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Jul
14

Entrevista con Benicio del Toro y Demián Bichir, de SAVAGES

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Antes de esto, los habíamos visto compartir la pantalla en papeles que muchos podrían considerar polémicos, pero que resultaban heroicos y solidarios en ese planteamiento: Benicio del Toro era el líder guerrillero más conocido de todos los tiempos y Demián Bichir era su compañero de batalla y el hombre que se convertiría en dirigente de Cuba por muchos años. Nos referimos, por supuesto, a las dos películas de Steven Soderbergh sobre “El Che”.

Pero las cosas cambian de manera radical en “Savages”, una cinta de Oliver Stone que se extiende este fin de semana a muchos más salas de los Estados Unidos y que los encuentra interpretando a Lado y a Alex, los peligrosos lugartenientes de Elena (Salma Hayek), una jefa del narcotráfico con no pocas alusiones a la reina del Sur.

En consonancia con el estilo original de Stone, las situaciones en la cinta se salen rápidamente de control, luego de que estos tres “simpáticos” personajes deciden tomar medidas drásticas ante el rechazo a su propuesta de negocios por parte de Chon (Taylor Kitsch) y de Ben (Aaron Johnson), dos jóvenes californianos que han incursionado con éxito en el negocio local de la marihuana medicinal y que comparten conscientemente a la misma novia, Ophelia (Blake Lively).

Ben_Dem_2Como era de esperarse, aquí nadie confía en nadie, y hay incluso algunos (¿alguien dijo Lado?) que no tendrán reparo alguno en torturar espantosamente a su compañero más cercano (léase Alex) si las condiciones lo exigen. No se trata definitivamente de una película “bonita”, sino de una llena de referencias a la compleja situación social y política que se vive a ambos extremos de la frontera, y que demandó sin duda grandes esfuerzos histriónicos de Del Toro y Bichir, quienes hablaron con MANGANZON y otros periodistas durante una reciente rueda de prensa (ocurrida justo antes de las elecciones presidenciales en México, lo que explica el tono de las declaraciones del actor de dicho país en la última respuesta brindada).

Ustedes interpretaron a amigos íntimos en “Che”, y ahora hacen de unos tipos repulsivos cuya relación termina muy mal. ¿Cómo hacen el traslado entre colaboraciones de trabajo tan contrastadas?

Del Toro: Es que todo es posible en la pantalla; cuando hacemos un papel, no nos vemos como nos veríamos en la vida normal.

Bichir: Creo que los resultados se ven en la pantalla. Una vez que crees lo que ves, todas las peleas que tenemos detrás de cámaras quedan olvidadas. Es una broma [risas]. Siempre es un placer estar rodeado de grandes actores. Me encantan el fútbol y el tenis, y pasa lo mismo con esto, porque cuando tienes a un contrincante adecuado, tu juego mejora. Benicio es uno de los mejores actores que existen ahora, y trabajar con él es siempre muy fácil y placentero.

Del Toro: Los actores tenemos algo que nos permite reconocer a alguien que te hace mejor. Como dice Demián, se parece a un deporte, que cuando se hace bien, resulta muy divertido.

¿Cómo fue trabajar con Oliver Stone? ¿Les dejó improvisar mucho?

Del Toro: La principal razón por la que hice esto fue él. Te da la oportunidad de hacer muchas cosas, sí, aunque tiene también muchas pautas precisas para que cuestiones lo que quieres hacer con el personaje. No diría que te deja improvisar completamente, pero sí que te hace sentir muy libre para explorar cosas distintas. Le interesa que te quede siempre claro el punto de la historia en el que te encuentras, y por ese lado, lo siento casi como un entrenador, lo que me hace regresar al tema de los deportes.

¿Qué aspecto de sus personajes resonó más en ustedes?

Bichir: Cuando leí la novela [en la que se basó el filme], me sentí muy impresionado no sólo con la manera en la que [el escritor Don] Winslow contaba la historia, sino con lo acertada que resultaba. Esta es una de esas historias en las que quieres interpretar cualquier papel, porque quieres ser parte de ella. Me dio además la oportunidad de hacer algo muy distinto a lo que hice en “A Better Life”; después de esa película, tuve que rechazar varios proyectos que se le parecían demasiado. Además, cuando Oliver Stone te llama, dices simplemente que sí, ¿no?

Del Toro: El libro era ya fantástico, y me encantó el lado satírico que tenía, además de la presencia de Oliver y de todo el reparto.

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Benicio, tu personaje hace cosas muy malas; ¿cómo trabajaste esa faceta?

Del Toro: La base es la misma novela, a pesar de que el guión es un poco distinto. Hablé con Oliver con mucho respeto, tratando de no volverlo loco [risas], y logramos así desarrollar las cosas correctamente.

Y tú, Demián, tienes escenas muy complicadas, sobre todo la que te encuentra en una sala de tortura…

Bichir: Toda película es extenuante, porque hay que trabajar intensamente desde mucho antes que se inicie el rodaje. Recuerdo haber visto a Benicio encarnando por primera vez a Lado, luego de preguntarme en mi casa lo que él iba a hacer con el personaje, y no haber tenido más opción que darle una ovación de pie, porque es maravilloso ver cómo se produce esa transformación. Me pasó lo mismo con Salma [Hayek], que creo que da aquí una de las mejores interpretaciones de su carrera. Lo de [la tortura] fue también muy difícil, pero un buen director se asegura siempre de que todo sea seguro y de que las cosas se encuentren listas para que brindes tu mejor actuación.

¿Les preocupó tomar papeles de latinos tan controvertidos en este momento de sus carreras?

Del Toro: ¡He hecho de traficantes de drogas toda mi vida! [risas]. He hecho una carrera matando gente. Entiendo que, como latino, uno se preocupe por el modo en el que se retrata a la comunidad, pero creo que esta historia muestra lo malo que hay en los dos lados, sin echarle la culpa a uno solo. Creo que el tema aquí es más grande, aunque se muestre de manera exagerada.

Bichir: En mi país, nos desgarramos las vestiduras por todo. Hay mucha preocupación por las decisiones que tomamos como actores. Cuando se enteraron de que hice en Irlanda una película en la que interpreto a un piloto que viaja con unas joyas, gritaron: “¡Otro traficante de drogas!”. Lo cierto es que ni Al Pacino ni Robert de Niro hubieran podido desarrollar una carrera en México, porque han hecho siempre de gángsters. No se trata de lo que hace tu personaje para vivir, sino del poder que tiene y de la calidad del proyecto. Hay muchas maneras de contar la misma historia. Claro que a veces rechazas trabajos porque no te gusta el director o el guión; pero no es algo estable ni definido.

Ben_Dem_4Pero, siendo mexicano y sabiendo lo que está pasando por allá, este trabajo tuvo que despertar muchos sentimientos encontrados en ti…

Bichir: La época que estamos viviendo ahora en México es crucial, y es importante que esta película se estrene ahora, como está pasando con “Colosio” en México. El cine funciona como un recordatorio constante de quiénes somos y de qué estamos hechos los seres humanos. Somos de algún modo cronistas de un momento en particular. Es importante mostrarle a los ‘chavos’ que pueden votar ahora que el PRI y el PAN tuvieron ya su oportunidad y que no hicieron nada con ella, más allá de un revoltijo tremendo y de la miseria en la que estamos todos sumergidos; y no me refiero sólo a la pobreza económica, sino también a la cultural y moral que existe.

Es sumamente importante que una voz tan influyente como la de Oliver Stone haga una película en la que se muestra que este problema [de las drogas] que estamos viviendo desde hace tanto tiempo es de dos polos, y que la responsabilidad le corresponde a dos países. Esto se podría haber hecho de manera local, pero tal como se realizó, llegará a todo el mundo. Es importante contrarrestar el inmenso aparato mediático que manipula a la gente de México, pese a la existencia del movimiento YoSoy132; el arte y la cultura también deben decir cuál es la verdad de las cosas, no la de las televisoras.

Toda esta bronca revienta desde la Segunda Guerra Mundial, cuando se empezó a producir masivamente amapola para hacer heroína para los soldados; cuando acabó el conflicto, miles de campesinos se quedaron sin trabajo, y comenzó la historia. Es importante que el cine documente todo esto, y si lo hace a través de trabajos de gran alcance, es incluso mejor.

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