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Dic
06

Entrevista con Shaul Schwarz, director de NARCO CULTURA

Escrito por Sergio Burstein

Narco Cultura Shaul 2

Antes de hacer su debut como director con "Narco Cultura", el impactante documental que se estrena hoy en salas de EE.UU. y que reseñamos aquí, Shaul Schwarz había labrado ya una gran reputación internacional como fotoperiodista.

Nacido en Israel en 1974, empezó su trabajo profesional con las imágenes como parte de la Fuerza Aérea de su país, y luego de terminar su servicio militar obligatorio, se dedicó a cubrir los complejos eventos de la Franja de Gaza, antes de mudarse a Nueva York, donde inició una fructífera carrera independiente que ha visto sus encuadres plasmados en publicaciones de la talla de Newsweek, Time, The New York Times Magazine, Paris Match y Stern.

Pero la temática de su debut como realizador fílmico lo aleja por completo de sus territorios de origen, porque lo llevó a Los Angeles y a algunas de las ciudades más peligrosas de México para llevar a cabo un retrato crudo y directo de la guerra contra las drogas y de una de sus manifestaciones más polémicas: la de los narcocorridos.

Narco Cultura 2En el filme, marcado por impresionantes tomas de primera mano, accedemos a las turbulentas y muy reales existencias cotidianas de Richi Soto, un perito de Ciudad Juárez que se expone día a día a la muerte, y Edgar Quintero, un méxico-americano que compone canciones para los traficantes del otro lado de la frontera.

En una reciente conversación con MANGANZON, Schwarz habló del modo en que desarrolló el arriesgado proyecto, de lo que tuvo que hacer para obtener lo que se ve ahora sobre la pantalla y de sus apreciaciones personales sobre la incontenible violencia que se vive tan cerca de nosotros, así como de las actividades celebratorias efectuadas por los controvertidos músicos que le cantan sin reparos "al narco".

Shaul, el asunto que analizas aquí se ha tratado muchas veces, pero una cosa es hablar de él y otra es mostrarlo del modo en que lo haces. ¿Cómo lo lograste?

Hay muchos expertos que han analizado el tema desde un escritorio, por lo que mi intención era llevarlo al frente de batalla, usando mi experiencia como fotoperiodista para introducirme en estos ambientes. Realizamos muchos viajes a Juárez, a lo largo de mucho tiempo y con mucho esfuerzo, para que las personas que filmamos sintieran que estábamos mucho con ellas y nos brindaran un acceso especial a sus vidas.

De todos modos, entre los trabajadores de investigación criminal, sólo dos querían que los retratáramos, pese a que son sujetos que no esconden lo que hacen, porque sus vecinos y sus familiares están muy al tanto de su trabajo. Los momentos en que se cubren el rostro se dan mientras visitan la escena de un crimen específico perpetrado por un cártel, con el fin de no ser relacionados a un caso determinado.

¿Y qué hay de Egdar Quintero, que hace canciones para los traficantes y dice admirar a "El Chapo" Guzmán? ¿No está también él en peligro?

Hasta cierto grado. Lo que pasa es que sabe cuáles son sus límites y no cruza la línea. Sabe que tiene que respetar a algunas personas. Sus canciones están basadas en la realidad, pero a la vez son muy ficticias. Cualquier persona que se mete en este negocio asume algún tipo de riesgo, claro; pero él no escribe lo que se le ocurre, sino que hace encargos para otros. Los suyo es un trabajo.

El Komander en Narco CulturaHay secuencias del documental que parecen escenas de una película de ficción, por lo temerarias que resultan. ¿No tuviste miedo en ciertos momentos?

Sí. No disfruto tener miedo ni lo estoy buscando, pero tengo completamente claro que la naturaleza del tema lo vuelve arriesgado. Y la verdad es que fuimos más lejos de lo que todos esperaban. No es lo mismo hablar con la gente mientras tienes una libreta de notas que cuando llevas una cámara. Nos movimos con cuidado y pedimos permiso a todos los que filmamos; si no querían, no lo hacíamos. Pero no nos interesaba tener simplemente a expertos hablando del tema.

Quintero te dejó filmarlo todo el tiempo durante su viaje a Culiacán, lo que quiere decir que confiaba plenamente en ti. Y ha estado participando en las actividades de prensa de promoción de "Narco Cultura", lo que quiere decir que piensa que esta película va a ayudar a su carrera. ¿Cuál era tu propia intención, en todo caso?

Como director, me gustaría que la gente que escucha esta música piense en las implicancias morales de la locura que se encuentra detrás. Hice esto porque me interesa que las personas se detengan aunque sea un momento para analizarlo. No es fácil para nadie abrirse realmente ante un documentalista; estuve con Edgar a lo largo de dos años y confió en mí. Cuando vio la película, primero le gustó, pero luego lo asustó. De todos modos, nos aseguramos de no poner cosas que pusieran en peligro a los participantes, porque ya ha habido suficiente sangre en esta guerra. Cortamos incluso un par de cosas que podrían haber hecho que alguien resultara lastimado.

Que esto ayude o no a su carrera no es parte de mi trabajo; yo creo que [Edgar] entiende que se trata de un retrato honesto del asunto, porque normalmente no se da un acceso de este tipo a los periodistas y no se hace algo profundo, lo que era ya una exigencia de la gente. A Edgar le gustan las armas, y no ve a estos traficantes como gánsters, a diferencia de mí, que sí los veo así. Pero la película también lo muestra como el hombre de familia que es, y el modo en que separa su vida privada de todo eso.

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A fin de cuentas, él canta narcocorridos, pero no es un traficante de drogas. Hay que tomar en consideración también que lo que hace no surge de la nada, sino de una realidad muy clara; es un círculo vicioso. Sea como sea, su participación en este proyecto va a crear una discusión, lo que es un buen punto de partida.

Hay una escena en la que unas adolescentes aseguran que les gustaría tener de novio a un narco. ¿Crees que esto es también un problema moral?

Es un problema de todos. Imagina a un chico de Juárez, cuya madre trabaja en una maquiladora y gana 5 dólares al día. En los ojos de este niño, los asesinos no son castigados y terminan en tumbas de un millón de dólares, mientras que él vive en una choza. Después de eso, anhela unírseles, obviamente, del mismo modo en que le pasa a los jóvenes. La cultura afecta la realidad y la realidad afecta la cultura. Pero habría que fijarse más bien en los que hacen las políticas contra las drogas; están haciendo algo mal, obviamente, porque han fracasado.

Si alguien va a ver este documental y sale diciendo: "Malditos chicos latinos", no ha entendido nada. Porque son chicos que han hallado una escena musical con la que se conectan, distinta a la del hip-hop, que les suena distante. Además, el mundo del entretenimiento siempre ha estado fascinado con el crimen, desde El Padrino hasta "Breaking Bad", pasando por Tony Soprano.

Narco cultura Shaul 1La película muestra de gran forma el problema, pero no pretender dar soluciones.

Tengo opiniones claras sobre lo que estamos haciendo mal, pero no pretendo ofrecer una respuesta, porque no es fácil. Lo obvio es que sin demanda no habría nada de esto, por lo que habría que pensar en legalizar [las drogas] y en educar a la población. Tengo claro que la solución no es tirar millones de dólares a la frontera y meter más armas en la mezcla; ésa es una estrategia horrible. Entiendo que la ley debe existir, pero no se pueden arreglar las cosas a punta de órdenes judiciales.

¿Qué viene para ti? Después de las exigencias de este proyecto, ¿harás algo más tranquilo?

Lo siguiente se encuentra todavía en una etapa muy preliminar, por lo que no me gustaría hablar de ello. Pero vengo de trabajar con temas de conflicto, y me interesa mantener ese filo. Irá entonces por el mismo rumbo. Me gusta llevar al espectador a un mundo en el que nunca ha estado.

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