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Mar
22

Entrevista con Viggo Mortensen, protagonista de TODOS TENEMOS UN PLAN

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Muchos lo recuerdan todavía por su papel de Aragorn en las tres películas de “The Lord of the Rings”, dirigidas por Peter Jackson. Pero lo cierto es que Viggo Mortensen tiene muchos más créditos en su extensa carrera, y que en los últimos años ha estado plenamente metido en trabajos de tinte mucho menos comercial, aunque no por ello inferiores.

De hecho, poco después de culminar su colaboración con la saga basada en los libros de Tolkien, se puso al mando del gran realizador canadiense David Cronenberg para protagonizar  “A History of Violence”, uno de sus mejores papeles -si no es el mejor-,  que le permitió explorar cuestiones morales desde una perspectiva novedosa y arriesgada.

ViggoMortensenDangerousMethodUKGalaPremiereKB31R2ZMmeclEsa cinta fue sucedida por otras dos celebradas colaboraciones con el mismo Cronenberg, en las que dio nuevamente cuenta de su interés en la búsqueda de personajes complejos y difícilmente clasificables. Una faceta que se traslada de algún modo a “Todos tenemos un plan”, drama argentino dirigido por la debutante Ana Piterbarg que se estrena hoy de manera limitada en Los Angeles y Nueva York y que lo tiene en un papel doble: el de Agustín y Pedro, dos hermanos gemelos que se encuentran distanciados desde hace muchos, pero que se reúnen por motivos de gravedad.

Más adelante, uno de ellos toma la posta del segundo para dejar su cómoda pero estéril vida en Buenos Aires y trasladarse a la inhóspitas tierras de Tigre Delta, donde pretende iniciar una nueva existencia en la que no faltará el crimen. La película no es la primera que Mortensen ha hecho en español (de hecho, es la cuarta), un idioma que habla perfectamente debido a que creció en Argentina; pero MANGANZON habló con él para analizar los detalles distintivos del proyecto, y el actor respondió vía telefónica desde Madrid, donde vive ahora al lado de su novia, la también actriz Ariadna Gil (aunque no quiso hablar de eso, porque mantiene en privado lo privado).

Viggo, en esta película no sólo hablas en español, sino que lo haces a través de dos personajes que no podrían haberse expresado exactamente igual por más hermanos que fueran.

En este caso era muy claro: Agustín es un tipo de clase media educado, con una forma específica de hablar, mientras que Pedro, si bien se crió a su lado, se encuentra ahora viviendo al margen de la ley y en un entorno muy distinto. El que no es de ahí quizás no capte todas las diferencias entre los acentos, porque hay cosas sutiles y otras no tan sutiles.

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En todo caso, si ésta no es la primera vez que haces un rol en nuestro idioma, sí es en cambio tu debut en el cine argentino y tu debut como intérprete de dos papeles en una misma cinta, ¿verdad?

Sí, es la primera vez. Estaba preocupado al principio, porque no quería que el espectador al verme pensara simplemente: “Es Vigo dos veces”. Lo interesante fue buscarles las diferencias como personas, incluso en las escenas se hicieron por separado. Hicimos eso primero, y luego las escenas donde se les ve juntos, que debían diferenciarse por el uso del lenguaje corporal. En este caso, había un lado técnico que había que solucionar; pero esto no parece una parece una ópera prima, sino algo hecho por una veterana.

¿Y cómo hicieron esas tomas conjuntas? ¿Con CGI?

Se hicieron en parte de manera digital, y era algo que había que preparar bien, porque requería de dinero. Pasó así en los momentos en que se le ve la cara a los personajes. Pero también hay partes que hicimos a la antigua, con un doble al que se le ve un hombro mientras se observa el rostro del otro personaje y cosas así. Es la primera vez que hago algo de esta clase actuando solo, pero había probado algo semejante en “The Lord of the Rings”, donde tenía que interactuar con monstruos que no estaban ahí. Fue un desafío, pero como se dice por ahí, “necessity is the mother of invention”, sobre todo porque no teníamos un presupuesto como los de Steven Spielberg. A veces, la necesidad te hace encontrar soluciones más ingeniosas.

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Ultimamente, pareces haber favorecido proyectos independientes o completamente alejados del ‘mainstream’.

Son cosas que se dan por casualidad; hago lo que me interesa sin mirar el presupuesto. Hay momentos de mi carrera en los que me faltaba el dinero y era una suerte conseguir trabajo; pero ahora elijo hacer películas que me gustaría ver en 10 años, y ésas no pertenecen necesariamente al mundo del ‘indie’, aunque los bajos presupuestos ofrecen ciertas posibilidades creativas interesantes, porque el riesgo de producción es menor. Es inusual que una superproducción de estudio sea sumamente original, a no ser que se encuentre en manos de un gran director.

Hablando de grandes directores y de tu pasado inmediato, ¿has visto “The Hobbit”?

Estaba en Argentina cuando se estrenó y la vi con un montón de niños y su padres. La pasamos muy bien; me divertí mucho. Fue grato volver a ver los paisajes bonitos de Nueva Zelanda, recordar la experiencia que tuve al hacer la trilogía [original]. Me parece que lo hicieron muy bien.

Pero Peter Jackson recibió críticas por emplear allí técnicas muy nuevas, como la de los 48 cuadros por segundo. ¿Qué piensas tú de eso?

Me gusta de todo; es interesante probar las cosas que uno no conoce. En el fondo, lo que importa es que la historia sea buena.

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Volviendo a tu carrera actual, has hechos bastantes cosas relacionadas al ‘film noir’, como tus dos primeras cintas con Cronenberg y ésta. Leí que es un género que te encanta.

El cine negro y el ‘thriller’ ofrecen la posibilidad de crear algo original, pero lo cierto es que se han hecho también muchos productos malos del género en los últimos 40 años. Me gusta el hecho de que pueden ser muy específicos en términos de lugar, pero a la vez universales, como ocurre con “Todos tenemos un plan”, donde hablamos de hermanos, de una familia.

También parece gustarte la interpretación de personajes oscuros, con una faceta incluso criminal.

Los personajes de estas películas siempre guardan secretos, y casi todos tienen además en común que se sienten fracasados, quieren algo más de la vida. Estas inseguridades generan conflictos que siempre son interesantes para un actor.

Ahora vas a hacer otra película con un director argentino, Lisandro Alonso, que se ha distinguido por un cine muy artístico y experimental.

Sí; rodaremos en abril, y para él será algo diferente, porque nunca he hecho algo con un guión convencional. Será algo de época, de bajo presupuesto, que ocurrirá en 1880 y en la frontera, durante la guerra con los aborígenes. Haré de un oficial militar danés cuya hija se escapa con un soldado gaucho; por lo tanto, hablaré tanto en danés como en castellano, aunque con un marcado acento extranjero. Y eso es también interesante, porque los acentos pueden marcar diferencias completas entre personajes.