Imprimir
Feb
16

Entrevista en texto y en video con Gael García Bernal y Pablo Larraín, protagonista y director de NO

Escrito por Sergio Burstein

Texto y foto principal: Sergio Burstein

No_entrevista_de_Burstein

Para Gael García Bernal, el hecho de estar involucrado en una película nominada al Oscar no es una novedad; ya ha tenido la experiencia varias veces y en distintas categorías, con títulos como "Amores perros", "Babel", "Y tu mamá también", "Diarios de motocicleta" y "El crimen del padre Amaro". Además, después de hacer "Y tu mamá...." al lado de su eterno compadre Diego Luna, el actor mexicano se convirtió en una de las estrellas más grandes del actual cine latino.

Para Pablo Larraín, el asunto es distinto, ya que sólo un trabajo suyo fue antes pre-nominado, y su nombre es todavía completamente desconocido para muchos. De todos modos, a pesar de que ésta es la primera película suya que se estrena en los Estados Unidos, las dos anteriores ("Tony Manero" y "Post Mortem") se encuentran disponibles en plataformas tan populares como Netflix, lo que no hace demasiado ardua la tarea de acceder a su obra y descubrir que, hasta el momento, el cineasta oriundo de Santiago ha estado obsesionado con la dictadura militar que azotó a su país entre 1973 y 1988.

Como lo contamos ya en nuestra reseña de "No" -que se puede encontrar aquí-, la cinta que se lanza hoy en estas salas, y que compite la próxima semana en la categoría de Mejor Película Extranjera, parece ser la conclusión de todo un proceso; y en más de un sentido, porque reconstruye la caída de Pinochet tras un plebiscito antecedido por una intensa campaña publicitaria de los dos bandos en contienda.

En el filme, García Bernal interpreta a René Saavedra, un publicista chileno que, tras vivir en el exilio dentro de México, regresa a su país para liderar la estrategia de medios de la oposición. Fue justamente de eso, así como del interesante formato con el que se registró la película y otros temas de interés -incluyendo la situación actual de sus respectivos países- que MANGANZON conversó con el actor y el director en un reciente día de prensa realizado en la ciudad de Los Angeles. La primera parte de la versión en video viene a continuación e, inmediatamente después, se encuentra la transcripción completa; luego de eso, encontrarán la segunda parte del video.

¿Cómo ven las posibilidades de "No?" cuando ya parece haber una amplia favorita, "Amour"?

Gael: Se supone que es la favorita, pero siempre hay posibilidades, claro. El grupo que las cinco películas es muy reducido, porque sólo los académicos que comprueban que han visto las cinco pueden votar, lo que quiere decir que hay una de cinco posibilidades.

Pablo: Obviamente hay una favorita y tiene sentido, porque la película ["Amour"] es maravillosa y potente, y [Michael Haneke] es un cineasta que está en un nivel elevadísimo; pero ésta también es una categoría muy impredecible. Hay que ir y ver qué pasa.

Yendo a la película en sí, se ha estado hablando de una trilogía, porque las tres últimas cintas que has hecho muestran distintas etapas del pinochetismo. ¿Había entonces un plan maestro detrás de todo esto?

Pablo: No, fue mucho más espontáneo. Las películas se fueron dando una después de la otra por diferentes razones. De hecho, la denominación de 'trilogía' ha venido sobre todo de la prensa, pero lo comprendo, aunque no es algo que yo habla planificado; qué vergüenza si así fuera. Hacer esta película me produjo inicialmente un poco de miedo, porque refleja un momento histórico muy importante para nosotros; era muy difícil abordarla y enfrentarla. Pero decidimos entrarle, y por suerte, Gael se sumó a un equipo que ya venía trabajando junto en las películas anteriores.

No_entrevista_2

Pero me imagino que el hecho de que esta película tenga un tono muy distinto a las anteriores, que eran muy depresivas, sí fue intencional, ¿verdad?

Pablo: Por supuesto, porque es la historia de un triunfo, y hubiese sido muy poco justo con la naturaleza del relato haberle dado a esto una perspectiva más oscura. Es una historia de cómo se derrotó a alguien a través de herramientas que son positivas, y había que tener respeto por lo que estábamos contando; si no, hubiera sido una percepción demasiado alejada de lo que pasó, aunque esto sigue siendo una ficción, una arbitrariedad y una perspectiva parcial de lo que sucedió.

Este artificio del que hablas se muestra por ejemplo en el personaje de Gael, que según entiendo fue un compendio de varios publicistas.

Gael: Sí, y los demás personajes están también inspirados en muchos más personajes reales; de hecho, el que yo interpreto es el que menos amalgama de personajes tiene, porque hay otros que reúnen a cinco o seis.

Pablo: Hubo que hacerlo así por razones dramáticas.

René es probablemente el primer protagonista positivo en una película de Pablo, porque los anteriores han sido unos verdaderos hijos de puta [risas]; pero a pesar de eso, no se lo muestra como un tipo abierto en sus opiniones, sino más bien como alguien cargado de ambigüedad.

Gael: Tratamos desde el comienzo de rechazar ese concepto articulado de qué perspectiva es la que lo está viendo; como que el personaje adquirió un carácter humano que lo hacía muy indefinible, muy poco articulado en torno a su postura sobre ciertas cosas, partiendo de que fue víctima de uno de los dramas más graves de la dictadura, que fue el exilio. Entonces, alguna verdad tenía detrás de sí. Es casi como que el personaje se reinventa en cada escena. Obviamente, a groso modo y a la distancia, puede decirse que todo lo hizo por el hijo, pero quién puede no decir eso de cualquier cosa en la vida de una persona que tiene hijos.

No_entrevista_3

Pablo: O quizás lo hizo porque no tenía otra cosa que hacer.

Gael: Era una buena chamba.

Pablo: Y yo no estoy de acuerdo en que los personajes sean unos hijos de puta; voy a defenderlos. Son víctimas de su entorno, al igual que el personaje de Gael; son resultado de un proceso social bastante más extenso.

Se dice justamente que los actores no deben juzgar a los personajes que interpretas, pero tú, Gael, has hecho varios papeles de tendencia social como el Sebastián de "También la lluvia" y el Che Guevara de "Diarios de motocicleta". ¿Eso quiere decir que a veces te solidarizas más con algunos?

Gael: Lo del juicio moral es quizás lo más evidente, pero es algo completamente absurdo, porque los actores no deberíamos juzgar a los personajes moralmente; hay algunos que lo hacen, pero eso sería [para mí] un impedimento muy grande en torno a la empatía que tienes que sentir por el mismo. Si lo estás juzgando, qué difícil, ¿no? La actuación, más allá de caminar y de hablar al mismo tiempo, es empatía; empatía emocional, ni siquiera psicológica. Entonces, si te toca interpretar a Jesús en una pastorela o a Hitler, la empatía emocional debe ser el disparador. Estamos hablando de brochazos.

He estado en historias que tienen un carácter social que tiene que ver con el entorno en el que vivimos; en Latinoamérica la política está muy a flor de piel y se encuentra en juego en casa cosa que hacemos. Quizás habrá alguna coincidencia en cuanto a mis intereses, porque me interesa mucho la política, incluso activamente; pero no pido llenar un formulario para ver si [los personajes] tienen un carácter social [cuando se me ofrece un trabajo].

No_entrevista_4

Pero no harías una película que estuviera a favor de algo que fuera absolutamente contrario a tu pensamiento...

Gael: Es que entonces entraríamos en una dialéctica sin salida, porque si me toca un día interpretar a un marciano en una película a favor de los marcianos, ¿qué? No podemos generalizar; es caso por caso. Cada película es un mundo.

Pablo: Es difícil responder una pregunta acerca de una abstracción, porque quizás ese Hitler va a tener un sentido, que puede ser bueno o malo.

Una dificultad evidente para ti en esta película fue asumir el acento chileno.

Gael: Fue muy complicado, sí. Siempre lo he dicho: lograr atisbar un acento es una trampa fantástica, porque te convierte inmediatamente en un personaje. Este acento puede ser distinto al tuyo, pero en el caso del chileno, es radicalmente distinto al que yo hablo todos los días.

Hablemos del empleo de la cámara U-matic en el filme.

Pablo: La primera forma de registrar imágenes en movimiento creada por la Humanidad fue el sistema de tubos. Nosotros no grabamos en 3/4, sino que usamos cinta. Lo que hicimos fue utilizar una cámara a tubos del 83 que en el fondo fue la primera cámara que se hizo para 'all field', para salir a terreno, que no era como de estudio, ¿cachay?; es una cámara muy liviana que tiene tres tubos catódicos adentro y que funciona por calor. Esa cámara fue el formato que se usó para hacer el material de archivo en la época [que retratamos]. Intentamos empatarlo para que se produjera una amalgama y no fuera posible por parte del espectador saber si estaba viendo algo que venía del documental o de la ficción.

No_entrevista_5

Fue una propuesta arriesgada, sobre todo en tiempos en los que todo el mundo está acostumbrado a ver películas en altísima resolución y en 3D...

Pablo: Fue también una pequeña y elegante protesta en contra de la homogeneidad del HD, que me parece que si bien ha logrado democratizar el acceso a mucha gente para hacer cine que sea proyectable, porque es barato, ha logrado también hacer que desde el punto estrictamente estético todo se parezca demasiado. Cuando las películas se hacían solamente en material fílmico, había la dificultad de que eran más caras y complejas, pero todas tenían una identidad, porque el fotógrafo lograba manejar ese negativo; había una técnica más bien artesanal. Incluso el agua con la que se lavaba los negativos tenía mucho que ver, porque se relacionaba con el territorio de donde venía; había una idiosincrasia audiovisual. Yo le tengo pavor a hacer una película en HD.

En México hay ahora muchos abusos de los derechos humanos, con desaparecido y situaciones que recuerdan los procesos dictatoriales en Sudamérica. ¿Lo ves así, Gael?

Gael: En cuanto al tema de los desaparecidos, tendríamos que hablar del PRI, [cuyo mandato fue] paralelo a los procesos de dictadura en diferentes países de Sudamérica. Le llamaban "la dictadura perfecta". Cuando el personaje de René sale con una camiseta que dice "México 68", es un guiño interesante [a esa realidad], porque en esa época hubo una matanza de estudiantes.

Pablo: Yo no lo sabía; una periodista mexicana me lo contó y casi se me cayó el pelo. Yo pensaba que sólo había pasado lo de las Olimpiadas, pero parece que lo que hicieron fue poner las Olimpiadas encima para taparlo.

¿Y cómo sientes tú la situación en tu país, Pablo?

Pablo: Chile está viviendo una democracia interesante, estable, que tiene muy claro -más allá del sector al que pertenezcas- que no queremos ver nunca más a un Pinochet, que no queremos más a alguien que nos indique lo que queremos hacer ni que sea un mesías con la verdad absoluta. Pero en mi opinión, Chile es también un país que no ha logrado realmente sanar sus heridas, porque nunca se logró la justicia; Pinochet murió libre y millonario, y mucha de la gente que cometió las atrocidades, violó, torturó y asesinó a otros, hoy en día está libre, caminando por la calle, a diferencia de lo que pasó en países como Argentina.

Es una materia que todavía no se ha resuelto, aunque dicen que el tiempo lo borra todo. Tenemos una democracia que tiene que mejorar mucho, porque las desigualdades sociales son espantosas; la gente rica es demasiado rica y la pobre es demasiado pobre, lo que nos pone a la par de México en un triste ranking que se dio a conocer recientemente.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar