al apoyar a un político de oposición, y que ha recibido una pena de cárcel de seis años y una prohibición de salida de veinte, como lo pueden leer en este informe. La suerte ha sido distinta para el más joven Ashgar Farhadi, un integrante de la nueva generación fílmica que se las ha ingeniado para hacer trabajos de gran calidad artística y de resonancia social que no se colocan necesariamente en la mira de la represión, como es el caso de “A Separation”, que no ha sido sólo seleccionada por Irán como su candidata para las nominaciones al Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera, sino que está siendo ampliamente celebrada por los críticos, y acaba de ser nominada en una sección semejante para los Globos de Oro.

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No debe pensarse que Farhadi (quien estudió en la Universidad de Teherán y ha hecho ya cinco largometrajes) es indiferente a lo que le ocurre a sus colegas; de hecho, se dice que en algún momento manifestó abiertamente su respaldo a Panahi, lo que puso en peligro la continuidad de su carrera y lo obligó a replantear su discurso. Como ocurre en estos casos, no tenemos información precisa sobre lo sucedido, pero lo que sabíamos nos permitía entender que entrevistar a este director no iba a ser necesariamente fácil, porque nadie en su posición se encuentra dispuesto a hablar de manera ilimitada sobre esta clase de temas.

La charla, que se llevó a cabo en un hotel de Los Angeles, no fue del todo fluida por otras razones adicionales: Panahi no habla inglés (menos español, claro), por lo que hubo que recurrir a una traductora simultánea. Pero MANGANZON hizo lo mejor que pudo para brindarle a sus lectores la siguiente entrevista, centrada en un título que parte con una pelea entre esposos y se prolonga al problema legal en el que se mete un hombre al tener que enfrentarse a una empleada que lo acusa de haberla conducido involuntariamente a un aborto tras una pelea casera. Aunque no tiene elementos directamente políticos, “A Separation” (que se estrena hoy de manera limitada en L.A. y NY y se extiende luego a muchas otras ciudades, a través de una programación que pueden encontrar en este link) es una cinta en la que se pueden descubrir de manera discreta varias claves importantes para entender la compleja realidad iraní.

 Ashgar, “About Elly” ha sido hasta el momento la película más exitosa de tu carrera. ¿Te sentiste de algún modo presionado al momento de hacer ésta debido a las expectativas generadas? 

Creo que cada filme nuevo que hago es una evolución, una especie de continuación del anterior, sin ser una secuela. Y cuando digo continuación me refiero al hecho de que hubiera sido inconcebible para mí haber hecho primero “A Separation” y después “About Elly”. Aquella me inspiró a hacer ésta, porque sus temas y sus personajes no hubieran pasado por mi cabeza en otro momento y como parte de otro proceso. Pero hay algo más: el éxito de la anterior pudo crearme una ansiedad y una preocupación que me impidiera seguir adelante, y el mejor remedio para solucionar eso fue hacer “A Separation” apenas terminé “About Elly”. 

Esta película emplea mucho la cámara en mano; ¿es una técnica a la que recurres con regularidad?  

No necesariamente, aunque la empleé también mucho en “About Elly”. Hay dos cosas básicas que se pueden hacer con esto y las dos son importantes para mí; la primera es que se incrementa el realismo de la película, y la segunda es que se aumenta la tensión del esperador cuando el movimiento es inestable, algo que resultaba particularmente importante en esta historia.  

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La separación aquí no corresponde sólo a la pareja de casados que aparecen claramente en problemas en la primera escena de la película, sino que se extiende a muchos otros personajes. ¿Fue intencional confundir un poco al espectador con este inicio aparentemente definido? 

Como lo dices, lo primero que vemos es a un hombre y a una mujer que se separan, pero ésa es sólo la ventana por la que entramos a la historia, planteada sobre la base de detalles muy mundanos del día a día, tan frecuentes que dejamos de prestarles atención y no nos damos cuenta de que la historia está avanzando gracias a ellos. Cuando lo percibimos, nos percatamos de la importancia que tenían, y nos vemos forzados a analizarlos en retrospectiva.  

La película tiene al menos a dos personajes femeninos muy fuertes, la esposa y la mujer que cuida al anciano. No es lo que se suele imaginar en el caso de Irán… 

En realidad, ésta es una película muy realista. La imagen que existe en el extranjero sobre las mujeres iraníes es una imagen que proviene de las limitaciones reales que se imponen sobre las ellas, es decir, las de seres débiles que se quedan en casa, que no tienen voluntad propia y que hacen todo lo que dicen los hombres; pero ésa es una visión demasiado simplista. No estoy tratando de decir que todas las mujeres iraníes son más fuertes que los hombres, sino que, en medio de sus limitaciones, estas mujeres tienen una presencia en la sociedad y están activas.

¿Y las de “A Separation” tienen bases reales, provienen de personas que conoces?

Vienen de mi imaginación, pero ésta tiene raíces en la realidad, por supuesto.

¿Sigues viviendo en tu país?

Mi base es Irán; a veces salgo por motivos de trabajo, pero siempre regreso.

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Se sabe que muchos cineastas tienen problemas por allá, pero tu película ha sido nominada para ser la representante oficial de Irán en el Oscar. Se puede pensar que estás en una situación privilegiada…

Cada cineasta tiene una naturaleza distinta al otro. No puedo decir realmente quién tiene más problemas y quién menos. Hay problemas que son comunes a todos, y otros que tienen que ver con los temas que cada uno presenta en sus trabajos. Los míos no ocasionan situaciones que hayan llevado a que se impida salir de Irán.

¿Y representar a Irán en el Oscar no es como representar al gobierno de allá?

No es tan simple como eso. Cada evento, cada película que se hace en Irán necesita aprobación del gobierno para realizarse. ¿Podemos entonces concluir que todas estas películas son pro-gobierno? No necesariamente; de hecho, muchas tienen sus propios conceptos sobre la situación.

¿Tienes algunas influencias específicas como cineasta?

Más que el cine, mi influencia más grande ha sido el teatro, que fue de hecho lo que hice antes de acceder a esta industria. De todos modos, creo que todas las películas buenas que he visto en mi vida me han influido de un modo u otro.

¿Qué viene para ti?

Estoy trabajando en la escritura y el desarrollo de un guión que empezaré a filmar el próximo año. Se supone que iba a hacer algo en Alemania, pero he decidido ahora que lo haré en Francia.

Filmarás entonces fuera de Irán, lo que puede significar una búsqueda de cambio como artista e incluso como iraní, ¿cierto?

Va a ser un cambio de ambiente, pero eso no quiere decir que vaya a cambiar por completo mi estilo cinematográfico ni las historias que me interesa contar.

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