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Abr
29

Entrevista a MARK RUFFALO y CHRISTOPHER THORNTON, de “SYMPATHY FOR DELICIOUS"

Escrito por Sergio Burstein

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En “Sympathy for Delicious”, Christopher Thornton interpreta a Dean O’Dwyer, un DJ profesional que, luego de sufrir un accidente de motocicleta que lo deja incapacitado de la cintura para abajo, se entrega al abandono, convirtiéndose en un indigente que acude al comedor callejero instalado por el sacerdote Joe, encarnado por Mark Ruffalo (“The Kids Are All Right”, “XX/XY”, “Shutter Island”).

Pero no debe pensarse que ésta es otra “película sobre la enfermedad de la semana”; nada más lejos de eso. Además de su evidente impronta cinematográfica, la cinta -que es el primer largo dirigido por Ruffalo- tiene muchas escenas relacionadas al universo del rock’n’roll: a pesar de sus problemas, Dean se une a una exitosa banda, liderada por unos músicos desquiciados que son representados por los estupendos Orlando Bloom (“The Lord of the Rings”) y Juliette Lewis (“Natural Born Killers”).

Además, el filme posee una vuelta de cuerda adicional debido a su empleo de elementos sobrenaturales: en determinado momento, Dean descubre que puede curar a algunas personas con el simple uso de sus manos… pero no a sí mismo.

Hay todavía más: Thornton, que ha sido amigo íntimo de Ruffalo desde que eran casi adolescentes y compartían pupitres en la famosa escuela de Stella Adler, sufrió en los 90s una caída que lo volvió paraplégico en la vida real, y eso hace que su memorable actuación resulte incluso más poderosa.

A fin de cuentas, éste es un filme independiente que merece verse, y que despertará probablemente todo tipo de discusiones, tal y como debe hacerlo el arte que amerita ser reconocido  de ese modo. “Sympathy for Delicious” se estrena hoy; por el momento, los dejamos con la interesante conversación que sus actores principales sostuvieron con miembros de la prensa alrededor de una mesa redonda en la que se encontraba MANGANZON.

Sympathy_Chris_1Mark, ¿cómo fue el proceso de dirigir tu primera película?

[Mark Ruffalo] El primer día, me fui a mi trailer y me dio un ataque de pánico. No sabía qué diablos estaba haciendo allí, quién había pensado que era. Mientras me encontraba acurrucado en un rincón, alguien empezó a golpear la puerta y a decir: “jefe, lo están esperando en el set”. Tuve que salir, entonces [risas]. Pero una vez que grité “acción” en la primera toma, todo se sintió muy natural para mí. Creo que todos los años que pasé trabajando con director buenísimos me enseñaron algo; sabía al menos cómo comportarme durante la filmación.

Pero ya habías dirigido obras de teatro…

[Mark] Sí, y eso hacía que me sintiera muy cómodo con los actores; pero lo que me preocupaba era todo lo demás [risas], porque el cine es muy distinto del teatro. ¿Iba a ser capaz de colocar la cámara en el lugar correcto? ¿Iba a poder contar bien la historia de manera visual? ¿Iba a poder hacer las transiciones entre las escenas? Me alejé de las storyboards, porque no tenía tiempo de hacer la película de ese modo tan rígido. Tenía 23 días, por lo que todo se debía hacer de manera muy fluida, sobre todo las escenas con mucha gente.

Pero sabía cómo quería filmar la película, cómo quería que se viera y cómo iban a ser determinadas secuencias: por ejemplo, en la segunda parte, cuando Dean va a la cárcel, la cámara se vuelve completamente inmóvil, sin ‘paneos’ o recursos de ese tipo. Pero, por lo general, quería un tratamiento crudo, granulado, con toques de ‘verité’.

Hay una escena en la que los dos personajes que ustedes interpretan tienen un enfrentamiento verbal muy fuerte, que es uno de los puntos altos de la película ¿Cómo se hizo?

[Mark] La filmamos con dos cámaras, y casi todo se hizo en una toma, aunque era una escena de diez páginas. Lo tratamos como si fuera una obra de teatro de un solo acto.

[Christopher Thornton] Es bueno tener dos cámaras en casos así, porque te permiten hacer la escena sin importar que el diálogo se superponga o sin tener que prestarle atención a la interferencia de cuestiones técnicas.

[Mark] Es una escena muy satisfactoria, porque los dos personajes estaban llegando justamente a ese punto a través de toda la historia. Nosotros dos hemos hecho tanto teatro juntos que sabemos muy bien cómo trabajar bajo ese formato.

Muchas escenas se desarrollan en el Skid Row (la parte más pobre del centro de Los Angeles, donde se encuentran todos los desamparados). ¿Fue peligroso filmar en ese espacio, considerando sobre todo que eres un actor famoso, Mark?

[Mark] Yo solía vivir cerca de ahí, en el cruce de la calle 6 y Alvarado, un lugar que también estaba bastante ‘caliente’. [Antes de filmar la película], pasé mucho tiempo en Skid Row alimentando a los desamparados; queríamos que esto fuera lo más auténtico que se pudiera. Chris pasó incluso una noche allí, en un carro, como lo hace su personaje. Es intenso, porque cualquier cosa puede pasar en cualquier momento; puedes estar viendo un acto de valentía, solidaridad y un gran sentido de la caridad, y de repente todo cambia con el estallido de una pelea, una acción violenta y una serie interminable de gritos.

Sabemos que hacer esta película tomó cerca de diez años. ¿Cómo te sentías cuando parecía que iba a ser un proyecto imposible de realizar, Chris?

[Chris] Estaba haciendo otras cosas, como trabajos ocasionales en la televisión; pero Mark siente me daba esperanza, diciéndome que el guión [escrito por el mismo Chris) era muy bueno y que no debía abandonarlo. Claro que yo, en el fondo, también sentía que aquí había algo que valía la pena.

¿Qué tan difícil fue para ti interpretar a un personaje que, en vez de aceptar humildemente el regalo de sanación que tiene en sus manos, decide cobrar por sus servicios, lo que lo aleja quizás del espectador?

[Chris] Pero es que él no empieza así, sino que llega a esa situación debido a las presiones que sufre. Pero después se arrepiente, porque su vida se convierte en un circo y en un cliché; fue por eso que lo mostramos rodeado de botellas de Jack Daniels y de ‘groupies’ [cuando se une al grupo de rock]. Cuando se encuentra en la cárcel, tiene que enfrentarse todavía más con las consecuencias de sus actos.

Sympathy_Mark_1Mark, tú has tenido tus propios desafíos de salud [NR: debido a un tumor cerebral que le fue detectado en el 2002 y que lo obligó a someterse a una cirugía]. ¿Te llevó a eso a interesarte más en esta historia?

[Mark] Eso me ocurrió justamente en medio del proceso de tratar de conseguir financiamiento para esta película. En realidad, muchas de las cosas que nos pasaron en los 12 años que nos tomó sacar esto adelante se incorporaron de un modo u otro a la historia; de hecho, la primera persona a la que llamé cuando me hicieron el diagnóstico fue Chris, que es mi mejor amigo. “Tengo un tumor cerebral y estoy aterrado”, le dije. Tuve que pasar por mi propio proceso de curación, pero él estuvo a mi lado cuando me pasó esto, del mismo modo en que yo estuve a su lado cuando le pasó lo que le pasó. A pesar de las evidentes diferencias [de lo que sufrimos], esto me dio a entender claramente que la jornada tiene un fin, que no somos invencibles.

En la película, Dean puede curar con sus manos a muchas personas, pero no a sí mismo. El cura que interpreta Mark cree que es un milagro, pero Dean nunca lo reconoce como tal. ¿Es esta una película religiosa o no?

[Chris] Me defino como un católico lleno de dudas; me crié bajo ese pensamiento, pero cuando tuve el accidente me sometí a toda clase de tratamientos, que involucraban a veces meditación, cristales, hierbas y todo lo que se te pueda ocurrir. Al final, volví a ser un católico con dudas. Esta no es una película religiosa, sino una película que muestra a gente religiosa y a gente que no lo es; es un detalle importante, porque yo no quería limitar la audiencia ni hacer que fuera necesario tener un sistema de creencias determinado para disfrutar de la cinta. Pero también quería hacer algo realista; si pones a un cura en tu historia, tienes que hablar con uno de verdad y entender la manera en que piensan y actúan. No quería burlarme de ninguno de los personajes.

Haber interpretado a este personaje tiene que haber sido difícil para ti, no sólo en términos emocionales sino también en términos físicos, porque moverse en una silla de ruedas durante un rodaje tiene que ser un verdadero desafío…

[Chris] He estado en esta silla por mucho tiempo, y he tenido la suerte de mantenerme siempre muy activo; tengo mucha energía, por lo que esa parte no era lo que más me preocupaba. Sólo hubo que utilizar a un doble en una escena específica. Lo complicado es que había que hacer la película en 23 días, como ya lo dijo Mark, y que yo salía prácticamente en cada escena. Además de que el horario era una locura y las mismas escenas eran muy duras en el plano emocional, muchas veces me iba a casa en la noche y tenía que reescribir algunos de los diálogos, porque era el escritor. Lo más duro fue el cansancio; había momentos en los que debía actuar y sentía que era imposible hacerlo.

Mark, la película es increíble; ¿eras consciente de que era todo un reto hacerla, porque además de tu falta de experiencia en la dirección de cine, tenías que filmar el guión de tu mejor amigo?

[Mark] Esto pudo haber salido muy mal: teníamos a una banda haciendo música de verdad, lo que arruina una película el 95 por ciento de las veces, porque es muy difícil capturar esa clase de sonido; teníamos curaciones milagrosas, que podrían haber sido fotografiadas con luces excesivas o hechas con CGI… pero decidí hacerlo todo de modo muy básico, sin efectismos, de la manera más honesta que fuera posible. Y el reparto que tuve, que fue realmente maravilloso, es el gran responsable del resultado.