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Mar
15

Entrevista con Diego Luna, de CASA DE MI PADRE

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Este viernes se estrena en las salas locales Casa de mi padre”, una comedia que está siendo ya calificada como ‘la primera película de Will Ferrell en español’, pero que cuenta también con la participación de al menos cuatro personalidades importantes del mundo latino de la actuación: el recientemente desaparecido Pedro Armendáriz Jr. y los muy vitales Diego Luna, Gael García Bernal y Génesis Rodríguez.

En la cinta, escrita por el anglosajón Andrew Steele y dirigida por el también ‘gringo’ Matt Piedmont (ambos del programa “Saturday Night Live”), Ferrell (que no habla español en la vida real) interpreta a Armando Alvarez, el hijo de un acaudalado ranchero (Armendáriz) que se enamora de Sonia (Rodríguez), la novia de su hermano Raúl (Luna), quien anda metido en unos negocios turbios que tienen que ver con el narcotraficante “La Onza” (García Bernal).

El tema podría prestarse al drama, pero aquí se juega en cambio la carta de la comedia más disparatada, con frecuentes e intencionales alusiones a clichés de la cultura mexicana y el empleo permanente de nuestro idioma. El asunto de la violencia que se produce en el país vecino ocupa un lugar importante, y será sin duda uno de sus aspectos más polémicos, al lado del curioso manejo del idioma, absolutamente novedoso para una producción estadounidense de esta clase.

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Les ofreceremos muy pronto nuestra reseña de la cinta; pero, por el momento, los dejamos con la primera entrevista que MANGANZON pudo hacer durante el reciente día de prensa, que nos permitió asistir a mesas redondas con Luna, Rodríguez, Ferrell, el también actor Nick Offerman (quien encarna a un siniestro agente de la DEA), Piedmont y Steele. Lo sentimos, pero Gael brilló por su ausencia…

¿Tiene la película un mensaje?

Hay definitivamente un punto de vista. Fue una experiencia revitalizadora, porque me permitió hacer cosas que nunca había hecho en un set, ya que mi personaje es una locura y se maneja en un tono de actuación que me dio muchas libertades. Es una sátira en todo sentido: de las telenovelas, del 'spaghetti western', de las películas que se hacían con tres pesos, de la estética setentera, de la percepción que existe en los Estados Unidos sobre los mexicanos y de la que existe en México sobre los americanos. Representó también para mí la oportunidad de hacer un cine que no se hace en mi país, y de hacerlo  en español.

Antes de esto, produjiste “Miss Bala”, una cinta seria que evitaba permanentemente los estereotipos, mientras que ésta se regocija en ellos. ¿Cómo asumes estas diferentes visiones de un tema tan controvertido como el del narcotráfico?

La verdad es que ésta es una película que se le ocurrió a Will [Ferrell] y a su equipo, es decir, una película en español hecha por ellos, por lo que la perspectiva es la de acá. Pero creo que sí logra tener un punto de vista y un comentario claro. Se me ha preguntado mucho si la gente se va a ofender en México, y yo creo que se van a ofender más aquí, cuando escuchen los diálogos que tiene Will sobre los Estados Unidos. Me gustó también una de las cosas que dice mi personaje: “Yo vendería chocolates si por allá los compraran; pero lo que quieren en cambio son drogas, y muchas”. Es una sátira, obviamente, pero la comedia es una herramienta muy efectiva para la crítica y para invitar a la reflexión. Sin embargo, no se puede perder nunca de vista quién creó esto. Me parece que para ellos es un riesgo tremendo, y no es gratuito que se esté estrenando primero aquí que en México.

Luna3¿Te preocupa que se molesten los “gringos”?

No me importa, en realidad. Sé porqué la hice: conecté con el humor, con el comentario político que tiene y con el reto que representaba hacerla, porque no es sólo una burla sobre el cine, sino también sobre los que hacemos esto y sobre la intensidad con la que a veces nos tomamos nuestro trabajo, que puede rayar en lo ridículo.

La última vez que se te vio en la pantalla de los Estados Unidos fue interpretando también a un mafioso, el del ‘thriller’ “Contraband”, con Mark Wahlberg, que no tenía nada de comedia. ¿Estás interesado ahora en hacer más papeles de villano? ¿Cómo trabajaste en este personaje, que tiene una vestimenta muy particular y un acento extremadamente norteño?

En esta película hay un personaje detrás del personaje, al menos para mí. El que interpreto se llama Raúl Alvarez, pero detrás de él, existe en mi opinión uno mucho más interesante: un actor malísimo que toma las peores decisiones. Es un actor que se deja llevar a hacer un acento de ese tipo, a relacionarse con la cámara del modo en que se relaciona con ella, a incurrir en la enorme cantidad de errores de ‘delivery’ que tiene. Pude usar lo que siempre he contenido en una filmación, representando de eso modo a quien pretende robarse la película en cada segundo que se le otorga, en cada mirada que ofrece. Me sirvió para burlarme de muchos colegas y de muchas experiencias que me pasaron de ‘chavo’, tanto en la televisión como en el cine y en el teatro, o que llegaron a mis oídos a través de anécdotas que me han contado.

Y pasó lo mismo con el director de la película [Matt Piedmont], porque no se trata de que se le hayan pasado realmente todos esos errores de continuidad que se ven aquí. El mismo se convirtió también en un personaje.

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¿Cuál fue tu reacción inicial al ser invitado a hacer una película en la que Will Ferrell iba a ser tu hermano mexicano e iba a hablar en español?

Me pareció un desafío muy divertido y muy irreverente. Normalmente, identificamos a Will con un cine que vive de la taquilla, mientras que el cine mexicano no vive de eso, sino de los subsidios. Nuestro cine está usualmente destinado a los festivales, a un circuito más elitista. Fue de lo más interesante hacer algo que me llevaba a partir de burlarme de mí mismo para burlarme luego de todo lo que está a mi alrededor.

¿Qué significó para ti que ésta fuera además la última película de Pedro Armendáriz?

La noticia de su pérdida fue muy triste, porque llegó repentinamente y antes de tiempo. Nunca me di cuenta de que estaba enfermo. La última vez que lo vi se encontraba muy bien, feliz de la vida, con una energía tremenda; de hecho, se estaba yendo de vacaciones. Me sorprendió muchísimo [su muerte]. Si hay algo bueno dentro de todo esto, es que se divirtió mucho en su última película; fui tanto testigo como cómplice de ello. La gozó hasta el final; estaba muy contento con lo que estábamos haciendo y eso es algo que al menos me deja tranquilo.