Entrevista con Jake Gyllenhaal y Michael Peña, de END OF WATCH
Texto: Sergio Burstein

Sentados frente a un reducido grupo de reporteros mayormente latinos entre los que se encontraba MANGANZON, los actores Jake Gyllenhaal y Michael Peña lucieron aspectos completamente distintos a los que muestran en su más reciente aventura fílmica, sobre todo en el caso del primero, que lleva ahora el pelo bastante largo y una abultada barba, en contraste con su absoluta falta de cabello en “End of Watch”.
Pero también llamó la atención verlos sin el uniforme azul que ostentan en el filme que se estrena mañana, ya que si bien son lo suficientemente famosos como para haber participado en títulos como “Donnie Darko”, “Brokeback Mountain” y “Source Code” (Gyllenhaal) y “Crash”, “World Trade Center” y “Tower Heist” (Peña), su impresionante trabajo compartido de actuación en la nueva cinta escrita y dirigida por David Ayer (“Training Day”, “Street Kings”) hace que el espectador sienta que se encuentra realmente ante dos agentes del LAPD abocados a su trabajo de manera digna y valerosa, una circunstancia que en teoría no debería resultar del todo creíble, en vista de los antecedentes del cuestionado cuerpo policial, tantas veces vapuleado en la obra anterior del mismo Ayer.
Pero, fuera de ser una película sobre policías, pandilleros y narcotraficantes que se enfrentan en violentas escenas de acción, ésta es una historia sobre dos compañeros que aprenden a establecer una relación entrañable en medio de sus tediosos patrullajes, lo que les permite destilar una naturalidad y un sentido del humor que no pasarán desapercibidos -y que pueden abrirles de paso a los dos serias posibilidades durante la próxima temporada de premios-. Hablamos con ambos sobre esto.
Todo el mundo está celebrando ahora la buena química que muestran en la película y el inmenso sentido del humor que exhiben en ella, aunque no se trata de una comedia. ¿Improvisaron mucho? ¿O todo estaba en el guión de Ayer?
Peña: El 95 por ciento de lo que se ve estaba en el guión. El asunto es que ensayamos tanto que siempre tratamos de hacer cosas distintas, porque de otro modo los ensayos se hubieran vuelto aburridos. Cada uno le ‘tiraba’ al otro pequeñas frases o palabras para que la interacción tuviera más vida, porque el éxito de esta película depende de su realismo y del modo en que el espectador siente que hubo improvisación aún en los momentos en los que ésta no estaba presente.
Después de un rato, nos dimos cuenta de que había detalles que siempre repetíamos, como lo de Jake con las chicas mexicanas y lo mío acusándolo de ser un bebedor de café, aunque yo era el que estaba obsesionado con eso (no lo hago más). Y es que acaba de leer una lista sobre los gustos de la gente blanca en la que se decía que lo que más les gusta es el café [risas].
Lo que más me enorgullece de esto es que hicimos comedia a partir de la vida normal, es decir, la comedia que es más difícil de hacer. “Tower Heist” era una comedia abierta en la que se presentaban bromas específicas del género, pero en este caso había que buscar las situaciones apropiadas, aunque el lado humorístico viene también por parte de dos tipos que son como hermanos. Pueden molestarse mucho el uno contra el otro, pero son a la vez completamente honestos; y cuando hay mucha honestidad, la comedia que surge es increíble.
¿Y hubo momentos en los que las risas permanecieron luego del corte de toma?
Gyllenhaal: Todo el tiempo. Un día, nos llevaron por una carretera, y de repente empezamos a escuchar ruidos que nos parecieron disparos, pero que eran en realidad fuegos artificiales que alguien había tirado debajo del auto.
Peña: ¡Y nos pusimos a gritar como locos! [grita como loco al lado de Gyllenhaal].

¿Pero aprendiste algo de la cultura latina, Jake?
Gyllenhaal: Por supuesto. Empezando por el simple hecho de que andamos mucho en el Sur de Los Angeles a lo largo de cinco meses, aunque no necesariamente en el área más peligrosa, que de hecho visitamos también algunas veces durante las patrullas que nos sirvieron de preparación. Pero tuvimos más tiempo para estar al lado de la gente y entrar en contacto con una comunidad increíble, que se portaba muy bien y tenía siempre a la mano comida interesante. Fue una novedad para mí, porque si bien nací y me crié en Los Angeles, lo hice en una parte completamente distinta de la ciudad. Hay una escena en la que [el personaje de Peña] me dice: “Si puedes vivir sin ella, olvídala; y si no puedes, cásate con ella”. Eso me pareció muy relevante en relación a la idiosincrasia hispana, de la que estuve además muy cerca gracia a la familia de David [Ayer, cuya esposa es mexicana]. Ese respeto por la familia y por temas esenciales es algo que nunca olvidaré y que me cambió la vida.
¿Te casarías con una latina?
Gyllenhaal: ¿Cuál de todas? [risas]. Honestamente, creo que la cultura es menos importante que la mujer misma, pero me gusta el hecho de que en esos medios hay mucho respeto por la familia y por el cuidado que hay que poner en ella.
¿Descubrieron aspectos interesantes de la policía que no conocían?
Peña: Sí; que les encantan los tacos [risas]. Fuimos mucho a una camioneta en los que hacían unos increíbles. Creo que hay varios que deciden patrullar ciertas zonas por sus tacos [risas], y muchos a los que les interesa preservar el vecindario. Yo crecí en el vecindario y no recuerdo haber crecido con miedo; claro que tenía que cruzar la pista cuando veía a diez ‘homies’ es una esquina tomando, porque no sabía lo que iban a hacer. Pero era muy divertido; cuando íbamos al parque, todo era muy mexicano [hace sonidos propios de un conjunto musical del país].

Michael, en una entrevista anterior, David Ayer nos contó que tu primera audición no lo convenció de que fueras el adecuado para el papel, pero que te vio luego en “Lincoln Lawyer” y cambió completamente de opinión. ¿A qué crees que se debió el cambio?
Gyllenhaal: Espera un minuto. David puede decir lo que quiera [risas], pero yo sentí que Michael era la persona adecuada desde el inicio mismo. Es uno de los mejores actores que existen, y definitivamente el mejor para un papel como éste.
Peña: Para un actor, todas son elecciones, y yo hice una en particular con respecto al modo en que debía reaccionar ante las bromas que me hacía Jake. Me pareció que tuve una muy buena audición, aunque era obvio que me iba a tomar más tiempo desarrollar al personaje.
Gyllenhaal: Ya sé que me estoy metiendo mucho en la respuesta, pero creo que Michael tuvo una devoción por el proyecto que nadie más hubiera tenido. Lo que pasa es que a veces los que estamos involucrados en estos proyectos asumimos las cosas de manera distinta.
Michael, el LAPD ha sido seriamente cuestionado en años recientes, y ahora mismo la policía de Anaheim está bajo el ojo de la tormenta debido a varias acusaciones de maltrato y hasta de muerte relacionadas a la comunidad latina. En ese sentido, ¿crees que es el retrato que se brinda aquí de los agentes es realista?
Peña: Creo que es muy honesto y muy realista. Hay cosas que salen en las noticias, claro, pero por cada acción mala, corrupta o como quieras llamarla que te muestran, hay miles buenas que no ves. Cuando salimos de patrulla con estos hombres, vimos mucho de lo positivo que hacen; quieren de verdad al vecindario y buscan sacar de él a los malos. A veces paran a alguien que parece estar actuando raro o que huele a hierba y no le hacen nada; sólo tratan de asegurarse de que no se vuelva peligroso.
Mi hermano Joe trabaja como policía en un centro correccional y le dije que le iba a dar dos entradas [para la premiere], una para su esposa y otra para él, pero me respondió que no podía ir si no le daba doce para sus compañeros [de trabajo], que son también sus hermanos. Esa es la forma en la que tienen que pensar, porque son una hermandad que se encuentra luchando contra otra hermandad: la de los delincuentes.


















